José Rodríguez, escoltado por la Guardia Civi, ocupa su sitio al inicio del juicio.Rodrigo Jiménez
Juicio contra 'El Mancha' en la Audiencia de Valladolid
«Fue directo a por Borja, parecía una película de vikingos»
Testigos ·
El amigo del fallecido a cuchilladas en Medina asegura al tribunal del jurado que El Mancha y sus hermanos solo pararon la agresión cuando vieron llegar a su padre al lugar del crimen
El juicio contra José Rodríguez Lozano, alias 'el Mancha' y tres de sus hermanos com presuntos autores del crimen de Borja Portillo García la noche ... del 9 de febrero de 2022 ha empezado por el final. El presidente del tribunal del jurado, el magistrado Juan Miguel Donis Carracedo, admitió al inicio de la primera sesión la petición de la abogada defensora del principal acusado de asesinato para que, en contra de lo acostumbrado, intervinieran los testigos antes que los acusados. La justificación de que la letrada se ha incorporado con poco tiempo a la defensa, tras renunciar el encausado a su primer abogado, fue aceptada por todas las partes, de manera que, tras la presentación de las tres acusaciones y las cuatro defensas ante el jurado, testificaron las dos personas que presenciaron la brutal agresión en grupo que tuvo lugar en plena calle de Barrionuevo y a escasos metros de la casa de la familia Rodríguez: la novia de El Mancha y el amigo que había acompañado a Borja en coche hasta Medina.
Las cuentas que tenían que saldar, apuntó el testigo, no tendrían que ver con «cocaína o deudas de dinero», sino con el robo en una tienda de ultramarinos de un amigo de la víctima
Este, se lamentó su amigo, se empeñó en ir a saldar cuentas con «ese mierdecilla», como se refirió a José Rodríguez, a quien «le tenía muchas ganas». Unas cuentas, ha asegurado el testigo principal, que «no tenían que ver con cocaína ni deudas de dinero», sino que más bien, ha apuntado, podría estar relacionadas con el robo en una tienda de ultramarinos de otro amigo de la víctima. En un momento de la conversación telefónica, Borja le espetó a su interlocutor, siempre según la versión del testigo, «¿Que me vas a apuñalar? ¡Ahora voy a tu casa a ver si tienes cojones!».
Sea como fuese, ha relatado Juan José D. P. G., durante el camino desde Ataquines no consiguió disuadir a Borja para que no fuera a Medina a entrevistarse con El Mancha, con quien anteriormente había discutido por teléfono «y se había ido calentando». Cuando llegaron ya había oscurecido y dejaron el coche unos metros antes de la vivienda de los procesados. Borja se dirigió a la casa y llamó a la puerta y, en cuestión de segundos, José Rodríguez apareció por el lateral derecho de la vivienda y saltó sobre él armado con una gran navaja al grito de «¡Te voy a matar, te voy a matar!».
«Fue directo a por él, venía muy loco, salió corriendo dando grandes saltos, parecía una película de vikingos. Jamás había visto eso», ha rememorado el declarante cuando las acusaciones le preguntaron por el comportamiento del encausado, que se enfrenta a una pena de 25 años por asesinato. Al primer acometimiento con la navaja, Borja se cayó al suelo, pero ambos siguieron forcejeando y desplazándose, hasta que volvió a derrumbarse y, mientras José Rodríguez estaba encima, salieron de repente el resto de sus hermanos, que rodearon a la víctima con palos y barras metálicas, propinándole patadas y golpes. «Yo le dije que corriese, pero ya no podía, estaba tirado como un muñeco; eran cuatro por lo menos y solo pararon cuando uno gritó: ¡Que viene el 'papa', que viene el 'papa'! Entonces se dispersaron cada uno por un lado».
Entonces fue, asegura, cuando se percató de que había «una chica allí, gritando». Era la novia de El Mancha, quien le decía a Borja que ya le había advertido de que no fuese. El amigo ayudó al herido a llegar hasta el coche y este le fue indicando como llegar al hospital de Medina. Recuerda que en el trayecto le decía: «Juan, este hijoputa me ha matado».
Los cuatro hermanos acusados, situados detrás de sus respectivos letrados defensores.
R. J.
La declaración de los testigos antes que los acusados no ha sido en esta primera sesión la única singularidad que ha presenciado este jurado, integrado por una mayoría de mujeres y una media de edad que no supera los cuarenta. También han asistido a la pequeña rueda de reconocimiento de los acusados a la que fue sometido el principal testigo, quien señaló a Juan Antonio Rodríguez Lozano como el hermano que le amenazó con un arma blanca para que se fuera y no interviniera en ayuda de su amigo cuando este ya estaba en el suelo y lo rodeaban sus agresores. La tercera singularidad de este juicio también tuvo de protagonista a este acusado, pues su abogada de oficio pidió que la médico forense le realizara un examen para verificar que tiene una discapacidad mental y así se hizo, lo que supuso que este acusado estuviera un tiempo ausente de la sala, aunque ello no impidió que la vista siguiera su curso.
No faltaron tampoco las anécdotas. En mitad del interrogatorio a la que era novia de El Mancha la noche de autos, Rebeca A. P., ésta informó al magistrado presidente de que una persona que estaba entre el público le estaba insultando y que ese mismo hombre, tocado con una gorra visera, el día anterior al juicio, en Medina, la había amenazado y tirado de la bicicleta. El presidente del jurado ordenó al increpado que abandonara la sala.
«Llevo 18 meses con depresión, desde el asesinato tengo mucha deprersión», se lamentó. La ex pareja del encausado se mostró como una testigo difícil por lo deslavazado de sus respuestas y el reconocimiento por su parte de que «no tenía sentido del tiempo», de forma que no podía cuantificar la secuencia de los hechos que vivió aquella fría y trágica noche. Reconoció que ambos consumían droga y que una de las llamadas de «Jose» a Borja, que pudo escuchar porque tenía puesto el manos libres era para pedirle que le proveyera de «dos gramos de cocaína». No supo decir el motivo de la animadversión que ambos hombres sentían mutuamente, argumentando que su entonces pareja no le contaba nada «y era muy mentiroso conmigo», aunque sí indicó que había advertido al supuesto proveedor, a quien conocía desde la infancia, que no fuera a ver a El Mancha.
Su relato poco tuvo que ver con la versión del amigo que llevó a Borja hasta allí, pues también ella se arrogó el hecho de arrancar a «Jose» de su víctima y llevar al herido hasta el coche para que saliera de allí. «El otro que iba con él se quedó de brazos cruzados, no hizo nada por separarlos y defender a su amigo», criticó la mujer. También señaló que antes de que llegaran, ella y su ex pareja se encontraban en la parte de atrás de la casa, donde hay una especie de descampado. Desde allí, ha asegurado, oyó que Borja golpeaba con un palo la ventana de la fachada principal de la casa y en ese momento salió corriendo su novio «a por él». Sin mediar palabra, ha declarado, le realizó una acometida y ambos hombres fueron forcejeando por toda la calle hasta que el visitante cayó al suelo. Ella sostiene que no vio la navaja de «18 centímetros» en ese momento, que se la enseñó El Mancha tras huir, cuando se encontraban en la casa en la que ambos se refugiaron y donde, horas después, les encontró la policía. También asegura que los hermanos no salieron inmediatamente a «defender a su hermano» y ha insistido en que «Jose» era el único que llevaba navaja.
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