

Secciones
Servicios
Destacamos
Con el inicio de la primavera y en la recta final de marzo, las lluvias han dejado paso a unos días de tranquilidad meteorológica. El ... sol y un mejor tiempo ha permitido dar un color diferente a las calles y plazas de la ciudad, una buena noticia para los comercios y restaurantes tras un mes flojo en el que no han podido explotar su potencial. Nunca llueve a gusto de todos y el agua de las últimas semanas que tan bien recibido ha sido por muchos ha condicionado el funcionamiento de la mayor parte de los bares y restaurantes.
El sector de la restauración está a punto de cerrar uno de los peores meses en Segovia de los últimos años. «Marzo ha sido un mes históricamente malo, pero este está entre los peores de los diez o doce últimos años», afirma Jesús Castellanos, presidente de la agrupación de hostelería Hotuse. El mal tiempo ha castigado un mes bisagra entre las navidades y la semana santa, un periodo muy difícil para el sector. «Si de normal febrero es peor que marzo, las lluvias que hemos tenido han generado que este haya sido un mes excepcionalmente malo», comenta. Según explica, la actividad hostelera en este periodo depende en gran medida de las condiciones meteorológicas, especialmente para aquellos establecimientos cuyo modelo de negocio depende en gran medida de las terrazas.
Las bajas temperaturas y las precipitaciones afectan significativamente en la afluencia de clientes, lo que convierte estas semanas en un reto para muchos empresarios del sector. «Hemos conseguido medio salvar los muebles, pero se ha notado bastante», añade. Rocío Ruiz, presidenta de la agrupación Festur, asegura que el mal tiempo de los últimos treinta días han empeorado el trimestre. «Esta situación ha generado que las cuentas de este trimestre no hayan sido muy buenas, pese a que en enero se trabajó bastante bien», describe.
Las lluvias han vaciado terrazas y comedores pero han ofrecido a muchos hosteleros la posibilidad de organizar sus plantillas con descansos a sus trabajadores. Sin embargo, el periodo de baja actividad ha sido excesivo. También han condicionado la logística, ya que la adquisición de materias primas está siempre muy ajustada. «Con la subida de los precios desde la pandemia, los hosteleros tienen que controlar la contabilidad de las materias primas», describe Rocío Ruiz. Sin embargo, no todos los establecimientos se han visto afectados de la misma manera. «Para los restaurantes con terraza el impacto ha sido más fuerte. En cambio, los establecimientos hosteleros con grandes comedores han podido realizar más servicios de comida para los turistas que han venido a la ciudad», indica.
Las persistentes lluvias y el mal tiempo que han azotado la región han generado una creciente incertidumbre entre los hosteleros de Segovia. A la difícil coyuntura de las últimas semanas se ha sumado el aumento de cancelaciones de reservas, lo que ha agravado aún más la situación para los empresarios del sector. «Las lluvias y los mensajes de alarma han desencadenado un volumen considerable de cancelaciones de reservar», describe Julián García, gerente del restaurante El Sitio en el centro de la ciudad.
Uno de los problemas ya habituales, que volvió a repetirse ayer, es el cierre del puerto de Navacerrada desde la vertiente madrileña cuando se llenan los aparcamientos de la zona. «Este es un problema recurrente cada invierno en nuestra provincia que agrava la economía de algunos restaurantes en los meses de mal tiempo», expone Jesús Castellanos. Pese a las continuas quejas de las agrupaciones, la Subdelegación del Gobierno en Segovia afirma que el problema es de Madrid.
Las restricciones añaden un punto más de incertidumbre a la dificultad para conocer el volumen de clientes y, en base a ello, de personal necesario para cada fin de semana. Aunque algunos aprovechan para reorganizar la plantilla, Julián García destaca que estas condiciones no siempre ayudan a que los trabajadores puedan coger vacaciones. «Como es normal, los trabajadores prefieren organizar sus días con más antelación», dice.
De manera similar, Javier del Álamo, gerente del restaurante La Concepción, ofrece cifras que ilustran el impacto de este período de lluvias y vientos constantes en el negocio. «Hemos caído hasta un 40% en la facturación en las últimas semanas», detalla. «Durante estos días apenas hemos podido tener disponibles una decena de mesas en nuestra terraza», argumenta. «Tenemos ganas del buen tiempo y de volver a ser el líder del turismo de interior», destaca Jesús Castellanos. La vista ya está puesta en la semana santa y en Titirimundi, dos de los platos fuertes del año. Si el tiempo lo permite.
¿Ya eres suscriptor/a? Inicia sesión
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Publicidad
Publicidad
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.