Dos visitas en un periodo de una semana a la joyería Miguel Ángel de la calle Mantería. En la primera, V.G.P. intentó vender una medalla de oro «para sufragar un pago del arreglo de su coche». En la segunda, en el mismo establecimiento, ... rompió una vitrina para intentar robar varias joyas del local ubicado en el corazón de Valladolid.
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Esto último sucedió este lunes sobre las 12:00 horas, momento en el que V.G.P. fue detenido, junto a su madre, después de hacer añicos una vitrina cercana al mostrador y ser pillado por la dependienta que en ese momento se encontraba en el interior de la joyería. Un intento de robo que se quedó en un susto y que empezó, sin saberlo, una semana antes. «Hace unos siete días este hombre entró en la joyería para vender una medalla que tasamos en 30 euros», recalca la dependienta de la joyería Miguel Ángel.
Sucesos en Valladolid
Ricardo Sánchez Rico
En ese momento, V.G.P., de mediana edad, se acercó con la intención de vender su pieza, pero se encontró con los trámites correspondientes de la venta de una joya. Es decir, cumplimentar una ficha técnica del producto enlazada a los ficheros de la Policía Nacional para conocer la autoría y evitar la venta de productos robados en un hipotético mercado ilícito. «Le comenté que había que rellenar un formulario y solo me enseñó un carné de expresidiario. Se marchó y la transacción no se completó», recalca la empleada después de que este lunes viviera un «gran susto» en la tienda.
Porque siete días más tarde, este lunes, volvió con su madre y «con la misma medalla». «Parecía que la quería vender introduciendo los datos de su madre, que tendrá unos setenta años», añade. De esta forma, mientras la dependienta iniciaba los trámites de compra con la misma pieza, V.G.P. se «las apañaba para intentar desmontar una vitrina y llevarse lo que había en el interior». «Le sorprendí y en ese momento se le cayó la cristalera al suelo. Llamé a la Policía Nacional y se presentaron en el local para detener a las dos personas», concluye la empleada de la joyería Miguel Ángel, que se sorprendió al ver cómo «dos clientas que estaban en ese momento ni se inmutaban».
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Tras el arresto en el mismo establecimiento, la madre quedó en libertad tras declarar en comisaría, mientras que V.G.P. pasó a disposición judicial. El Juzgado de Instrucción Número 1 de Valladolid decretó, tras el intento de robo, su puesta en libertad con cargos.
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