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'Aprender a aprender'. Así resume María José Salvador Pedraza su larga trayectoria como trabajadora social como prólogo al galardón que recibirá este sábado en ... Valladolid. El Premio Trabajo Social Castilla y León 2025 será un reconocimiento a su incansable labor durante más de cuatro décadas dedicado siempre a las personas que más lo han necesitado. Aunque su actividad profesional llegó a su fin en 2022 por jubilación, no lo ha hecho así su implicación social, que sigue más activa que nunca. Desde que con 14 años comenzase a formar parte de diferentes actividades solidarias, altruistas y voluntarias, su labor no ha cesado en ningún momento, convirtiéndose en un referente y en un nombre propio dentro y fuera de la provincia.
Además de estar durante años al frente del Colegio de Trabajo Social de Palencia, a lo largo de su extenso recorrido también ha vivido múltiples experiencias tanto en la administración central y autonómica, así como de profesora asociada en la Universidad de Valladolid, siendo autora de varias publicaciones sobre temas de intervención social y socio sanitaria, calidad de servicios y ética. María José Salvador siempre ha buscado potenciar el funcionamiento de los servicios sociales centrado en las personas y así lo destaca ahora, «la persona como centro de las intervenciones y protagonista de lo que tiene que ser su vida. Se tiene que facilitar lo que la persona quiera, no lo que la organización requiera».
-¿Cómo recibe este reconocimiento?
-Con muchísima emoción. Que los compañeros y compañeras te elijan como referente me parece muy bonito. Y también con la humildad de saber que podían ser otras muchas personas las que estuvieran en ese lugar, porque represento a una generación que tuvimos que hacer camino al andar generando, después de un tiempo de políticas benéficas, todo un nuevo sistema de derechos y de servicios sociales. Por lo que, también represento de alguna forma a toda esa generación de la que formo parte.
-¿Cómo ha cambiado la profesión desde su inicio hasta ahora?
-Siempre ha sido una profesión muy pegada a la ciudadanía, a sus necesidades y todo lo que implica cuidar la calidad de vida de las personas. Pero, lógicamente, no es lo mismo hacer ese trabajo en un tiempo en el que los recursos eran escasos y los derechos sociales no estaban tan reconocidos. Ahora tenemos unas redes de recursos y una estructura que también da unas prestaciones básicas a la ciudadanía. Tenemos un marco en el que tenemos la posibilidad de atender y dar esa cobertura de atención social desde mejores condiciones.
-¿También hay nuevas necesidades?
-Así es. También hay nuevos núcleos de pobreza, de exclusión y siempre hay que seguir luchando y reivindicando para que se cubran las necesidades. A lo mejor antes no había recursos de atención a la dependencia y aunque ahora los tenemos como derecho, son insuficientes. Hay que seguir luchando para que la atención sea más completa.
-¿Quedan retos que alcanzar?
-Aunque haya un nuevo marco que nos permita mejores prestaciones, no todo es estupendo. Hay que seguir en la brecha y defendiendo lo que hacemos porque con la investigación que se hace también podemos nutrir para que políticas públicas sepan dónde están los nichos de necesidad.
-¿Se consideran valorados por las administraciones y la sociedad?
.Yo creo que cada vez más. Además, de tener un centro de salud de referencia y de un personal sanitario, también tenemos una red de centros de acción social como son los servicios públicos básicos de atención en los que sabes que hay un trabajador social de referencia al que puedes acudir. Además, no solo trabajamos en servicios sociales públicos, sino también en otros centros de salud, en justicia, existen trabajadores sociales, en educación, en sectores de entidades del tercer sector o en Cruz Roja. Es decir, estamos extendidos a muchos niveles y eso permite que la gente conozca más la profesión.
-¿Cómo han vivido el reciente asesinato de una trabajadora social en Badajoz y qué necesitan para sentirse más seguros?
-Precisamente, el día 8 de abril tendremos una reunión con la directora general de Familia de la Junta de Castilla y León para presentar varias propuestas de mejora en las condiciones de seguridad con las que trabajamos y poder afrontar estos problemas. Contamos a nivel de organización profesional con un protocolo frente a agresiones para saber cómo actuar y qué podemos hacer. Pero eso se tendría que encargar en todas las organizaciones, no solo en los centros como en los que ha ocurrido. Igual que existe para los profesionales de salud, lo mismo estamos pidiendo para los profesionales que trabajan en los servicios sociales. Y se tiene que considerar también en los protocolos de prevención de riesgos laborales, porque hay toda una serie de aspectos que van con los puestos en los que también existe ese riesgo, y ahí se tiene que considerar.
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