Borrar
Integrantes de la Asociación Belenista Castellana, con varias piezas en las que trabajan en su local. José C. Castillo
La gran destreza de montar el belén en Valladolid
La red social

La gran destreza de montar el belén en Valladolid

Su trabajo tiene estos días recompensa, cuando pueden exhibir el resultado de meses de labor, porque para ellos el montaje del nacimiento es una minuciosa y detallista tarea que comienza incluso en primavera

Domingo, 22 de diciembre 2024, 07:45

La familia de Juan Bautista López tenía todas las noches navideñas una cita junto al Belén que montaba en su casa de Villarramiel (Palencia). En pijama, junto a sus seis hermanos (él es el segundo de siete), se reunían en torno a las figuritas y el portal para cantar un villancico antes de meterse en la cama. «Recuerdo que teníamos problemas con la fuente, porque se nos iba el agua. Ahora hay circuitos que lo ponen más fácil, pero entonces, a finales de los años 50, teníamos que llenar el depósito y se nos vaciaba muy rápido», asegura Juan Bautista, quien ha transmitido a sus once nietos la pasión por los belenes. «Son ellos incluso quienes me piden que lo montemos. En cuanto empieza diciembre, ya me lo recuerdan: 'Abuelo, que llegamos tarde'. Una de las primeras cosas que ponemos son los Reyes Magos, para que los pequeños los vean. Y luego, ya completamos el resto del montaje».

Juan Bautista es uno de los cien socios que forman la Asociación Belenista Castellana, la agrupación que desde 1963 pone en contacto a los apasionados de estas recreaciones en miniatura sobre el nacimiento de Jesús.«Una de las primeras actividades que se organizaron desde la asociación fue el montaje de un belén monumental en la ciudad», explica Ricardo Rodríguez, uno de los socios con más solera.

Asociación Belenista Castellana

La Asociación Belenista Castellana se fundó en el año 1963 como sucesora de la Familia Belenista, organización que promovía con anterioridad esta tradición navideña en Valladolid. Formada por cerca de cien socios, organiza un concurso anual de belenes y, además, se encarga del montaje monumental delPalacio de Pimentel y, en años alternos, del que se instala en Las Francesas. Además, organiza talleres, charlas en colegios, cursos sobre técnicas belenistas y actividades en otras ciudades de la región.

«Mi padre –de formación química, con ocho tintorerías en la ciudad– fue cofundador del grupo y me inscribió justo en el momento en el que nací. De hecho, la primera foto que conservo es una que me hicieron junto al portal de Belén», cuenta Ricardo. En su casa, reservaban una habitación entera para desplegar un montaje que «ya entonces, en los años 50, tenía figuras articuladas. Se movían las ovejas, había una noria que echaba agua, se movían las aspas del molino... y tenía efectos de iluminación para reflejar el amanecer y la noche. Empezábamos a montarlo el día de la Inmaculada y había años que no lo terminábamos hasta el 24, justo a tiempo para empezar la cena de Nochebuena», rememora Ricardo. Recuerda de forma especial el ingenio que ideó su padre para que, en determinados momentos, se apareciera el ángel anunciador. «Usó un juego de cristales que, cuando se iluminaba, permitía ver esa figura».

Ricardo es la memoria viva de la asociación. Cuenta que el montaje de esos primeros belenes monumentales se hacía «en el antiguo auditorio del Campo Grande o en el claustro de Las Francesas (antes de que se pusieran los comercios)». En la actualidad, todos los años se instalan en el Palacio de Pimentel y, por turnos, cada dos o tres navidades, firman el montaje de Las Francesas.

Si esta es su actividad más antigua, no le va a la zaga el concurso de belenes, que este año alcanza su edición 61, con premios para las creaciones familiares y de centros (como colegios o parroquias). Dividido en dos categorías, el certamen premia tanto las propuestas populares como las artísticas (en las que ya se incluyen construcciones y estructuras).

«Es más complicado de lo que parece», asegura Juan Antonio Sánchez, una de las últimas incorporaciones a la asociación. Ingresó en el grupo en febrero, después de buscar asesoramiento para su belén personal.«Siempre me ha gustado mucho el modelismo, la marquetería. Hace años hice en casa mis pinitos con el primer nacimiento, pero lo dejé aparcado porque el resultado no era el que yo quería», reconoce. ¿El principal problema? «No estaba utilizando el material adecuado. Usaba un porexpán que no servía para nada... y fue aquí donde me abrieron los ojos».

La Asociación Belenista Castellana organiza todos los años unos cursos intensivos en los que expertos maestros ofrecen claves para montar el pesebre y todo lo que ocurre a su alrededor. Hay unos talleres básicos que enseñan a construir un belén desde cero (la perspectiva, el ambiente, las escenas...) y otros más avanzados donde se ofrecen claves sobre paisajismo o materiales. Como corcho, arena, porexpán, escayola, arpillera...

«Y luego puedes utilizar arena, musgo, hasta posos de café», cuenta Marta Varas, apasionada de los belenes desde que, de jovencita, los montaba con su abuela. Ha participado en cursos de especialización en Alcalá de Henares («allí la afición es muy potente») y acostumbra a viajar para visitar belenes monumentales y coger ideas en otras ciudades. Su parada más reciente, Sevilla. «En marzo ya empezamos a trabajar en la construcción del belén monumental de esa Navidad», explica. Disponen de un pequeño taller y de una nave para guardar material, pero les gustaría contar con una sede más amplia en la que pudieran trabajar de forma conjunta. «Ahora, cada uno avanza en su casa y luego lo ponemos en común», asegura Marta.

Las hermanas Verónica y Genoveva Martín contribuyen a esa tarea compartida con los detalles que otorgan calidez al belén. «Nos gusta que las estructuras tomen vida, que las figuras cobren sentido... que haya verdad». Para eso, cosen cortinas, construyen pequeños muebles para el interior de los talleres y viviendas, colocan pájaros o gatitos...

«Este año nos hemos atrevido y hemos empezado con estructuras más grandes», asegura Verónica, quien junto a su hermana y otra socia, Rosa Rodríguez, lidera un proyecto educativo que acerca la cultura de los belenes a parroquias, centros cívicos y comerciales. Han organizado un taller infantil (para 175 niños) en Vallsur y un curso solidario que el año pasado se impartió en Aspaym y el Benito Menni y que en esta edición se ha acercado hasta el San Juan de Dios.

Esta es otra de las actividades que organizan desde la asociación, que también ha instalado montajes en Segovia, Ávila o Cuéllar, donde celebraron la edición número 60 del Congreso Nacional de Belenistas, con más de 300 participantes. «Nos gustaría que Valladolid volviera a acoger uno, ya que el último fue en 1982», recuerda Ricardo. Algunos socios también instalan belenes públicos, como Demetrio Velasco, quien firma el montaje de la iglesia de su pueblo, Aldeasoña (Segovia).

La afición belenista de José Luis Burgos no viene tanto de su infancia como del momento en el que se casó y fundó una familia. Montar el belén se convirtió en tradición en su hogar. «Cuando mis cuatro hijos crecieron, lo abandoné un poco. El trabajo también me quitaba muchas horas». José Luis fue hostelero, con el Ceyjo y el restaurante Zamora en la calle Correos. «Ahora que tengo más tiempo libre, he recuperado la afición», cuenta José Luis.

Este contenido es exclusivo para suscriptores

Publicidad

Publicidad

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios

elnortedecastilla La gran destreza de montar el belén en Valladolid