Se llaman hagiotopónimos a los topónimos formados a partir de un nombre de un santo. La localidad de San Román de Hornija se encuentra dentro de ese gran número de pueblos con nombre de santo. A más de medio centenar de kilómetros de Valladolid, en la parte occidental de la provincia, donde el río Hornija cede sus aguas al padre Duero, se encuentra este bello pueblo, con muchos años de historia y uno de los mejores paisajes que nos podemos encontrar.
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Su origen hay que buscarlo en un monasterio. No se conoce con precisión su fecha de fundación, la tradición benedictina precisa que este cenobio, dedicado a San Román, monje benedictino, habría sido fundado por San Fructuoso, el gran patriarca del monacato berciano, en el siglo VII con el patronazgo del rey godo Chindasvinto, que pagó su construcción con objeto de ser enterrado allí a su muerte, junto con su esposa la reina Reciberga.
En la continuación de la Historia de los Reyes Godos de San Ildefonso, se asegura que el rey Chindasvinto fue sepultado en la iglesia-monasterio de Hornija, que él había construido desde sus cimientos», según dice el texto literalmente. Si se atiende a las fuentes, en el interior de la iglesia de San Román existe un epitafio en mármol negro que Chindasvinto dedica a su mujer Reciberga, del siglo VII, y otro documento conservado en la Catedral de Astorga, del 645, atestigua una donación del matrimonio al Monasterio de San Román de Hornija.
En el año 891 Alfonso III en Magno agregó el monasterio, con sus tierras y habitantes, al de San Adriano de Tuñón (Asturias), y en el 1124 Doña Urraca hizo donación del mismo al de San Pedro de Montes, fundado también por San Fructuoso en el Bierzo, pasando posteriormente a depender de San Benito de Valladolid en el año 1503.
Siglo VII: Un documento conservado en la Catedral de Astorga, del 645, atestigua una donación de Chindasvinto y su mujer Reciberga al Monasterio de San Román de Hornija.
1124: Doña Urraca hizo donación del monasterio al de San Pedro de Montes, pasando posteriormente a depender de San Benito de Valladolid en el año 1503.
En su Crónica de la Orden de San Benito, Fray Antonio Yepes indica lo siguiente: «Yo tengo por cierto que esta casa fue de las más ricas y abastadas de España, pues se edificó para uno de los reyes godos más poderosos que reinaron en ella». El enterramiento de Chindasvinto y de su esposa, también viene mencionado por el Padre Mariana, quien en su Historia de España escribe: «Falleció Chindasvinto en Toledo, de enfermedad o como otros dicen de unas yerbas que le dieron. Su cuerpo y el de la reina Reciberga su mujer, fueron enterrados en el monasterio de San Román que está en la ribera del Duero entre Toro y Tordesillas».
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Estos datos aparecen corroborados en la 'Historia Crítica de España' donde se dice: «Falleció en la corte nonagenario no se sabe si de enfermedad o de veneno y se cree que lo llevaron a enterrar a San Román de Ornisga».
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