
Cristina Cuesta | Directora de la Fundación Miguel Ángel Blanco
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Cristina Cuesta | Directora de la Fundación Miguel Ángel Blanco
«El terrorismo sigue siendo una amenaza, no podemos bajar la guardia»Cristina Cuesta Gorostidi (13 de marzo de 1962) llevó este lunes la memoria del terrorismo al Campus María Zambrano de la UVA como directora de ... la Fundación Miguel Ángel Blanco. Porque han pasado 27 años de la muerte del concejal del PP de Ermua asesinado por ETA y distintos estudios hablan de «un desconocimiento inmenso» sobre su figura entre los universitarios. Y del terrorismo que le convirtió en un símbolo. «Nos parece inaudito que no lo conozcan, es su propia historia». Lo dice alguien que lleva más de cuatro décadas en defensa de las víctimas, hija de Enrique Cuesta, delegado de Telefónica en Guipúzcoa asesinado en 1982 por la banda Comandos Autónomos Anticapitalistas. Un ejemplo de cómo responder al dolor por otros medios.
Fernando Aramburu definía a las víctimas de 'Patria' como satélites de un hombre asesinado. ¿Lo comparte?
Es algo que trastoca tu vida para siempre. Lo que hay que reconocer es que las víctimas han mantenido en su conjunto un comportamiento ejemplar, han contribuido a crear la democracia española. Este aprendizaje es muy positivo compartirlo con los jóvenes. En lo personal, uno no deja der ser víctima nunca, aprende a convivir con ello.
¿Cómo acabó defendiendo una causa que le fue impuesta?
Llevo casi 40 años defendiendo la memoria de mi padre. Decía Reyes Mate, un filósofo al que aprecio mucho, que cuando reconoces el dolor de una víctima, reconoces el dolor de todas. A mí me llevó a defender la memoria de todas las víctimas de todos los terrorismos. Porque habían sido producidas por una inmensa injusticia. Es darle un sentido positivo a un hecho doloroso. No es una labor solitaria, me acompañan asociaciones y fundaciones. Los gobiernos pasan, pero nuestros cuatro principios (memoria, justicia, verdad y dignidad) son una causa que merece la pena. Son los valores de mi padre, una persona absolutamente normal.
¿Cómo explica a los universitarios que antes se mataba a un delegado de Telefónica?
Con la naturalidad, autenticidad y emoción que siempre me acompaña. Me parece maravilloso que me escuchen. No solamente es solidaridad con las víctimas, sino estar prevenidos. Entre un 10% y un 13% de los jóvenes en enseñanzas medias apoyan la violencia política. Es su historia, tienen que estar orgullosos del sacrificio de tanta gente, que crean que todavía hay cosas por reivindicar, que no está todo cerrado. La violencia está ahí, al acecho.
¿El terrorismo se conjuga en pasado?
Este país ha sido capaz de derrotar a muchas bandas terroristas, no solamente a ETA, pero el terrorismo a nivel internacional sigue siendo una amenaza, no podemos bajar la guardia. Los aprendizajes contra bandas 'internas' tiene que servirnos.
¿Cómo pueden ayudar las víctimas de ETA a esa lucha global?
También están yendo a los centros víctimas del Grapo, del yihadismo o de extrema derecha. Tienen un papel fundamental. Uno de los puntos del Plan Estatal de Lucha Contra el Terrorismo es la transmisión de la memoria en las aulas. El congreso de la ONU en Vitoria con países que han sufrido el terrorismo se centraba en el factor educativo. Es importante que las víctimas sigamos contando nuestras historias.
¿Qué queda del espíritu de Ermua?
En la coyuntura actual, por desgracia, poco. Pero nosotros somos personas de largo recorrido. Nos hizo mejores como sociedad. Se caracterizó por la unidad de los demócratas contra el terrorismo, el aislamiento de violentos y la centralidad de las víctimas. El Pacto por las Libertades fue la mejor metodología para acabar con ETA democráticamente. Ese consenso se ha diluido con el tiempo, parece que desde la política se quiere tirar un manto encima de olvido y, a veces, de impunidad. Hay asuntos pendientes. Respecto a la justicia, más de 300 crímenes sin resolver. La legitimación que todavía existe por determinados grupos sociales y políticas. La humillación que supone para las víctimas en el País Vasco o Navarra que haya homenajes a los terroristas.
¿Qué futuro tiene su fundación sin la existencia de ETA?
Estamos especializados en memoria desde un punto de vista cultural y educativo. Producir documentales, exposiciones, ciclos de cine y en el ámbito educativo. No se dedica solo a realzar la memoria de Miguel Ángel Blanco, sino de las víctimas del terrorismo, muchas anónimas. Él es un símbolo y los símbolos no perecen. Siempre será un referente de concordia y de defensa del Estado de Derecho. Eso lo palpo cada día.
¿Debe el callejero recordar como lo hace Alemania?
Diré que aprendemos del ejemplo alemán, la tarea que realizan en las escuelas, las visitas a los campos de concentración... Promovemos visitas al Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo (Vitoria) y estamos inaugurando placas constantemente. Miguel Ángel Blanco tiene 140 centros públicos, calles, plazas o bibliotecas. Fomentamos que las víctimas vayan a los centros educativos y yo, concretamente, participo en formación a profesores.
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¿Por qué tantos jóvenes apoyan la violencia política?
Habrá distintas razonas, pero lo que es evidente es que debe ser contrarrestado desde el mundo educativo. En mis charlas en los colegios he visto que son opiniones muy superficiales, fruto a veces de la edad que están atravesando, la falta de reflexión sobre las consecuencias, las consignas que han sido metidas en su cabeza a través de redes sociales...
¿Qué frases escucha?
¿Por qué no la violencia? Que algo habrá que hacer. Que hay que defender a los más débiles. Lo agradezco mucho porque surgen debates muy ricos. Yo les digo que también podía haber caído en actitudes violentas, tenía bastantes razones. Mataron a mi padre en la calle, así, un día como cualquier otro. He transitado por el odio, por el deseo de venganza, por la injusticia. Con muchos detalles, míos y de mis familiares cercanos. Podía haber utilizado el ojo por ojo. A partir de ahí, les explico por qué no lo hice. Tengo experiencia ya de hace años con jóvenes institucionalizados que han cometido delitos violentos, sobre todo en Madrid con las bandas latinas, y creo que les sirve. El testimonio de una víctima, cuando ven directamente las consecuencias de la violencia, que hay distintos caminos, que se pueden conseguir más y mejor a largo plazo con métodos no violentos.
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