
La Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio ha licitado, a través de la empresa pública Somacyl, la redacción del proyecto y la construcción de los sistemas de acumulación de energía térmica para las redes de calor de Valladolid oeste (afecta a los barrios de Parquesol, Villa de Prado y Huerta del Rey) y el polígono de Villalonquéjar (Burgos). Esta actuación tiene un presupuesto de 3,33 millones de euros (sin IVA), con un plazo de ejecución para el proyecto de un mes y de 12 meses para las obras.
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El depósito de Valladolid contará con un volumen útil de 6.000 metros cúbicos y el del polígono burgalés de 3.500 metros cúbicos, ambos con adecuado coeficiente de «esbeltez», aislados y con sistemas de control y difusión interna para lograr una adecuada estratificación térmica.
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La capacidad de almacenamiento término de los sistemas de energía térmica sensible (TES) previstos es de 136.000 kilovatios hora útiles en Valladolid oeste y de 79.000 en el polígono de Villalonquéjar. Asimismo, la capacidad adicional anual de sustitución de energía fósil por energía renovable térmica es de 2,08 ktep/año en sendos proyectos, y la reducción anual de emisiones CO2 prevista es de 7.073 toneladas al año.
Esta red, denominada Valladolid Oeste, empezará este verano las obras. Y estas serán levantar la calzada de las principales vías de los dos barrios para instalar dos ramales bitubulares para transportar el calor a través del agua y, de esta forma, enterrar tuberías de acero preaislado específicamente diseñadas para el transporte eficiente de fluidos.La red principal estructurante tendrá una longitud de 21.000 metros, con un sistema dimensionado para un salto térmico de 20ºC entre la ida y el retorno. Es decir, que la 'pérdida' de esa energía es la que se quedaría en los edificios y viviendas conectadas a la red.
Precisamente, en cada inmueble conectado se instalará una subestación de intercambio, las cuales se ubicarán en las actuales salas de caldera, aprovechando el circuito interno de los edificios con calefacción central al enganchar esta red con la ya instalada en los edificios. Un plan diseñado para un funcionamiento automático de todos los elementos (central, red de transporte y subestaciones), que estarán comunicados entre sí. Asimismo, se creará un avanzado sistema de control y telegestión para permitir adaptar la energía generada a la demanda, disminuyendo al máximo el consumo eléctrico y las pérdidas térmicas. Ardua tarea en plena crisis energética.
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