En el centro de bricolaje y decoración Baucentro de Medina del Campo, los trabajadores están destrozados. Todavía no han asimilado que ya no volverán a ... ver a su compañero Raúl Martín Martín, de 45 años, un «maestro» atendiendo a los clientes y comentando cuando se terciaba, como el gran aficionado taurino que era, que «eso no eran toros, eran bueyes», a propósito del enésimo encierro que había presenciado en su vida. El de La Seca de este lunes, donde acudió con su inseparable esposa, fue el último para él. Sufrió una parada cardíaca un hombre que gozaba de buena salud y llevaba «casi veinte años en la empresa», señalaba muy apesadumbrado el gerente del establecimiento, Demetrio Velasco.
Raúl murió haciendo lo que más le gustaba: presenciar un festejo taurino. «Era un enorme aficionado, un apasionado, pero como espectador; nunca se tiraba. Se recorría todos los pueblos próximos para asistir a los espectáculos de toros. El último antes de La Seca fue el de Matapozuelos, lo estuvimos comentando», recuerda Velasco.
Había estado hablando con su jefe por teléfono y le comentaba que se había producido una cogida. Tres cuartos de hora más tarde, perdía el conocimiento y ya no despertó.
Precisamente, relata el gerente del centro, a las siete y cuarto de la tarde de este pasado lunes hablaron por teléfono por última vez. Raúl, desde La Seca, le relataba a su jefe que el toro había cogido a una persona. Apenas tres cuartos de hora después, el aficionado se desvanecía y los equipos sanitarios, tras una larga intervención, no pudieron reanimarle. Falleció cuando se disponía a presenciar el penúltimo festejo taurino de las fiestas. Este medinense, nacido en el seno de una familia extensa radicada desde hace generaciones en la villa, deja mujer y una hija adolescente.
«Era muy trabajador. Nos ha pillado a todos...», resume la recepcionista del centro de bricolaje, sin poder terminar la frase y casi sin poder contener las lágrimas. El jefe de Raúl destaca además que era un hombre «muy familiar, se desvivía por Nieves, su pareja, y su hija». Encargado de sala de la tienda, era un experto en ventas y los clientes «venían preguntado por él». También hoy, los que se han acercado a la tienda, han expresado su pésame a los compañeros.
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