Turno para la prueba pericial. La segunda sesión del juicio oral contra Ricardo Rodilla Fernández ha contado este martes con una ristra de declaraciones de ... médicos-forenses para intentar acreditar si Társila Férnadez Gayo, la madre del acusado de un delito continuado de apropiación indebida y de manera subsidiaria un delito continuado de administración desleal por aprovecharse del deterioro cognitivo de su madre por la enfermedad que padecía, estaba capacitada en agosto 2016 para firmar unos documentos y constituir una sociedad unipersonal bajo su nombre, que por aquel entonces tenía un capital inicial de 7,8 millones de euros.
A finales de 2018, informes médicos de Társila, de 90 años en ese momento (murió en 2020), acreditan que la empresaria padecía alzhéimer «en un estado avanzado». Por un lado, el acusado, que en la sesión de este lunes ya afirmó que «el deterioro cognitivo se había agudizado en un mes tras dos caídas» y los testigos propuestos por la defensa aseguran que ese empeoramiento no afectó a la firma de la constitución de la sociedad, mientras que por otro, forenses llamados a declarar, sin conocer el estado de Társila en 2016, creen que la madre «no estaría en condiciones de firmar una sociedad en 2016».
Y lo afirman tras analizar a Társila a finales de 2018, cuando el Juzgado la declaró incapacitada a raíz del informe que el médico José María Maderuelo ratificó este martes. «Sería de las primeras veces que aparece un alzhéimer de la noche a la mañana», ha declarado sobre una enfermedad que tiene «entre cinco y diez años» para llegar hasta el estado en el que se encontraba la madre a finales de 2018. «Hablo de lo que he visto. En ese momento, decía que tenía diez años. No superó los test. Las caídas que tuvo ya eran un indicativo de que algo no iba bien. Esas caídas, si no hay golpes en la cabeza, no agravan el desarrollo de la enfermedad. Esta enfermedad no aparece de forma brusca», apuntó Maderuelo.
Sobre la realidad de que Társila tuviera el carné de conducir vigente, el médico aseguró que «depende de donde vaya a sacárselo».
El bodeguero acusado de esquilmar a su madre en Valladolid
La prueba pericial también contó con el testimonio del médico contratado por la familia tras sus caídas en septiembre de 2018 y hasta mayo de 2019. El facultativo reconoció que Társila «tenía un deterioro cognitivo moderado y que le costaba expresarse», pero que «conseguía las cosas pequeñas».
Antes de la prueba pericial, concluyeron los testigos propuestos por la defensa, entre los que se encontraba el notario con el que se firmó la sociedad unipersonal el 1 de agosto de 2016, Luis Ramos Tomás, quien afirmó que «tenía claro lo que quería hacer». «Quería evitar, a su muerte, que se pagara mucho dinero por el impuesto de sucesiones. En ese año había una exención si se constituía esa sociedad. También quería que la finca no se dividiera y que Ricardo siguiera llevando la explotación. Társila estaba bien en aquella época, porque en otras ocasiones, a otros clientes, sí he denegado otras firmas», remarcó.
«Discurso coherente»
El resto de testigos de la defensa, entre ellos los hijos del acusado, afirman que su abuela se encontraba bien en ese 2016 y que fue «a raíz de las caídas cuando empeoró». «Hacía vida independiente y tenía un discurso coherente; en el verano de 2018 empezó a decaer», declararon los hijos de Ricardo Rodilla.
El acusado, junto a su madre, empezó a gestionar la explotación ubicada en la finca Dehesa de las Fuentes después de la muerte de su padre en 1986. Hasta 2016, cuando se constituyó la sociedad unipersonal bajo el mismo nombre de Társila (por aquel entonces tenía 88 años y falleció con 92) y con Ricardo como administrador de la misma junto a la propia madre, para desencadenar una tormenta familiar «por la herencia» que de momento continúa en la Audiencia de Valladolid.
Sobre Ricardo, que se enfrenta a una pena de seis años de prisión y doce meses de multa con una cuota diaria de 20 euros, además de una indemnización para la madre (el procedimiento judicial empezó en 2019, antes del fallecimiento de la mujer) de 85.000 euros y, para los herederos legales, 164.000 euros, recae también, según refleja el escrito de la Fiscalía, el «aprovechamiento del deterioro cognitivo de su madre por la enfermedad que padecía».
En un sinfín de operaciones ilegales que detalla la Fiscalía en su escrito de acusación, Ricardo Rodilla habría cobrado cheques y realizado retiradas de efectivo de cuatro cuentas bancarias en ventanilla y a través de cajero electrónico por un total de 72.450 euros entre 2016 y 2018. Además, realizó entre agosto de 2016 y 2019 «sin autorización para ello» 31 aportaciones a un plan de pensiones personal por un total de 1.550 euros. «Tenían un préstamo y para bajar el tipo de interés se abrió un plan de pensiones a nombre de Ricardo pues su madre ya tenía una edad avanzada. Eran de 50 euros al mes. No era ni significativo», ha declarado un empleado de la sucursal bancaria.
El juicio continuará el viernes en la Audiencia de Valladolid.
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.