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David Felipe Arranz
Valladolid
Martes, 3 de enero 2023, 00:20
Canción de Navidad' o 'Cuento de Navidad' (A Christmas Carol) es un relato terrorífico revestido de festividad espiritual y lecciones éticas, escrito por un Charles ... Dickens que, a sus 31 años, era el escritor más famoso y apreciado de Inglaterra. Fue publicado por Chapman y Hall el 17 de diciembre de 1843 con dibujos de John Leech. Dickens había visitado cárceles, fábricas e instituciones benéficas, y se había espantado por la situación de indigencia extrema de la infancia proletaria. De manera que se dirigió al caritativo Manchester Atheneum para proponerles redactar un opúsculo, 'Un llamamiento al pueblo de Inglaterra en defensa del niño pobre', germen del relato. Antes, en el capítulo XXIX de 'Los papeles póstumos del Club Pickwick' (1836), ya había escrito sobre cómo unos duendes de la Navidad habían cambiado el carácter del huraño sacristán y sepulturero Gabriel Grub.
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A esa inspiración inicial le añadió la historia de John Meggot (nacido como John Elwes), celebridad local y miembro del parlamento: educado Westminster School, exclusivo internado en la Abadía de Westminster en Londres, vivió después en Suiza durante unos años antes de regresar a Inglaterra. Meggot derrochaba su capital y se movía en los círculos más elegantes de Londres. Desarrolló su gusto por los vinos franceses y la buena mesa. Hábil jinete y cazador de zorros, le apasionaban los juegos de azar, en los que perdió miles de libras. Este excéntrico político era tan tacaño y egoísta que jamás cambió su fondo de armario y nunca limpiaba sus zapatos, porque creía que podría desgastarlos. Antes de viajar, se llenaba los bolsillos de huevos duros para no almorzar en tabernas. Cabalgaba por la cuneta para no tener que comprar herraduras nuevas a sus caballos y, si necesitaba detenerse a pasar la noche, buscaba un lugar con mucha hierba para que su caballo pudiera comer gratis y dormía debajo de un árbol para ahorrarse la posada. Tuvo dos hijos fuera del matrimonio –porque este costaba dinero– y se negó a pagar su educación. Pensaba que meter cosas en la cabeza de la gente, como los valores anticuados de la Navidad, era una forma de sacarle el dinero del bolsillo. Con estos mimbres reales, a finales de noviembre, Dickens concluyó el relato 'Villancico en prosa o historia espectral de Navidad'. Para el 24 de diciembre, se habían vendido ya seis mil ejemplares.
Mucho le debe el cine a Dickens, desde David W. Griffith –'El grillo del hogar' (1909)– a David Lean –'Cadenas rotas' (1946)–, pasando por Chaplin, que en el guion de 'El chico' (1921) deja transparentar a Oliver Twist. Aunque existe un corto mudo, 'Scrooge' (1913), de Leedham Bantcock, y otro sonoro, 'Scrooge' (1928), de Hugh Croise, este cuento fantaterrorífico empieza a tomar cuerpo en el filme británico de Henry Edwards 'Scrooge' (1935), con Seymour Hicks, que interpretaba al avaro en los teatros desde 1901; después, la Metro acometió la empresa con 'Cuento de Navidad' (1938), de Edwin L. Marin, canónico en su puesta en escena; y, en España, tal era la fama de la novelita, que el cineasta Manuel Tamayo la adaptó y contó con Jesús Tordesillas en el rol principal para rodar la curiosísima 'Leyenda de Navidad' (1947), una rareza olvidada de nuestra cinematografía y una de las primeras adaptaciones fílmicas fuera del Reino Unido y los Estados Unidos: Tamayo rebautizó a Ebenizer como William, fundió una historia de amor entre su empleado Jack (Ángel Picazo) y Mary (Lina Negros).
A estos títulos le siguieron las cintas inglesas 'Cuento de Navidad' (1951), de Brian Desmond Hurst, con un impresionante Alastair Sim como el gran tacaño y un gran esfuerzo de Noël Langley al frente del guion para reconstruir el pasado de Scrooge acorde con el estilo dickensiano; y 'Muchas gracias, Mr. Scrooge' (1970), musical de Ronald Neame con Albert Finney y un impagable Alec Guinnes vestido con el velo fantasmal de Marley, tratando de repetir el éxito musical de 'The Stingiest Man in Town' (1956), con el gran Basil Rathbone. Después surgieron las más sofisticadas y comerciales 'Una Navidad con Mickey' (1983) y 'Un cuento de Navidad' (1984), con George C. Scott reeditando para la televisión los terrores de 'Al final de la escalera'. «Desearía que este libro hechizase amablemente sus hogares», concluye Dickens en el prólogo: porque Navidad y fantasmas concurren unidos a estas fiestas desde que el escritor así lo quiso.
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