Algunos clientes vuelven a llevar la mascarilla en interiores por miedo al nuevo repunte. Rodrigo Jiménez
Coronavirus

El termómetro de la covid en Valladolid: más mascarillas y más antígenos

Las farmacias advierten de un aumento en la venta de test de autodiagnóstico motivado por el auge de contagios en los eventos estivales

Laura Linacero

Valladolid

Sábado, 2 de julio 2022, 00:44

Lejos de casos confirmados, de recuento de positivos y de ocupación hospitalaria, hay dos hechos no cuantificables que muestran la preocupación ante una séptima ola de covid: mayor venta de test de antígenos y más personas con mascarilla. Desde hace un tiempo, las farmacias de Valladolid notifican un aumento en la venta de pruebas para tener controlado el coronavirus y en verano, cuando la socialización es aún mayor, el temor también lo es. «Se puede achacar a todos los eventos que hay en verano, conciertos, concentraciones, reuniones con familiares o amigos», apunta Alejandro García Nogueiras, presidente del Colegio de Farmacéuticos de Valladolid.

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Desde que el coronavirus no es motivo para solicitar la baja, notificar el positivo o decidir hacerse una prueba es una cuestión de responsabilidad individual. «La gente demanda test porque algún allegado es positivo y por temor a contagiar a los familiares», añade Nogueiras. Aunque alguna farmacia sí ha percibido la escasez de test debido a la alta demanda de las últimas semanas, el presidente del Colegio de Farmacéuticos explica que se va pidiendo en función de las existencias. «Hay farmacias del centro que igual tienen más demanda y tienen que acortar los plazos, pero vamos pidiendo poco a poco», apunta.

«La gente demanda test porque algún allegado es positivo y por temor a contagiar a los familiares»

alejandro garcía nogueiras

Presidente del Colegio de Farmacéuticos Valladolid

Preguntado por la alerta que lanzó la Agencia del Medicamento sobre los test de antígenos que estaban contaminados, el farmacéutico asegura que en Valladolid no se ha notificado ningún aviso. «No tenemos ni un solo test de ese tipo», añade. No obstante, advierte de la rapidez de la retirada del mercado en el caso de que hubiera cualquier anomalía. «Nosotros lo sabemos antes que nadie, y recibimos alertas todos los días. Si hay cualquier problema, actuamos enseguida», señala.

Debate sobre las mascarillas en interiores

Hace más de dos meses que se puso fin a la obligatoriedad de mascarillas en espacios interiores. Desde entonces, la estampa de personas con la boca cubierta era cosa del pasado pero parece que esa imagen podría repetirse de nuevo. El aumento de casos ha incrementado la sensación de inseguridad y se recurre de nuevo a esta barrera para evitar el contagio, aunque en general siguen siendo mayoritarias las personas que prescinden de este accesorio. «Los clientes por norma general no llevan mascarilla aunque sí que es cierto que algunos, de edad más avanzada, se la vuelven a poner», añade Santiago

Es el caso de José Antonio Delgado que, en el supermercado de El Corte Inglés, reconoce que ahora ha vuelto a recurrir a la mascarilla por «el nuevo repunte, pero hasta hace una semana no la llevaba en interiores». Una vuelta al pasado por temor al contagio y sobre todo por responsabilidad individual. «Es precaución. Ahora cuando entro en sitios cerrados o hay mucha gente, prefiero llevarla», añade. Es precisamente esa la recomendación que hace la Junta para evitar los contagios: el uso de la mascarilla en los lugares más concurridos.

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Hay también quien no necesita hacer caso a esas directrices porque de hecho, no se ha quitado la mascarilla en estos meses y ha continuado llevándola a pesar de que se acabara la obligatoriedad. «No me la he quitado. Me encuentro más segura, para mí la mascarilla es fundamental y ahora aún más», comenta María Begoña Corrales, clienta del establecimiento. Ese miedo al contagio emerge de nuevo en esta época, donde la despreocupación propia de los meses de verano asusta a un sector de la población. «Yo no me la pienso quitar, llevo dos años y pico y como si tengo que estar cuatro años, no me he contagiado todavía y quiero seguir así», apunta Charo de San Ceferino.

«No me pienso quitar la mascarilla. Llevo dos años y pico, y como si tengo que estar cuatro»

La sombra de que aún el coronavirus no ha llegado a su fin oscurece la idea de dejar definitivamente atrás las mascarillas. «No se ha acabado del todo todavía, aunque no sea tan grave, el virus sigue existiendo», recuerda Julio Rodríguez, quien además habla de respeto: «si los empleados la llevan puesta, yo también me la pongo cuando entro en el establecimento». A pesar de que como bien mantiene Julio, el virus sigue existiendo, la mayoría se niegan a dar pasos hacia atrás en este tema. «Me la quité en cuanto se pudo. Soy sanitaria, y al final que la gente la lleve en el supermercado y se la quite en el bar o en las vacaciones es bobada», señala Beatriz Martín que aprovecha las rebajas con la cara descubierta.

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