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Los problemas de suministro e, incluso, el desabastecimiento total no son algo nuevo; pero, en la actualidad, se han acrecentado al contar con menos ... alternativas terapéuticas disponibles y tiempos más largos de reposición. Con una crisis mucho mayor en la fabricación y distribución. Hasta tal punto de que, en el recién cerrado ejercicio de 2022, las incidencias en el suministro de medicamentos aumentaron en un 150% afectando a un total de 403 presentaciones, según datos del Consejo General de Farmacéuticos.
La carencia de fármacos, que tiene múltiples causas entre las que está la guerra, no solo provoca el peregrinaje del interesado de botica en botica en busca del medicamento recetado sino que, cada vez más, el paciente tiene que volver una y otra vez a su médico de Familia –o pediatra– para que le prescriba una alternativa. Incluso, aunque lo único que cambie sea la presentación y en vez de pastillas lo haya en sobres, el farmacéutico no puede modificarlo por su cuenta y tiene que indicar la vuelta del paciente a la consulta del centro de salud. Nueva petición de cita, nueva espera –sea solución telefónica o presencial–, y nueva prescripción.
Tiempo ocupado y perdido para paciente, farmacéutico y facultativo. El médico, que sí consulta en su ordenador el detalle de los fármacos posibles y financiados por el sistema público para prescribir tratamiento, no encuentra información en el sistema informático Medora sobre problemas de suministro, ni cuando está agotado del todo. Aunque, en teoría, los productos desaparecen cuando no hay ninguna existencia. «En teoría», recalcan los profesionales. Además, muchos fármacos figuran en las listas para recetar aunque haya problema de suministro y solo se encuentre a cuentagotas. Es algo que los laboratorios hacen con intención para no figurar en los informes del Ministerio de Sanidad, contienen stock.
El médico introduce en la receta electrónica –al menos su implantación facilita las cosas y la consulta no presencial– su nueva opción y el enfermo vuelve a la farmacia. Con suerte esta segunda decisión facultativa ya figura en las estanterías de la oficina o, al menos, la distribuidora la tiene en el almacén y la botica puede hacerse con ella en cuestión de horas. Pero tampoco es difícil ni anecdótico que vuelva a fallar y el usuario de Sacyl repita cita con su médico solo en busca de un medicamento parecido. «Hasta cinco veces tuvimos que 'devolver' el otro día a un paciente a su médico para conseguir dispensarle tratamiento», explica una farmacéutica de Parquesol.
Cada farmacia deriva de nuevo al centro de salud a pacientes entre tres y diez veces al mes, según datos del sector, y el 80% de estos retornos al ambulatorio serían evitables si se dotara a las farmacias de mayores atribuciones. Es una de las principales reivindicaciones de estos profesionales.
Al margen de las causas que explican el desabastecimiento –un problema internacional– y sus posibles soluciones, el problema se acrecienta al estar encorsetado. Así al menos lo analiza el sector farmacéutico que propone una batería de medidas para paliar estas carencias. Alguna ya la ha implantado el propio sector y otras están en manos de las administraciones sanitarias.
La organización colegial farmacéutica ya implantó antes de la pandemia una aplicación en red para encontrar medicamentos. Ahora le ha dado un nuevo impulso con una nueva campaña cuyo objetivo es completar el despliegue en toda España de Farmahelp para conectar a las más de 22.000 farmacias y ayudar al paciente a localizar un medicamento en otra cercana cuando no se dispone del mismo, en caso de urgencia, facilitando así a los pacientes la continuidad de sus tratamientos.
En la primera fase, Farmahelp ha contado con cerca de 6.000 oficinas adheridas y ha permitido en este testeo localizar más de 3.000 medicamentos cada mes, garantizando así la continuidad de los tratamientos. De ellas, en Castilla y León hay 667 farmacias adheridas (el 42%). «Este año, en enero y febrero, se han hecho 8.984 demandas desde las farmacias de Castilla y León (una media de 13,4 al mes por oficina) y se han resuelto una de cada cuatro solicitudes. Hay que tener en cuenta que muchas de las mismas son de medicamentos que ya llevan tiempo desabastecidos… y que son muy difíciles de resolver», explica José Luis Nájera, presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Palencia y secretario de la organización autonómica.
Y añade que «sin duda, gracias a Farmahelp, evitamos la peregrinación de los pacientes de una farmacia a otra para que puedan conseguir su medicación o que, finalmente, tengan que derivarse al centro de salud, aliviando la carga de la Atención Primaria».
El que las farmacias adheridas puedan al menos indicar al paciente hasta qué punto es posible acceder a un medicamento y dónde «y además se la guardan e incluso, si se trata de zonas rurales, podrían traérselo» es un punto de apoyo para evitar el peregrinaje. Especialmente en el futuro si se logra incorporar a la totalidad de oficinas. «Tiene tres objetivos claves –apunta Nájera–; por un lado evita que el interesado tenga que ir rastreando farmacias –trabajamos en principio con un ratio de cien kilómetros pero puede haber excepciones–; fomenta el compañerismo y, por último, esta red permite informar también de incidencias de forma muy rápida. Un medicamento retirado o un ciudadano que recorre farmacias con una receta falsa, entraría en el sistema como una alerta y ya estás sobre aviso incluso para avisar a la policía. O informa de una caída puntual de la receta electrónica. Y es muy rápido, casi inmediato».
Otra importante propuesta de la organización colegial, que solventaría muchos de los desabastecimientos, sería la de «permitir al farmacéutico ofrecer alternativas terapéuticas. El 90% tienen opciones. Cuando no haya en concreto la recetada, a veces solo afecta a la presentación, el farmacéutico debería poder optar a otra. Solo podemos hacerlo si se ha prescrito por principio activo y no hay marca y se nos permitió excepcionalmente con la amoxicilina pediátrica», explica este portavoz del sector.
Asimismo indica que «un problema añadido es la práctica de los laboratorios cuando tienen escasez. Cuando sufren un problema de producción, se enlentece la fabricación por falta de materia prima, no ofertan todo, se quedan con un stock para evitar una rotura del mismo. De esta forma la Agencia Española delMedicamento no puede quitarlos de la lista, no se avisa de desabastecimiento pero son difíciles de encontrar. Y, aunque los contratos no lo permiten, como en España son más baratos, si hay escasez nos perjudican antes que a otros países».
Otra aportación de estos profesionales desde la organización colegial es el Centro de Información sobre el Suministro de Medicamentos (CISMED), un sistema —con más de 7.600 farmacias participantes— que permite detectar e informar sobre los medicamentos con posibles problemas de suministro. Cuando las oficinas detectan que no se les ha distribuido lo solicitado pueden comunicarlo. Estos datos se envían a los servicios territoriales de Sanidad y a Sacyl. Otra cuestión es que finalmente le llegue al médico para que evite recetar medicamentos con problemas de suministro.
Nájera también a punta a la necesidad de que España cuente con fábricas propias de fármacos y de vacunas y no tenga una dependencia tan alta de otros países.
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