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«Nos mandaron parar pasada la medianoche y aquí hemos estado con el motor arrancado toda la noche para que los pasajeros estuvieran calentitos», ... relataba Pedro Almeida, el chófer de uno de los tres autobuses portugueses, cuyos más de cien pasajeros pasaron la noche del sábado al domingo en el aparcamiento del estadio junto a más a de 150 camioneros, en su mayoría de la misma nacionalidad, atendidos por un equipo de Cruz Roja y a los que el cercano hipermercado Carrefour, que abrió sus puertas media hora antes –bares incluidos–, permitió utilizar los aseos –también se abrieron los del Real de la Feria–.
Los tres autobuses, con destinos de larga distancia a Suiza, París y Polonia, pudieron retomar sus rutas pasadas las diez de la mañana, cuando también pudieron comenzar a continuar sus rutas los camioneros. «Hemos pasado mucho frío en estas diez horas, pero han venido a atendernos con café y algo de desayuno», relataba uno de los pasajeros del autobús con destino a Suiza. Para entonces también se disponía a proseguir su ruta, entre Sevilla y Bilbao, el transportista sevillano Julio Aguilar: «No es que hayamos tenido mucha asistencia, pero es cierto que los del Carrefour se han portado con nosotros abriendo antes y permitiéndonos asearnos un poco en los baños».
Los agentes permitieron salir a una parte de los transportistas con destino a Portugal o al sur, desviados por Extremadura para evitar Madrid, y a los del norte se les permitió proseguir en casos puntuales, ya que la frontera de Francia permanecía cerrada este sábado. Un nuevo dispositivo de Cruz Roja asistió ya por la tarde a los camioneros que continuaban allí. Estas escenas se repitieron en paralelos en las áreas de embolsamiento de San Vicente del Palacio (A-6) y Tordesillas (A-62).
La capital, en paralelo, fue recuperando la normalidad de manera progresiva a medida que avanzaba el día, en el que llegó a brillar el sol a ratos y el mercurio ascendió lo suficiente –hasta los 3,7 grados– para facilitar el deshielo. Prácticamente todas sus calles, salvo incidencias puntuales, estaban abiertas al paso de vehículos y peatones ya al mediodía y todas las líneas de Auvasa habían recuperado para entonces la normalidad después de la supresión de algunas de ellas y de paradas puntuales a lo largo de la jornada del sábado, cuando la nevada dejó 3,8 litros por metros cuadrado en poco más de 24 horas y un espesor de cuatro centímetros. El temporal se suavizó por la tarde y los últimos copos cayeron de manera ya muy tenue en la madrugada del domingo.
El Ayuntamiento, no obstante, apeló a la colaboración ciudadana a la hora de pedir a vecinos y comerciantes que retirarán la nieve acumulada en torno a sus viviendas y negocios. «Los medios son limitados y los trabajadores no pueden llegar a cada una de las puertas de los vecinos», apuntaron. Los operarios, pese a todo, sí repartieron algunas bolsas de sal a algunas comunidades que lo solicitaron.
Atrás quedaba una jornada más que complicada que, sin embargo, no dejó accidentes de gravedad ni en la ciudad ni en la red viaria de la provincia, que este domingo por la tarde tenía la inmensa mayoría de sus carreteras abiertas, salvo tres de la red secundaria, la VA-203 (Quintanilla-Cogeces), la VP-4004 (Valdenebro de los Valles) y la VA-912 (Villalba de los Alcores), que estaban aún intransitables. El resto de viales, autovías incluidas, estaban despejados sin incidencias destacables.
La incertidumbre que rodeó la llegada del equipo de fútbol del Valencia se despejó pasado el mediodía de este domingo, cuando Aena despejó la pista y reabrió el aeropuerto de Valladolid con normalidad a tiempo para el aterrizaje del avión procedente de la capital valenciana. Apenas una hora después eran Renfe y Adif las que anunciaban que retomaban los servicios ferroviarios de alta velocidad entre la capital y Madrid. El operador anunció después que los convoyes hacia el norte operaban también con normalidad.
Sí las hubo durante el temporal, cuando los servicios de emergencia tuvieron que asistir y rescatar a la friolera de 164 conductores, cuyos vehículos atrapados por la nieve o sufrieron salidas de vía sin mayores consecuencias que les impidieron continuar la marcha. Esto último ocurrió en, al menos, cinco carreteras de la red autonómica, como en la vía que une Zaratán y Wamba, donde fueron auxiliados varios conductores, y en otras como la VA-900, la VA-103, la VA-140 y la VA-405, en las que se tuvieron que ampliar los operativos para despejar las calzadas hasta la madrugada.
La nevada, pese a todo, tan solo dejó dos accidentes reseñables en todo el fin de semana con tres heridos leves en las vías interurbanas, además del vuelco de una máquina quitanieves en la A-62, en el término de Simancas, cuyo conductor sí sufrió lesiones graves.
Por otra parte, y de vuelta a la capital, los Bomberos tuvieron que realizar varias salidas para retirar la nieve acumulada en los tejados y, sobre todo, los peligrosos carámbanos de hielo que pendían de los aleros de los tejados, como ocurrió en un bloque de seis alturas de la calle Santuario al mediodía, donde utilizaron la escala para retirar más de una veintena de afilados bloques de hielo de más de veinte centímetros que corrían el riesgo de caer sobre la vía pública. La escena se repitió en otras vías de la capital como Soto o Portillo de Balboa.
Las previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) apuntaban al inicio a partir de este lunes de una nueva ola de frío, con el mercurio anclado en torno a los cinco grados bajo cero durante las madrugas y máximas que rondarán los cinco grados. Se esperan, eso sí, cielos despejados y el sol volverá a brillar.
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