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La pandemia, el confinamiento y los sucesivos cambios de restricciones y normas trajeron consigo un cambio de tendencia en 2021 en el mercado inmobiliario vallisoletano, ... que propició un aumento inédito de la compra de viviendas en los pueblos de la provincia –en su mayoría, casas unifamiliares con jardín o terreno privado–. Una oferta de propiedades que, aunque con un menor volumen de operaciones,sigue resultando atractiva a potenciales compradores.
Mientras la adquisición en el medio rural frena su entusiasmo, en la ciudad aumenta. En la capital vallisoletana, el número total de transacciones de compraventa de inmuebles pasó de 812 operaciones realizadas en el primer trimestre de 2021 a un total de 965 en el mismo periodo de 2022, lo que se traduce en un incremento del 18,8%. La presión de demanda se centra principalmente en zonas como Fuente Berrocal, El Peral, La Galera, Pinar de Jalón, Villa del Prado o Parquesol, que disponen de viviendas unifamiliares de 150 metros cuadrados y que cuentan además con amplias zonas comunes como pueden ser piscinas o pistas de pádel. «Son promociones pequeñas que antes no estaban a la venta porque no existían y ahora sí, de una media de 8 o 15 casas que se venden muy bien», explican desde la Asociación de Promotores Inmobiliarios de Valladolid (Aspriva).
En la ciudad, el ritmo de venta mejora los niveles del año anterior, pero en la provincia, las estadísticas muestran una reducción en la cantidad de transacciones. «Aunque sigue existiendo presión de demanda de chalets ubicados en grandes pueblos como La Cistérniga, Medina del Campo, Tordesillas o Laguna de Duero, se ha producido un ligero descenso de las operaciones de compraventa respecto a 2021», puntualizan Gonzalo Jolín, presidente de Aspriva.
Gonzalo jolín
Presidente de Aspriva
Durante el primer trimestre del año pasado se cerraron un total de 743 transacciones inmobiliarias en distintos pueblos de la provincia frente a las 707 -un 4,8% menos- que se firmaron hasta el mes de marzo de este 2022. «Este ligero frenazo pone de manifiesto que la demanda se está equilibrando respecto a la oferta, pero los compradores siguen considerando a los pueblos de Valladolid como un lugar con potencial en el que adquirir por ejemplo una vivienda con terreno por unos 1.000 euros el metro cuadrado o reformar una casa invirtiendo cantidades inferiores a los 100.000 euros».
La provincia sigue resultando atractiva, ya sea para residir de forma permanente o para disponer de una segunda vivienda en la que pasar periodos vacacionales o de ocio. Salvando los casos de herencias o de arraigo familiar, las personas que adquieren este tipo de casas en pueblos un poco más alejados de la capital eligen aquellos que estén mejor conectados por carretera, que ofrezcan variedad de servicios (colegios, centro de salud, tiendas de alimentación o establecimientos hosteleros) y buena conectividad para posibilitar el teletrabajo. En pueblos como Zaratán, Santovenia, Boecillo, Cigales o Cabezón, por citar algunos ejemplos, se han incrementado las ventas de casas respecto a 2021.
La zona de la Ribera del Duero (Tudela de Duero, Peñafiel, Quintanilla de Onésimo, Olivares, Sardón de Duero o Traspinedo) sigue generando interés entre los compradores, pero lo hace este 2022 con un cambio de tendencia. «Ya no son tanto casas de segunda mano o de obra nueva las que resultan interesantes para el comprador como sucedió tras la pandemia, ahora se busca principalmente la adquisición de parcelas urbanizadas en los pueblos de ese entorno para construir la vivienda en varios años», explica Gonzalo Jolín, el presidente de la Asociación de Promotores Inmobiliarios de Valladolid.
En el caso de Tudela de Duero, «las parcelas en urbano se vendieron tras la pandemia y también quedan muy pocas. Es cierto que el mercado está un poco más tranquilo por la crisis de las energías, el encarecimiento de los precios y la incertidumbre general», puntualiza el regidor.
Se trata de parcelas de 200-300 metros cuadrados de media, con un precio entre los 15.000 y 25.000 euros y en el que los dueños, una vez que adquieren el terreno, difieren el coste en varios años. «El perfil del comprador en este caso es el de personas jóvenes a las que no les importa seguir viviendo o con sus padres, o de alquiler tanto en un pueblo o en una ciudad y que no disponen de tanta solvencia económica porque no se pueden permitir de golpe un desembolso tan costoso como puede suponer la adquisición de una vivienda con terreno», añade Jolín. El nivel de venta de este tipo de terrenos se mantiene al alza en la Ribera del Duero, «podemos hablar de la venta de 12 o 15 terrenos de media en lo que va de año en cada municipio importante de la Ribera del Duero».
Si los datos se analizan en su conjunto, es decir, si se suma el número de operaciones en capital y provincia en el primer trimestre y se compara con el ejercicio anterior, se han realizado 1.672 transacciones frente a las 1.555 de 2021, un 7,52% más en el total provincial. «Las previsiones de venta no son pesimistas, pero hay que apuntar que se está produciendo un cambio con respecto al año pasado, se vuelven a comprar casas en los pueblos para usar fundamentalmente como segunda vivienda», analiza Jolín.
Luis javier gómez
Alcalde de Tudela de Duero
«Si que hemos notado que sigue habiendo movimiento de ventas y alquiler de viviendas, quizá no con tanta fuerza como en plena pandemia, aunque de cualquier forma repercute de forma positiva en el aumento del padrón e influye en la mejora de servicios. Es algo bueno para cualquier pueblo, que un mercado que durante años ha estado parado en los pueblos como es el mercado de la compra venta de viviendas se haya activado desde la pandemia y continúe, aunque lo haga a un ritmo más lento», explica el alcalde de Traspinedo, Javier Fernández, una localidad en la que se vendieron 9 casas de enero a marzo de 2021 frente a las 7 que se han vendido durante ese primer trimestre de 2022.
«Ahora mismo de viviendas con patio hay poquísimas en venta, solo algunas casas con bastante años que necesitan reforma, pero sí que hemos notado que de las viviendas nuevas que se están construyendo se están vendiendo todas. Se nota que la gente sigue interesada»,añade el regidor de Tudela de Duero, Luis Javier Gómez, un pueblo donde encontrar una casa de alquiler «es un grave problema, casi imposible».
El sector inmobiliario vallisoletano está experimentando además un adelanto en la decisión de compra de vivienda nueva que se ha notado entre junio y julio de este 2022. «Todo el mundo sabe que a partir de octubre o noviembre van a subir los tipos de interés, algo que traducido a la economía familiar puede suponer un aumento en la hipoteca de unos 50 ó 60 euros al mes», argumentan desde Aspriva.
De forma indirecta la subida de los tipos de interés, el aumento del coste de las materias primas, de la luz, la gasolina o el transporte han disparado los costes de construcción ocasionado su encarecimiento entre un 18 y un 20% en Valladolid, lo que ha supuesto un incremento del en el precio final de la vivienda de obra nueva entre un 8 y un 10%. No obstante, las perspectivas de ventas en el mercado inmobiliario invitan al optimismo hasta finales de año, «esperamos que en octubre o noviembre se alcancen cifras de venta normales, por ahora en grandes promociones de 80 viviendas se venden unas 3 al mes», finalizan desde la Asociación de Promotores Inmobiliarios de Valladolid.
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