
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Totalmente abarrotada. Hasta algunas de las puertas de la iglesia de San Pablo permanecían abiertas para seguir y mostrar el cariño a los familiares de ... Teresa Rodríguez Llamazares, la joven enfermera presuntamente asesinada por su expareja (un guardia civil en prácticas) el pasado 27 de octubre en Bruselas. Querían estar cerca de la familia. Especialmente de sus padres, Juan y Blanca, de su hermano Francisco y de su abuela Lita. Era un acto íntimo. Un último adiós que dejó el templo sin espacio para más familiares y amigos.
Una misa en la que el hermano de Teresa, portavoz de la familia, quiso dar las gracias a todos los presentes. «Gracias a todos que de mil maneras nos habéis transmitido vuestros abrazos y cariño», ha recalcado el hermano desde el altar.
Unos segundos en los que la iglesia se enmudeció para escuchar a Francisco, que imploró parar los asesinatos machistas. «Con la justicia, la cultura y la sociedad debemos parar esto. Ni una menos. Nunca más», ha afirmado al final de la eucaristía.
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Un discurso emotivo y lleno de sentimiento en el que el hermano de Teresa dio las gracias a las autoridades locales y a las belgas y puso en valor la labor que desempeñaba Teresa con la enfermería como su vocación. «Queremos dar las gracias a las personas que han descubierto su vocación al cuidado de todos nosotros», ha añadido a la par que calificaba a su familia como «inquebrantable».
Un mensaje que repitió en varias ocasiones el párroco de San Pablo, que invitó a los padres de Teresa a «dejarse querer en estos momentos» y que incidió en la necesidad de que estos hechos «no vuelvan a ocurrir».
Precisamente, la familia de Teresa Rodríguez estuvo apoyada en todo momento por aquellos que compartieron la vida con la joven vallisoletana. Amigos del Grupo Scout Íberos, sus compañeros en el hospital, los alumnos del Grado de Enfermería o el instituto Condesa Eylo Alfonso. Todos ellos consternados por el dolor del asesinato de su amiga y familiar.
Como era el caso de Ignacio Simón, amigo del hermano y que aún no se creía lo sucedido hace más de una semana. «Permanecemos en 'schock' por todo lo ocurrido. Cuando ves estos sucesos en los medios de comunicación nunca te lo terminas de creer y siempre es un horror. Pero en este caso la cercanía hace el golpe más fuerte», ha agregado con impotencia antes de entrar en el funeral Ignacio.
Momentos duros para este grupo de amigos, que vieron a Teresa Rodríguez crecer en el mismo colegio. «Se nos heló la sangre cuando nos lo contaron. Siempre es terrible la pérdida de cualquier persona, pero imaginarnos que fue un asesinato y de esta forma es horrible», concluye Ignacio Simón.
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