A diferencia de las carreteras 'Autobahn' en Alemania, las autopistas españolas cuentan con limitaciones de velocidad que prohíben circular a más de 120 kilómetros por hora.
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Sin embargo, ni los diferentes radares -fijos y móviles- ni los helicópteros 'Pegasus' equipados con sistemas de control son lo suficientemente disuasorios para algunos conductores que hacen de las carreteras españolas un auténtico circuito de carreras.
Las mayores velocidades a las que los infractores han sido 'cazados' por las carreteras de Castilla y León rozan los 300 kilómetros por hora, números que pueden llegar a asustar. Sin embargo, la mayoría de estos sucesos han tenido lugar a bordo de automóviles deportivos que pueden alcanzar los tres dígitos en cuestión de muy pocos segundos.
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Eran las 12:22 horas del 21 de octubre de 2021, cuando un Porsche 911 Turbo pasaba por el punto kilométrico 348,900 de la A-62 a la altura de Fuentes de Oñoro (Salamanca) dirección Portugal. El vehículo en cuestión circulaba a la friolera de 295 kilómetros por hora.
El ciudadano francés que se encontraba al volante del deportivo fue interceptado por una patrulla del destacamento de Ciudad Rodrigo, detenido como presunto autor de un delito contra la seguridad vial, al registrarse la segunda mayor velocidad jamás detectada por los radares españoles.
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Sin embargo, meses después, a primeros de junio de 2022, se repetía una escena similar, más típica de películas como 'Fast & Furious' que de las carreteras españolas.
Un hombre de nacionalidad irlandesa a los mandos de un Porsche 911 Carrera (generación 992, por entonces la última) era interceptado por uno de los helicópteros 'Pegasus' de la Dirección General de Tráfico en un tramo de la AP-6, a la altura de El Espinar. ¿El motivo? El 'Carrera' surcaba las carreteras segovianas a unos 285 kilómetros por hora, convirtiéndose en la tercera velocidad más alta registrada por los dispositivos de control españoles.
Ante la gravedad de los hechos, la Subdelegación del Gobierno en Segovia lanzó un mensaje recordando los 28 siniestrados viales -con dos fallecidos y 11 personas heridas- justo en el tramo en el que vehículo fabricado en Stuttgart empujaba la aguja hasta el final de su velocímetro.
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A pesar de las altas cifras, la velocidad más elevada captada en España es aún mayor: a 297 km/h circulaba un conductor, discapacitado de una pierna y sin puntos en el carné, por las carreteras madrileñas el 21 de marzo de 2016, superando 2,5 veces el límite de velocidad de 120 kilómetros por hora.
El Porsche 911 fue detectado por un radar móvil camuflado a la altura del kilómetro 4 de la Radial 4 entre Pinto y Parla. Sin embargo, el infractor necesitó 400 metros para detener completamente su vehículo dada la alta velocidad a la que circulaba. Para más inri, solamente disponía del permiso necesario para conducir vehículos adaptados para personas de movilidad reducida, aunque en ese momento se encontraba sin puntos en el carné.
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El detenido fue acusado de un delito contra la seguridad vial, recogido en el artículo 379 del Código Penal. Aún a día de hoy ostenta este 'récord'.
Según lo dispuesto en el Artículo 378.1 del Código Penal, se considera delito superar la velocidad permitida reglamentariamente «en 60 kilómetros por hora en vías urbanas o en 80 kilómetros por hora en vías interurbanas». Por lo tanto, conducir a 200 km/h cae dentro de esta categoría.
Pena de prisión de 3 a 6 meses, multa de 6 a 12 meses o trabajos en beneficio de la comunidad de 31 a 90 días.
Privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por un período de uno a cuatro años.
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