
Ver fotos
Secciones
Servicios
Destacamos
Ver fotos
«Ya se lo he explicado dos veces y si no da la vuelta vamos a tener que denunciarle caballero», anticipaba en buen tono uno de los policías locales apostados tras las vallas que cortaban desde las diez de la mañana, en punto, el acceso de vehículos al casco histórico con motivo del vigésimo segundo día sin coche que celebra la ciudad, una cita que nació en el año 2000 y que, aunque asentada, ha vuelto a motivar este jueves más de un enfado de conductores que se dirigían al centro al volante ajenos a la ya más que conocida iniciativa, por la que el núcleo de la ciudad (con controles en torno a San Quirce, Santa Cruz, Duque de la Victoria o Poniente) permanecerá cerrado desde las diez de la mañana hasta las diez de la noche.
Las primeras horas del corte, con controles más relajados que en ediciones anteriores, se tradujeron en algunos amontonamientos de vehículos en uno de los puntos principales de acceso a un centro, en cualquier caso, en el que la circulación cada vez está más restringida. Ocurrió en Poniente. Allí los agentes tuvieron que afanarse en explicar a particulares y repartidores (tampoco ellos podían pasar) que hoy «el centro está cortado».
La jornada discurrió con normalidad durante las primeras horas, eso sí, con un tráfico similar al de cualquier otro día en torno al casco histórico y una circulación casi simbólica en corredores como el de Fuente Dorada. Más coches se colaron por otros puntos de control como los de San Quirce y San Pablo o Duque de la Victoria. Eso cuando no había agentes. Cuando sí los había apenas pasaron vehículos. Los atascos o, mejor dicho, amontonamientos de coches en torno a los distintos puntos de control fueron puntuales.
Sí se notó, en cualquier caso, un descenso de vehículos hacia el centro. Así lo mostraba a las claras un estacionamiento disuasorio habitualmente lleno desde primera hora de la mañana, como es el de Las Moreras, en el que aún al mediodía había plazas libres. No es, desde luego, lo habitual. Y eso que tanto este como el resto de estacionamientos disuasorios de la ciudad son hoy gratuitos.
Cabe recordar que durante toda la jornada pueden obtenerse billetes por el precio simbólico de un céntimo para los autobuses de Auvasa (a través de la aplicación auvasapay) y que los taxis con salida o destino al área restringida aplican una tarifa plana de 3,75 euros (si se solicita por la aplicación pidetaxi).
Valladolid, en definitiva, vive hoy otro día (casi) sin coches en una iniciativa, en cualquier caso, cada vez más asentada y que viene anunciando desde hace ya años el futuro cierre al tráfico de vehículos contaminantes del centro.
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Una moto de competición 'made in UC'
El Diario Montañés
Publicidad
Publicidad
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.