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«Estamos a puntito», suspiraba este lunes, justo antes del mediodía, Quintín Martín, el veterano vigilante de las aguas del Pisuerga, mientras tiraba la caña ... cuando el río prácticamente convertía en un islote la entrada a la caseta situada a los pies del puente de Poniente. Allí el río, salvo este piconcito, ha cubierto completamente los paseos inferiores entre este punto y pasada la antigua caseta del Catarro. Y no solo eso. Sus aguas se han desbordado en paralelo en torno al Puente Mayor y allí presenta también ligeros desbordamientos.
La crecida del río, cuya punta se espera, en principio, este mismo lunes -así lo anunció la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) el pasado fin de semana y así parece que está ocurriendo-, ha llevado a la Policía Local a acordonar las escalinatas de acceso a los paseos de la ribera para evitar imprudencias en el citado punto de fuga habitual entre la caseta de Quintín y la blanquivioleta del Catarro. Esto ha ocurrido poco después de las doce, cuando los agentes han cortado todos los accesos a la parte baja de las riberas, incluida la escalinata que conducía al islote de Quintín, que ha tenido que recoger sedal y abandonar su 'puesto de vigía'.
El Pisuerga ha alcanzado hoy su punta del presente año después de triplicar su caudal en las últimas 72 horas hasta superar los 290 metros cúbicos por segundo (291 a las 18:00 horas) -su anterior pico, registrado el 29 de enero, era de 286-. Su tendencia es aún ligeramente ascendente a media tarde, si bien es cierto que el caudal de su principal afluente, el Arlanza, muestra una tendencia descendente, aunque supera su nivel amarillo en los aforadores de Peral de Arlanza (Burgos) y Quintana del Puente (Palencia), donde arrastra 154 metros cúbicos por segundo (su punta del año).
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El principal río de la ciudad saca así músculo por vez primera desde que comenzó el presente, y aún en curso, episodio de avenidas (el 6 de marzo), que inicialmente solo afectó a los ríos de la margen izquierda del Duero y al que ahora se han sumado también los de la derecha, por el noroeste, encabezados por el Arlanza y el Pisuerga. Este último, aunque ha superado su nivel de fuga entre los puentes Mayor y de Poniente, está muy alejado de su nivel de riesgo de alcanzar la parte de arriba del entorno de Las Moreras, que se sitúa por encima de los 619 metros cúbicos por segundo.
La fuerza del caudal del Pisuerga, no obstante, es más que evidente este lunes y sus aguas teñidas de marrón han llamado la atención de las decenas de viandantes que cruzan los citados puentes a diario. Y es que el río, en efecto, «viene crecidito». Y tanto es así que al margen de anegar sus paseos inferiores, este lunes han quemado sumergidos por completo los vestigios de las aceñas, el resto industrial más antiguo que se conserva en Valladolid, construido en 1230 (siglo XIII) y que lleva tres años esperando la construcción de una pasarela para convertir sus muros en visitables. Este ingenio hidráulico fue utilizado en un primer momento para la molienda del grano y posteriormente como batán para tupir la lana.
Y justo delante de la pesquera, entre los pilares del Puente Mayor, los troncos arrastrados por la corriente han comenzado ya a taponar uno de sus ojos al formar una pequeña isla de madera en torno a ellos.
Al episodio de avenidas también se ha sumado en las últimas horas el Esgueva, un afluente que este lunes ha anegado también sus paseos inferiores en su punta de fuga habitual en torno al puente que une Pajarillos (calle Cigüeña) y Pilarica (calle Templarios). El río ha alcanzado hoy su punta del año, con un pico de 5,8 metros cúbicos por segundo a su paso por la capital, y muestra una tendencia ascendente.
La crecida del Esgueva aconseja, al igual que en el caso del Pisuerga, evitar transitar por sus anegados paseos inferiores. Y así lo recomienda Protección Civil con un mensaje, que sirve para los dos ríos, difundido pasado el mediodía y en el que aconsejan «evitar estas zonas acotadas debido al peligro que supone».
De manera que los dos ríos más urbanos de la capital están hoy desbordados, rondando, en principio, la punta de sus crecidas. La situación de los otros dos ríos que bañan la ciudad, como son el Duero y el Adaja, es similar. El segundo, que se pasea por las riberas de la urbanización los Doctrinos, antes de su desembocadura en el Duero hacia Villanueva, continúa anegando sus márgenes sin tocar vivienda y, aunque se encuentra aún en nivel rojo en Valdestillas, su caudal está estabilizado con tendencia ligeramente descendente. Esta tarde marca allí 166 metros cúbicos, por debajo de los 185 que arrastraba 24 horas antes.
La situación del Duero es peor este lunes. El río que da nombre a la cuenca continúa anegando sus riberas urbanas, sin riesgo para la población, de punta a punta de la provincia, con tendencia a la estabilidad al este, en los aforadores de Quintanilla de Onésimo (225 metros cúbicos por segundo) y Herrera de Duero (227), justo antes del barrio de Puente Duero. En los dos casos son puntas superiores a las de ayer.
Los problemas se centran aguas abajo de las desembocaduras del Adaja y del Pisuerga. Allí también anega sus riberas en puntos como San Miguel del Pino o Tordesillas. En el primero su caudal se encuentra por encima del nivel amarillo (a punto de pasar a naranja), con su mayor punta del año, por encima de los setecientos metros cúbicos segundo (703 a las 14:00 horas y 712 a las 17:00), más del doble que 24 horas antes (305 llevaba el domingo), y aún con tendencia ligeramente ascendente.
Así que sus aguas se han comido los caminos de la parte baja de San Miguel del Pino y se adentran cada vez más en la playa de Tordesillas, al borde del puente medieval, un entorno que ha sido acordonado por el Ayuntamiento para evitar riesgos innecesarios. «Viene muy crecido y hoy habrá subido en torno a un metro y medio, pero creo que esta vez podemos librar», suspiraban este lunes al mediodía desde el hotel Doña Carmen, situado al borde de la playa fluvial, donde concretaban que el agua se encuentra «a la altura de los columpios y a unos veinte metros de los muros del restaurante».
La Confederación Hidrográfica del Duero ha explicado este lunes que el caudal del Duero aún tenderá al alza durante «las próximas 24 a 36 horas» y anticipa que puede alcanzar su nivel naranja tanto al este como, sobre todo, al oeste de la provincia. La punta se trasladará después aguas abajo camino de Toro y Zamora, donde se esperan sus picos entre «las próximas 48 a 60 horas».
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La previsión de que remitan las lluvias a partir de mañana mismo y la tendencia al mantenimiento de temperaturas más frías de lo habitual para la época apuntan a que «la tendencia general del episodio de avenidas, que comenzó el 6 de marzo, remitirá de manera definitiva a lo largo de la semana», concluye la CHD.
Detrás de este prolongado episodio se encuentran las abudantes lluvias dejadas por una sucesión de borrascas con nombre propio (Jana, Konrad, Laurence y, la última, Martinho) y el deshielo generado por los últimos picos de las temperaturas. Todo cambiará, en principio, a partir de este martes, cuando remitirán las precipitaciones y los ríos se espera que vuelvan lentamente a sus cauces.
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