Oruga procesionaria (imagen detalle) y uno de sus nidos entre las ramas de un pino. el norte

Cómo actuar si a tu perro le 'pica' la procesionaria

Esta oruga, cuyos pelos son muy urticantes, pueden producir fuertes reacciones alérgicas y heridas de gravedad en las mascotas

El Norte

Valladolid

Jueves, 18 de marzo 2021, 20:36

Con la llegada del buen tiempo apetece más salir de casa y hacer planes. Más si cabe después de las restricciones producidas por la pandemia de coronavirus que nos impiden disfrutar del ocio en espacios cerrados con normalidad. Para los que disfrutan de la ... compañía de perros en sus vidas, las salidas a espacios abiertos como pinares, bosques o caminos es una de las mejores formas de disfrutar del tiempo libre con las mascotas. Pero con la llegada de ltemperaturas más agradables y la primavera también llega la Thaumetopoea pityocampa, conocida como la oruga procesionaria.

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Este nombre le viene dado por las largas colas de orugas que, una detrás de otra transitan por caminos, arboles y prados durante los días primaverales. Estos insectos, de la familia de las polillas, no deberían ser un inconveniente para disfrutar del campo salvo por un detalle: los pelos que la rodean son extremadamente urticantes y pueden producir graves reacciones alérgicas y heridas al contanco con, por ejemplo, la lengua o nariz de un perro.

Se trata de una plaga endémica que, además de poseer un fuerte carácter alergénico, también tiene capacidad de provocar episodios de alergia no solo en animales dómesticos sino también en el ser humano, con síntomas que van desde manifestaciones cutáneas leves a riesgo de shock anafiláctico grave

Además, puede producir intensos daños en el arbolado cuando sus poblaciones alcanzan niveles elevados llegando a tener un impacto temporal notable en el paisaje forestal.

Febrero y marzo son los meses en que estos insectos, que primero fueron huevos puestos por esta especie de polilla y posteriormente larvas, abandonan los bolsones en las que habitan durante los meses más fríos esperando salir. Es entonces cuando empieza la 'procesión' a la que le deben su nombre. Las orugas se colocan en fila una detrás de otra formando una cadena que puede llegar hasta los 30 metros y que sirve para proteger sus cabezas de los posibles depredadores. Esta particular caravana va en busca de un suelo blando donde poder enterrarse y formar su crisálida para después de un tiempo, convertirse en mariposas.

El peligro de estas orugas reside en los pelos que las cubren, que además de que pueden desprenderse y ser arrastrados por el viento. Estos, contienen sustancias tóxicas que afectan tanto a los humanos (sobre todos niños pequeños) como los animales. Con mayor frecuencia, en el caso de los perros, los pelos entran en contacto con la boca, algo que se produce mientras olfatean y puede afectarles gravemente a la lengua.

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En el caso de que nuestro perro entre en contacto con una procesionaria, se recomienda intentar quitar los máximos pelos posibles pero sin frotar. Lo ideal es lavar la zona con abundante agua templada. El hecho de no frotar se debe a que en el caso de hacerlo, se podrían extender más y afectar otras zonas.

La zona más común de contacto es el hocico, una parte sensible de estos animales en el que pueden provocar una glositis -inflamación aguda de la lengua- como una reacción a los pelos urticantes de la oruga.

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Después de la retirada de los pelos urticantes con abundante agua, lo siguiente que deberíamos hacer sería acudir a un veterinario inmediatamente. Allí, se les hacen lavados de la zona afectada con suero y se les suele aplicar un corticoide de acción rápida para que se baje la inflamación y que no se necrose el tejido.

Tras esto, es muy recomendable observar y vigilar al animal ya que la reacción se puede reactivar varias horas después de que creamos que ha pasado el peligro.Otro supuesto que también se puede dar es que los perros puedan llegar a tragarse los pelos urticantes e incluso las orugas, por lo que habría que observar que las vías respiratorias estén permeables.

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Para prevenir este tipo de accidentes, que pueden llegar a resultar mortales para un perro, se deben controlar las zonas de riesgo (los sitios donde haya pìnos cerca) durante las fechas en la que eclosiona la procesionaria entre los meses de febrero y abril. Además de también es recomendable evitar que nuestra mascota se acerque y las olfatee así como que las manipule o se ponga a jugar con ellas en caso de llegar a verlas cerca de los animales.

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