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El nombre de Pozuelo en la toponimia suele hacer referencia a la existencia de pozos en el territorio. Casi siempre va a acompañado de un apellido, que en el caso de Pozuelo de la Orden hay quien lo relaciona con su dominio a las órdenes de Santiago o de San Juan de Jerusalén. Sea como sea, su poblamiento podría haber sido remoto, incluso prerromano, al considerarse que podría haber restos de la cultura castreña, pues en el teso de La Magdalena, en su término municipal, se piensa que hubo un antiguo castro.
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A principios del siglo X, un mozárabe llamado Ebrahem, vecino de Villalbín, donó a los monjes del monasterio de Sahagún unas tierras que los religiosos llamaron villa Pozolos. Ese mismo siglo, el rey Ramiro II de León, a petición de los monjes sahagunenses, que habían repoblado esas tierras, confirmó la donación de Ebrahem y proclamó «su pertenencia exclusiva al monasterio con todos su moradores y términos»
En el siglo XII, San Isidoro de León, cabeza del infantado, cedió Pozuelo a los Hospitalarios. Sería a partir de 1181 cuando Pozuelo de Campos comenzó a llamarse Pozuelo de la Orden.
Siglo X: A principios del siglo X, un mozárabe llamado Ebrahem, vecino de Villalbín, donó a los monjes del monasterio de Sahagún unas tierras que los religiosos llamaron villa Pozolos.
Siglo XII: San Isidoro de León, cabeza del infantado, cedió Pozuelo a los Hospitalarios, y en 1347, la villa se incorporó a la encomienda de Baltanás de la Orden de Santiago.
Siglo XIII: La localidad estuvo amurallada en los siglos XII y XIII y tuvo un castillo de argamasa de cierta relevancia, del que aún se conservan restos de la muralla.
La localidad estuvo amurallada en los siglos XII y XIII y tuvo un castillo de argamasa, pues este castillo aparece como fianza en una carta de 1207 en la que el rey Alfonso IX de León lo utiliza para garantizar el Tratado de Cabreros con el rey Alfonso VIII de Castilla. Aún se conservan restos de esa muralla.
Pese a que nunca dispuso de una gran población, poseyó numerosos edificios religiosos. Además de la muy relevante parroquia de Santo Tomás, cuyos restos de adobe aún se conservan, en el siglo XVI tuvo al menos cuatro ermitas: la de los Mártires, dedicada a San Fabián y San Sebastián; la ermita de la Magdalena; la de Santa Marina y la de Santa Ana, que es la única que actualmente se mantiene en pie en el pueblo.
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Francisco González y Alejandro Ríos
María Díaz y Álex Sánchez
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