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Una mujer sujeta unas bolsas de aperitivos y unas cervezas, en un supermercado. HENAR SASTRE
Coronavirus en Valladolid: Así compramos durante el confinamiento: del papel higiénico inicial a las cervezas y gusanitos

Así compramos durante el confinamiento: del papel higiénico inicial a las cervezas y gusanitos

La larga reclusión modifica los hábitos de los hogares: compras más grandes, un incremento de las frutas y, en las últimas semanas, subida de dulces, aperitivos, platos preparados y refrescos

Víctor Vela

Valladolid

Sábado, 25 de abril 2020, 06:57

El bien más codiciado durante los primeros días de confinamiento (hay que recordarlo, de esto hace más de un mes) era el papel higiénico. No había carrito de la compra sin sus rollos. La sensación de la larga cuarentena y el temor al desabastecimiento provocaron un incremento de las ventas en los productos de primera necesidad: el papel higiénico, la carne y el pescado para congelar.

Los comercios del mercado del Val aseguran que, durante esas jornadas de mediados de marzo, registraron unas cifras de ventas (en volumen) similares a las de Navidad. Después de hacer tanto acopio, hubo un pequeño valle en el consumo, que durante estas cinco semanas ha mostrado claras tendencias en los hábitos de los clientes. Porque la cuarentena afecta no solo al modo en el que compramos (menos veces, más cantidades, más pedidos por Internet), sino también a lo que nos llevamos a casa.

El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación elabora todas las semanas un informe que analiza el consumo de los hogares. Y ha llegado a varias conclusiones. Por ejemplo, que comemos (o al menos compramos) más pan de lo habitual (el 35,7% más respecto a las mismas fechas del año anterior). Que durante estas semanas de reclusión se ha incrementado la venta de harinas (el 15% más durante los últimos siete días) y de platos combinados (el 38%). Y que la cerveza, el vino y las bebidas refrescantes «mantienen también importantes crecimientos». La cerveza, por ejemplo, se vendió la semana pasada el 86% más que el año pasado por estas fechas. Pero también suben las ventas de tabletas de chocolate (70%) o de aperitivos y snacks (58%). Y eso, pese a que en los últimos días se ha moderado, después de que en Semana Santa vivieran un gran crecimiento.

El consumo se acomoda a una nueva realidad en la que juega un papel importante el cierre de la hostelería. El vermú ahora es de terraza, balcón o mesita en la cocina. «El fuerte incremento del consumo doméstico está muy vinculado con los déficits que provoca la caída del extradoméstico, vinculado con el cierre de bares y restaurantes», explica Javier Pastor, director gerente de Mercaolid, quien destaca que durante las últimas semanas se ha producido un «reajuste» en la oferta, después de que los primeros días de cuarentena hubiera «problemas en determinados productos». Sí que se ha notado en los principales mercados de la ciudad (abastecimiento de frutas y pescado) un crecimiento «brutal». Y esto es algo que no solo se registra en las jornadas habituales de acopio (los lunes y jueves en frutas y hortalizas; los martes y viernes en pescados), sino que las ventas se han incrementado todos los días de la semana. «Además, son operaciones cada vez más bajo pedido, más estables y rápidas, para agilizar el tiempo de estancia en Mercaolid», donde se ha extendido el uso de medidas de protección (guantes, mascarillas, distancias de seguridad).

Luis Ángel González, un clásico del pequeño comercio en Vadillos (con tienda en la calle Silió), sí que ha notado un incremento en las ventas de aperitivos y bebidas como la cerveza, «aunque el fuerte en mi caso es la frutas. La gente ya no viene tan a menudo. A lo mejor, una vez a la semana y se lleva más cantidad. El cliente sale menos de casa».

Y aún así, está aprendiendo a calcular. Los hogares de Castilla y León registraron un crecimiento del 13,6% en sus compras de alimentación durante la primera semana de confinamiento. La segunda, bajó el 8%, ya que había mucho género en casa al que había que dar salida. El Ministerio ha constatado cómo en los últimos días se ha producido una «estabilización» en el consumo, síntoma de que hay un mejor cálculo en las necesidades.

«No tiene sentido hacer un excesivo acopio de alimentos. No estamos en una situación de desabastecimiento. Acumular comida puede favorecer que consumamos de más y que se estropeen algunos alimentos perecederos», asegura la doctora Paz Redondo del Río, coordinadora del Grado de Nutrición Humana y Dietética de la Facultad de Medicina.

El problema es que este incremento de dulces, bebidas refrescantes y aperitivos tenga incidencia en la calidad de nuestra dieta. Redondo del Río asegura que «en principio, si nuestros hábitos y conducta alimentaria fueran saludables, la reclusión domiciliara no tendría por qué afectar al tipo de alimentación, ya que seríamos capaces de mantener unas pautas adecuadas». Eso sí, recuerda que el confinamiento «supone restricciones en la actividad física», por lo que es «fundamental mantener el equilibrio entre lo que comemos y lo que gastamos».

La base de una alimentación saludable, insiste, es una dieta «rica en verduras, frutas, hortalizas, legumbres, cereales integrales, lácteos, alterando pescado, carnes magras, huevos y con aceite de oliva virgen como principal fuente de grasa». «Otro problema es que, al estar en casa, si pasamos gran parte del tiempo en el sofá delante de la tele, el ordenador, las consolas... es más probable caer en la tentación de picar con frecuencia. Y los 'snacks no son nutricionalmente equilibrados, ya que suelen ser altamente procesados, ricos en calorías, azúcares simples, grasas saturadas y sodio».

Margarita Alonso Franch, voluntaria del banco de Alimentos y jubilada como profesora titular de Pediatría, acepta que puede ser «difícil mantener cuatro o cinco comidas saludables al día». En ese caso, recomienda tener a mano «picoteos saludables para los ratos de aburrimiento, evitando comprar y tener los menos aconsejables».

¿Por ejemplo? «Los encurtidos (aceitunas, pepinillos, cebolletas) son hipocalóricos, pero tienen el inconveniente de su alto contenido en sal (contraindicado para los hipertensos). Muy recomendable sería utilizar aperitivos de fruta y verdura en trocitos, como manzana, pera, naranja, kiwi, zanahoria, tomate o pepino», sugiere Alonso Franch. «Los frutos secos serían una buena alternativa, por su carácter saludable, pero no hay que olvidar que su aporte calórico es muy elevado. Por eso, no habría que pasar de los 30 gramos diarios. Tampoco deberíamos contemplar como aperitivos los embutidos o los quesos curados, ya que aportan muchas calorías y su contenido en grasas saturadas y en sal es muy elevado. Lo mismo ocurre con la bollería, por su aporte de azúcares, grasas saturadas y trans».

«Pero no es solo por estar en casa. Por salud, y en todo momento, deberíamos evitar esos productos altamente procesados: los 'snacks' dulces o salados, la bollería industrial, las golosinas, los refrescos azucarados, los precocinados y las bebidas alcohólicas», añade Redondo del Río, quien subraya que «la mejor forma de hidratarse es beber agua».

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