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Cada vez pagamos más con tarjeta y el dinero en efectivo parece estar en peligro de extinción. Debido a esto, uno podría pensar que las ... propinas también se han convertido en una rareza. Sin embargo, en Valladolid parece suceder lo contrario. Según un estudio actualizado en abril de 2024 por la plataforma de aprendizaje Preply, la capital del Pisuerga destaca como la más espléndida de España en lo que a propinas en la hostelería se refiere. Le siguen Las Palmas y La Coruña.
Al otro lado de la balanza están los tinerfeños, murcianos y donostiarras. Según este informe, los vallisoletanos dejan de media una gratificación correspondiente al 10,18% del importe. La media nacional se sitúa en un 7,08%, mientras que en Tenerife 'solo' dejan el 6,10% de la cuenta. Muchos de los encuestados indican que sólo añaden unos euros extra cuando el servicio es excelente y otros critican que las propinas no serían necesarias si los sueldos fueran mejores.
Aunque según esta encuesta Valladolid se posicione como la ciudad más generosa, los gerentes y camareros de nuestra hostelería atestiguan que el significativo incremento en el uso de formas de pago más digitales (tarjetas de crédito y débito, aplicaciones de pago móvil y Bizum) ha afectado de forma notable en la costumbre de dejar bote.
Cada vez son menos los clientes que llevan monedas o billetes en el bolsillo cuando salen a disfrutar de un café, una comida o una copa en los bares y restaurantes de la ciudad. Eso ha contribuido en que las propinas hayan mermado. «Antes era común que la gente dejara el cambio del café o redondeara la cuenta, pero ahora muchos pagan justo lo que marca la tarjeta y eso se nota», comenta David García, gerente del Café Ideal Nacional, que siempre tiene su terraza a rebosar. «Normalmente el turista extranjero deja más propina que la gente de aquí. En nuestro caso no tenemos un bote común. Cada camarero se queda con su propina», añade.
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Adrián Morales es uno de sus empleados. Lleva tres años atendiendo a la clientela de esta cafetería situada junto a la Plaza Mayor. Él está contento con la generosidad de los vallisoletanos. «Al final de mes saco bastante en propinas. Puedo llegar a sacar entre 50 y 100 euros. Siempre trabajo de mañana y comparando con lo que obtienen mis compañeros, es cuando más propina deja la gente», asegura. «Los que vienen de fuera dejan más que los que son asiduos de todos los días y tengo un cliente que cada vez que viene se toma un café por 1,20 euros y me deja 5 ó 6 euros de bote. Así que cada vez que le veo llegar estoy deseando atenderle», comenta entre risas.
Para muchos vallisoletanos, la propina no es simplemente un gesto de agradecimiento, sino una forma de reconocer el esfuerzo y la atención del personal de hostelería. Antonio Fernández es uno de ellos y opina que dejar propina es «la justa compensación», por un excelente servicio. «En Valladolid sabemos apreciar un buen trato. Dejar propina es una forma de mostrar respeto por el trabajo bien hecho. Lo cierto es que suelo dejar más en restaurantes que en bares, pero si en un bar me han tratado bien, tienen buenos precios y encima me ponen una tapa, nunca dudo en dejar algunas monedas de bote», afirma este cliente habitual de la hostelería pucelana.
Dependiendo del tipo de establecimiento, también la hora del día importa a la hora de aflojar el monedero. «Aquí los clientes son más generosos durante el servicio de tarde-noche porque por la mañana suelen ir con más prisa. Cuando están más tranquilos suelen dejar alguna moneda como detalle por el servicio y el trato que han recibido», indica Hugo Valenciano del Gastrobar La Provinciana en el Mercado del Val. «Nos dejan monedas de 20 y de 50 céntimos. Alguno más espléndido nos deja algo más. Tenemos un bote y lo vamos acumulando y cada cierto tiempo lo repartimos entre los tres que atendemos el negocio. Los vallisoletanos sin son generosos», añade.
En La Mejillonera la camarera María Tudor y el hostelero Antonio González sitúan la pandemia como punto de inflexión en lo que a propinas se refiere. «Desde 2020 más de la mitad de las ventas se pagan con tarjeta, muy pocos dejan bote. Antes lo repartíamos cada 15 días. Ahora lo hacemos cada dos meses y tocamos a 15 ó 20 euros. Nos da para tomar algo juntos por ahí y poco más», comenta ella, quien asegura que en terraza se encuentran con más propinas junto al ticket y que lo más habitual es encontrarse con monedas de pocos céntimos.
«A veces nos dejan de 50 céntimos o un euro, pero eso sólo pasa a principio de mes. Alguna vez también nos ha pasado que nos han dejado muchas monedas y luego han venido a por ellas diciendo que se les había olvidado recoger el cambio», relata ella. «El bote es algo de los camareros y lo gestionan ellos. Los extranjeros son más espléndidos porque están más acostumbrados. Para ellos dejar propina es algo obligatorio», comenta Antonio.
En los bares de copas también se dejan propinas. José Miguel Fernández, es el gerente del bar Lord, uno de los santuarios vallisoletanos del copeteo. En su caso tienen un bote y todas las noches, al finalizar el turno, los camareros se suelen repartir unos 10 euros al día. «La obligación de cualquier establecimiento es tratar bien a sus clientes. A mí, cuando me tratan bien en la peluquería, en el taxi o en un bar, siempre me gusta dejar propina», comenta. «Yo en el tema de las propinas no me meto para nada. Entiendo que es un tema de los empleados y ellos lo gestionan», comenta.
«Antes de la pandemia un 30% de los clientes pagaba con tarjeta, ahora, en cambio, ese porcentaje ha subido hasta el 70%, eso ha influido en que dejen menos propina que antes. Algún cliente que paga con tarjeta me dice que cobre a mayores la propina. En ese caso, lo que hago es cobrarlo y sacar el dinero de la caja para ponerlo en el bote», añade. «Lo que suele hacer la gente es dar lo que falte hasta el redondeo. Es decir, si las consumiciones son 23 euros, dejan dos de propina. Aquí, la hora más generosa es por la tarde. Eso si, los chavales de menos de 30 años, no suelen dejar nada. Se nota que van más justos de dinero. La vez que más propina han dejado, fue en un cumpleaños, con mucha gente, que nos dejaron 250 euros», comenta como curiosidad.
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