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Un informe de 98 páginas sobre el consumo de combustible en los hornos crematorios de El Salvador concluye que hay una discrepancia «entre el número ... de incineraciones inscritas» en los registros de la funeraria y «las realizadas en cada uno de los hornos». Se basa para ese cálculo en el consumo medio de combustible por cadáver, las especificaciones técnicas de los dos hornos y el cotejo de los registros de incineraciones de la empresa en los dos crematorios, el de Santovenia (cementerio) y el de Valladolid (tanatorio). «Las irregularidades en las inscripciones de las incineraciones, tanto por acción como por omisión, fueron intencionadas, con la intención [sic] de ocultar estos traslados» de féretros desde el tanatorio hasta el cementerio. Un traslado que, a juicio de los informadores, «queda acreditado».
Ese traslado desde el tanatorio hasta el cementerio de Santovenia sería lo que permitiría ejecutar el fraude que está bajo investigación en la Operación Ignis. «Las instalaciones del Cementerio Parque El Salvador proporcionaron a los responsables del Grupo Empresarial [...] la suficiente impunidad para realizar el traspaso de los cadáveres desde su féretro original a otros féretros en desuso o féretros de reducción de restos de escaso valor, debido a la ubicación del horno y al reducido número de empleados que tenían acceso a las dependencias donde está instalado», explica el informe. Los féretros en buenas condiciones, presuntamente, se reutilizaban y volvían a poner a la venta.
La Brigada Provincial de Policía Judicial de Valladolid ha remitido su informe al juzgado de instrucción número 6. Este informe viene de resultas del último registro en la sede de Agencia Funeraria Castellana, realizado el 22 de abril de este año, en el que se intervino más documentación.
INFORME DE LA BRIGADA PROVINCIAL DE POLICÍA JUDICIAL DE VALLADOLID
Entre 1997, fecha en que se pone en funcionamiento el primer incinerador, y 2010, el número de cremaciones crece, de 174 a 508 personas. En consecuencia, también lo hace el consumo de combustible. El cementerio de Santovenia comienza a 'perder' incineraciones cuando se inaugura el nuevo crematorio del grupo Funeraria Castellana. El libro de registro anota 511 en el año 2011; 474 en 2012. Para a continuación caer a 126 en 2013 y solo 40 en 2014. Las cifras registradas se mantienen bajas hasta 2019. «Necesariamente debería haber supuesto una disminución en el suministro del combustible necesario para el funcionamiento del horno crematorio», explican en el informe.
En los periodos analizados, la investigación concluye que los cadáveres que supuestamente se incineraban en el cementerio de Santovenia -así consta en los registros de la empresa- se redujeron, mientras que el consumo se mantuvo. Así, los datos obtenidos durante tres meses de 2014, asegura el informe, «son determinantes para establecer que con ocasión de la inauguración del tanatorio y la puesta en funcionamiento del horno crematorio, el traslado de féretros desde estas instalaciones hasta el cementerio de Santovenia para su incineración no solo fue sistemático, sino continuo en el tiempo».
documento intervenido a justo martín
Tras analizar todos los datos disponibles, el informe asegura que «mientras el número de incineraciones que figuran en los Libros Registro del cementerio de Santovenia disminuyó de forma más que evidente, el consumo de combustible se mantuvo en una línea paralela, lo que viene a confirmar, una vez más, el traslado de cadáveres, de manera subrepticia, desde el tanatorio hasta el cementerio para su incineración y en consecuencia, consolida la presunción de veracidad de las anotaciones de Justo Martín».
Tal es así que los investigadores advierten que tras la jubilación del trabajador que levantó el caso se reducen las medias de consumo de las incineraciones a cifras más acordes a lo que cabría esperar. Algo que achacan a un documento intervenido a Justo Martín, en el que se leía: «Lo que no me explico es cómo justifican tener un crematorio y que tenga tan poco gasto de gas natural. En el cementerio se ha seguido consumiendo lo mismo cada tres meses aproximadamente. Se llenan los dos depósitos. Al principio de jubilarme empezaron a incinerar en el tanatorio, pues cogieron miedo de que los denunciara, pero volvieron al poco tiempo a hacer lo mismo».
Los informadores también detectan un descenso en el consumo medio en las fechas en las que el empresario Ignacio Morchón Vaquero denunció a su extrabajador por extorsión. «Parece lógico que los responsables del Grupo Empresarial El Salvador adoptaran medidas tendentes a reducir el número de traslados injustificados hasta el cementerio, lo que se refleja en las medias de consumo», explican.
Los investigadores concluyen que «los datos relacionados con el consumo evidencian sin ningún género dudas que en el Cementerio Parque El Salvador se incineraron más cadáveres que los que reflejan los Libros Registro desde la inauguración del Nuevo Tanatorio».
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