Vista interior del templo de Velascálvaro desde su coro.

Velascálvaro: en honor de La Rosaria y San Juan Evangelista

Especial Municipalismo. El patrimonio de Castilla y León ·

Las calles de la villa conservan casas de ladrillo y adobe que llevan hasta la iglesia barroca

el norte

Miércoles, 7 de octubre 2020, 11:25

En las calles de Velascávaro aún se conservan casas de piedra y adobe, alguna con bellos dinteles lobulados que adornan sus puertas, y una escuela, un edificio moderno y funcional, que está cerrada pero que hasta hace pocos años aún acogía a los niños del pueblo. Ahora se tienen que desplazar fuera mientras el pueblo hecha de menos su bullicio.

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Porque Velascálvaro lleva al menos siete siglos como un elemento fundamental de la historia de las Tierras de Medina. Los primeros vestigios de población datan del siglo XIII y en los alrededores del pueblo se han encontrado vestigios de época medieval. Y es que la localidad surge durante la repoblación cristiana tras las razias musulmanas.

Arriba, Piedad, en uno de los laterales de la Iglesia de San Juan Evangelista; abajo, estatua de San Antonio y San Isidro.

Pero las primeras pruebas fehacientes de la existencia del pueblo son de 1265, cuando se nombra el municipio dentro de un grupo de localidades dependientes de Medina del Campo. Entonces, la localidad se nombra como Velasco Álvaro. De ahí derivó luego la actual denominación.

Siglo XVIII

Tras un paseo por el pueblo se llega al edificio más destacado, la Iglesia de San Juan Evangelista, de estilo barroco. Erigida en el siglo XVIII está construida con ladrillo y adobe y en el exterior luce una bella espadaña.

Además, en la entrada hay una cruz de piedra que invita al visitante a entrar en su interior. Una cubierta plana techa su única nave, que termina en una cúpula sobre pechinas. En el altar mayor se ven tres esculturas, la de la Virgen del Rosario en el centro, con San Juan y San Lorenzo escoltándola a los lados. Precisamente, la talla de San Juan recuperó su policromía original en una restauración que le ha devuelto el antiguo esplendor. La iglesia cuenta con otros tres retablos.

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El pueblo cambia durante las fiestas patronales, dedicadas a la Virgen del Rosario, llamada cariñosamente como La Rosaria, en verano y a San Juan Evangelista en invierno.

En las calles de Velascálvaro se siente el pasado y el presente agrícola del pueblo, que también cuenta con viñas y elabora vino dentro de la Denominación de Origen Rueda.

Velascálvaro lleva siete siglos como un elemento fundamental de las Tierras de Medina

En las afueras del municipio se extienden los cultivos de regadío, uno de los tesoros del pueblo, que ha encontrado vida más allá de las tradicionales plantaciones de secano. Porque la riqueza patrimonial de Velascálvaro nace de su tierra y de los vecinos que habitan en ella.

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Qué visitar

  • De interés: La localidad surge con la repoblación cristiana de la zona y aparece por primera vez bajo el nombre de Velasco Álvaro en el siglo XIII

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