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Una tormenta china se cierne sobre el floreciente sector de los vehículos eléctricos en Europa, ya que la superpotencia asiática domina materias primas clave para ... fabricar baterías para coches de emisiones cero, según ha manifestado el pasado sábado a Reuters el presidente del Grupo Renault, Jean-Dominique Senard. La reciente decisión de China de restringir las exportaciones de dos metales –galio y germanio– utilizados en semiconductores y vehículos eléctricos debería poner en alerta a los líderes europeos, ya que pone sobre la mesa la excesiva dependencia del continente de China y la necesidad de construir una costosa cadena de suministro, manifiesta Senard en la entrevista.
«Cuando hablo de una tormenta china, me refiero a la fuerte presión actual relacionada con las importaciones chinas de vehículos (eléctricos) en Europa», señala Senard. «Somos capaces de fabricar vehículos eléctricos, pero estamos tratando de garantizar la seguridad de nuestros suministros».
«El desarrollo de combustibles alternativos –como los sintéticos y el hidrógeno– sería crucial en caso de escasez repentina de baterías debido a la escasez de materias primas», comenta Senard, quien admite que están «buscando alternativas para evitar paralizarnos si, por ejemplo, nos quedamos sin baterías».
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Las restricciones chinas a la exportación están intensificando la guerra tecnológica y comercial con Estados Unidos, lo que podría causar nuevos trastornos en las cadenas de suministro mundiales. Europa está en medio del conflicto y se ve obligada a buscar opciones. En este sentido van encaminadas las últimas iniciativas de apoyo anunciadas para captar inversiones relacionadas con los semiconductores o las baterías.
El pasado viernes, el Gobierno español publicaba una segunda convocatoria del Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica del Vehículo Eléctrico y Conectado (Perte VEC) dotada con 850 millones de euros y destinada a la ayuda a proyectos de producción de baterías.
De los fondos, 550 millones son subvención y los 287 millones restantes concesión en el formato de préstamos. El máximo de ayuda al que podrá optar una empresa que produzca baterías, sus componentes y materias primas relacionadas será de hasta 300 millones de euros.
Hasta el momento, la única empresa que ha confirmado su intención de solicitar la ayuda es Envision, que planea la construcción de una fábrica de baterías de litio en la localidad extremeña de Navalmoral de la Mata. Mientras el consorcio chino que promueve esta inversión pretende iniciar las obras después del verano, otro de los proyectos conocidos en los últimos meses, el de InoBat en Valladolid, aún tiene pendiente cursar su solicitud.
La empresa eslovaca lleva varias visitas a Valladolid y otras tantas al Ministerio de Industria para anunciar una inversión de 3.000 millones de euros, acompañada de 2.300 empleos directos, de la que se comenzó a hablar hace ahora diez meses, en octubre de 2022.
Sobre las advertencias en cuanto a la excesiva sumisión de la transición energética europea con respecto a China, las de Senard no son en absoluto las primeras. Desde el sector de la automoción son constantes y, hace quince días, el presidente de Repsol, Antoni Brufau, comentaba en un foro que «la transición energética en la UE depende en un 85% de las materias primas procesadas en China», que tiene el control de las materias primas para celdas, baterías y la propia producción de silicio para paneles solares.
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