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La pasarela recientemente construida sobre la N-603 a la altura de Los Ángeles de San Rafael no es el ejemplo a seguir, pero sí ... urgen algunas medidas que redunden en la seguridad de una carretera que en muchas ocasiones a lo largo de una jornada se ve comprometida por, especialmente por el trasiego de vehículos pesados. Al menos es lo que opina el alcalde de Ortigosa del Monte, Juan Carlos Cabrejas, que pide una solución antes de que haya alguna desgracia que lamentar.
«Lo llevo pidiendo varios años, a varias subdelegadas del Gobierno, y siempre me contestan que ese cruce de la N-603 con la carretera que conduce a las naves de Bezoya no es un punto negro. Vale, muy bien, que técnicamente no sea un punto negro no quiere decir que no haya riesgos, que no pueda haber un problema importante. Insisto: lo va a haber y entonces vendrán los lamentos», apunta Cabrejas.
El regidor de Ortigosa del Monte acepta que en este lugar no haya habido los suficientes choques o alcances como para declarar la existencia de un punto negro, pero entiende que es obligación de las administraciones evitar que llegue a serlo. «¿Por qué no nos ponemos las pilas y evitamos que pueda haber un accidente grave? Antes salían diez camiones de Bezoya al día, pero ahora salen cincuenta. Es un cruce transitado, con varios 'stop', viviendas (pocas pero las hay), quienes entran y salen al Molino Viejo..., en fin, un trasiego diario que exige mucha atención para que no ocurra nada. Recuerdo que hubo un accidente mortal, no en este punto, sino más abajo, pero a la altura de este cruce los sustos son constantes».
Cabrejas sabe que hay soluciones técnicas. «Quien fuera responsable de la Unidad de Carreteras, Carlos Ginas, llegó a mostrarme un proyecto que preveía un carril de desaceleración y una serie de cuestiones técnicas que no conllevaban un gran desembolso. Seguramente hubiera que actualizarlo pero solución hay y está pensada y proyectada. Puede ocurrir, como ya me han advertido en la propia Unidad de Carreteras, que cuando las autopistas de peaje de Segovia pasen a manos del Estado, se establezcan conexiones nuevas y se resuelva la situación de este cruce, pero los años van pasando y ahí sigue el problema», añade el alcalde.
Ortigosa del Monte tiene actualmente 600 vecinos empadronados, pero la población real pudiera alcanzar los 800 e incluso los 1.000. El regidor asegura que muchas personas se quedaron a vivir en el pueblo a raíz de la pandemia de covid-19. Otra cosa muy distinta es que se hayan empadronado. «Es población que habitualmente usa la carretera N-603. Evidentemente, no es la A-1, pero no cuesta mucho garantizar la seguridad de los usuarios, y esa es, al fin y al cabo, la obligación que tenemos las administraciones».
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