

Secciones
Servicios
Destacamos
Soria. Hay que mirar a Soria porque en esta provincia se encuentra la génesis de las claves estratégicas que inspiran el actual momento político de ... Castilla y León: el PP vuelve a gobernar solo, aunque en minoría, pero con los vientos nacionales soplando a su favor. Y sus exsocios de Vox y los compungidos socialistas no atisban ni por dónde les soplan los vientos interiores.
Vaya por delante que el que haya que mirar a Soria no tiene nada que ver con el partido Soria Ya! ni su envarado líder Ángel Ceña. Parecía que después de la versión autóctona del 'Rey Sol' con la que nos castigó el fallecido Ciudadanos en su candidato Francisco Igea habrían roto el molde, pero no: ahí está hoy ese dirigente soriano que quiso hace un año salir corriendo hacia el Congreso de los Diputados en las generales, pero no sacó ni pa' pipas, que diría el castizo.
En Soria y en sus expresidentes de la Junta, Jesús Posada y Juan José Lucas, por este orden, están hoy dos claves de cómo conducir el poder que otorga presidir la comunidad más extensa de Europa sin mayoría absoluta, como le pasa a Alfonso Fernández Mañueco. Entre septiembre de 1989 y junio de 1991, en el Colegio de la Asunción, sede de la Presidencia de la Junta de Castilla y León, ocupó su despacho principal el soriano Posada, autor de la célebre teoría del tiovivo. Comparaba este dirigente la política, en general, con un tiovivo del que no debería bajarse quien quisiera perdurar en puestos públicos. Unas veces te toca dar vueltas en el caballito, otras en el camioncillo de bomberos, otras en el coche de policía, a lo mejor te toca volver a otro caballito, pero nunca te bajes del tío vivo. Tal cual es esta teoría, así la aplicó: consejero de Fomento con José María Aznar; procurador raso cuando este pactó con el CDS; presidente de Castilla y León cuando Aznar se fue a Madrid a sustituir a Manuel Fraga, refundar AP y crear el PP; después de un tiempo de solo diputado, nacional, fue dos veces ministro de Aznar (Agricultura y Administraciones Públicas) y presidente del Congreso, donde culminó su larga carrera tomando juramento al Rey Felipe VI.
Entre el otoño de 1989 y la primavera de 1991, presidió Castilla y León en un gobierno en coalición con CDS. Gobierno de coalición, como le tocó a Mañueco entre el verano de 2019, primero con Ciudadanos, y el verano de 2024, después con Vox. En el círculo más cercano a Posada se contaba por aquellos años una estrategia de cómo llevar el tran-tran a un socio de gobierno que, aunque en minoría, quiere marcar territorio y dejar su impronta. El centrista salmantino (aunque nacido en Briviesca) José Luis Sagredo era muy dado (¡anda, como Igea y García-Gallardo!) a poner en apuros al partido mayoritario de la coalición y, por tanto, al presidente popular Posada. Cuentan que este en más de una ocasión detalló a sus consejeros más cercanos que si Sagredo se le presentaba un jueves con una propuesta del CDS pidiendo que se trasladase de lugar la catedral de Burgos, él la daría curso. Porque, claro, lo difícil de una propuesta así no era aceptarla, ¡sino mover la seo burgalesa de sitio!, que nunca se podría hacer. Más de tres décadas después, Mañueco ha demostrado que esa forma de funcionar al frente de gobiernos de coalición le ha resultado infalible. ¿Alguien se acuerda de qué pasó de aquel plan de Ciudadanos (¡Válganos el cielo!) de cerrar consultorios médicos con un plan de mover a los pacientes de los pueblos a determinados centros de salud? Esta misma semana se ha escuchado al descolocado exvicenada de la Junta, García-Gallardo, de Vox (aunque cada vez Vox es menos suyo y más de Carlos Pollán, presidente de las Cortes) clamar por la 'non nata' Ley de Concordia (y eso que el texto llevaba la firma del PP y Vox) y el protocolo antiaborto. Llevan el mismo camino que una propuesta de mover la catedral de Burgos, que a ver quién era el guapo que la cambiaría de solar.
Al otro presidente soriano, Lucas, se le atribuye haberle dicho a Aznar en 1996, cuando no logró mayoría absoluta y tuvo que pasar por el aro del PNV (Xabier Arzalluz) y CiU (Jordi Pujol), que firmara con estos y cogiera el poder, llegara a la Moncloa y pagase el primer mes los subsidios del paro y las pensiones: al segundo mes, la gente se habría olvidado ya de que gobernaba en minoría.
Las teorías de los presidentes sorianos parecen estar más vigentes que nunca para la presidencia en solitario de Mañueco. Tienen además, la virtud de estar dictadas por expertos en estar toda la vida en la política, algo también común a la trayectoria del presidente salmantino. De la veterana escuela soriana del PP este alumno aventajado, frente a un exvicenada de Vox y un secretario regional, que no líder, del PSOE, Luis Tudanca, con fecha de caducidad, y al que sólo le faltaba aparecer al lado de Vox como si de una versión 5.0 de Pimpinela se tratase.
¿Ya eres suscriptor/a? Inicia sesión
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Publicidad
Publicidad
Recomendaciones para ti
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.