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No hay nada más sólido para el periodismo que reconfirme el final de una alianza que el hecho de que los supuestos socios salgan juntos a asegurar ante los medios de comunicación que su unión es firme como una roca. Ya sé que resulta paradójico, quizá un conocimiento puramente empírico y sin base en el método científico, pero cualquier informador sabe lo que ocurre, aunque después cuente con objetividad lo que oyó y le respondieron. En la alianza automovilística formada por Nissan, Renault y Mitsubishi ya ha ocurrido. El 29 de noviembre, días después de la detención de Carlos Ghosn en Tokio acusado de delitos fiscales en Japón, y casi horas después de su despido como presidente de Nissan y de Mitsubishi, los consejos de administración de las tres sociedades multinacionales salieron al unísono a declarar que la alianza era más fuerte y segura que nunca. Los mercados no se lo han creído y las acciones de Renault siguen estables, pero en mínimos anuales, a la mitad de valor que en marzo último, cuando se hablaba de la posible fusión con Nissan. Y no, no supone la afirmación de unidad que vaya a producirse una ruptura, pero sí adelanta cambios en el seno de la organización.
De momento, Nissan, propietaria del 15% de las acciones de Renault, pero sin voto, decidió esta semana, un mes después del arresto y la acusación formal de Carlos Ghosn, actualizar su código de gobierno corporativo y aclaró que tanto Renault como la firma japonesa tienen participaciones mutuas. Aunque la junta de accionistas del grupo nipón examinará si el propósito de cada una de esas acciones es «apropiado» y si los beneficios y riesgos cubren el coste del capital. Y es que Renault posee el 44% de las acciones de Nissan, que a su vez ha comprado el 30% de Mitsubishi. En la lucha por el control de la Alianza, hasta ahora dirigida exclusivamente por Ghosn, se apuntan también el Gobierno de Japón y el de Francia, dueño del 15% de las acciones de Renault y que llegó a adquirir el 20% de la compañía hace dos años, cuando Nissan quiso hacer valer el voto de sus acciones sin conseguirlo precisamente por la maniobra que entonces dirigió el Ministro de Industria y hoy presidente de Francia, Emmanuel Macron. «La política en sí no ha cambiado y la aclaración no se refiere a los socios de la alianza, sino a las participaciones de la compañía en otras compañías que cotizan en bolsa», explicó un portavoz de Nissan.
La medida se produce cuando los dos socios han mostrado diferencias sobre cómo abordar el arresto de Ghosn. Nissan expulsó de inmediato a Ghosn de la presidencia, mientras que Renault lo mantiene como presidente y director general al tiempo que nombraba a su director de operaciones, Thiery Bollore, director general adjunto con los poderes operativos de Ghosn. El 'gurú' Carlos Ghosn, que reflotó a Nissan cuando la compañía atravesaba su peor momento y una de las figuras más relevantes del sector de la automoción en todo el mundo, fue detenido en Japón el 19 de noviembre por una supuesta violación de la ley sobre instrumentos financieros del país.
La Fiscalía de Tokio procedió a la detención del máximo responsable de la alianza Renault-Nissan-Mitsubishi por incumplimiento de la legislación fiscal del país asiático en relación con sus ingresos personales. La noticia hizo reaccionar al mismo presidente del Gobierno francés, Emmanuel Macron, para preservar la estabilidad financiera en Renault (en la que el Ejecutivo galo posee un 15% del capital), informa Europa Press.
Nissan y Mitsubishi destituyeron a Ghosn de manera fulminante como presidente de ambas compañías, pero Renault aún lo mantiene como presidente y director general tras no encontrar irregularidades en una auditoría preliminar y ha nombrado a Thierry Bolloré sustituto de forma interina.
Ghosn está acusado en Japón de haber declarado ingresos inferiores a los que percibió como máximo responsable de Nissan. En concreto, publicó una compensación de menos de la mitad de los 77 millones de euros que recibió entre 2010 y 2015. Cuando el directivo de origen libanés parecía que había tocado fondo, la Fiscalía de Tokio sorprendió con una nueva acusación. Supuestamente, traspasó a la compañía operaciones personales, generándole un impacto por valor de 14,5 millones de euros. Según las autoridades niponas, también provocó «daños» al fabricante nipón al hacer que le depositara un total de 14,7 millones de dólares (12,8 millones de euros) entre junio de 2009 y marzo de 2012 en una cuenta bancaria.
Justo ayer se conoció que el Tribunal de Distrito de Tokio amplió el lunes la detención de Carlos Ghosn diez días más, hasta el 11 de enero. La última extensión hará que permanezca en el centro de detención principal de Tokio, donde se encuentra desde el 19 de noviembre.
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