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Noelia Villafranca Santamaría
Valladolid
Jueves, 28 de julio 2022, 14:36
Emilio Martín, de Suite 22, es uno de los hosteleros que este año ha decidido no poner caseta en la Feria de Día de las ... Fiestas de la Virgen de San Lorenzo de Valladolid. Su barra será una de las ausencias en la Plaza Santa Cruz. «Es una decisión puramente empresarial y se basa en datos objetivos como son los números; no hay rentabilidad debido al incremento de precios. Además, no encontramos personal cualificado en el sector», afirma el chef. Las casetas abrían a partir de las 12:30 o 13:00 y permanecían en horario interrumpido hasta las 23:30. Los días grandes y los fines de semana el horario se alargaba hasta las 00:30.
Los precios han subido en los últimos años y ya son muchos los hosteleros que lo han visto reflejado en sus negocios. «En el caso de la lubina salvaje, que es una cría controlada en aguas abiertas, la empresa decidió no cultivar hace dos años debido a la pandemia. Lo que ocurre ahora es que hay un desabastecimiento enorme en cuanto a lo que demanda el mercado», explica Martín. El aceite es otro de los productos que los hosteleros utilizan en su día a día y en cuypo precio «ha habido subidas desmesuradas. En el caso del de girasol, es un poco locura».
En cuanto a si ahora es rentable o no poner una caseta los días de fiestas, el hostelero lo tiene claro: «Hay un factor psicológico que no teníamos antes, como es la pandemia. Antes teníamos cierta normalidad y estabilidad económica, ahora estamos viviendo un momento complicado en el que la sociedad está perdiendo poder adquisitivo y las empresas están muy debilitadas».
En su caso, Emilio Martín explica que «teníamos un protocolo sanitario muy estricto. Nosotros en la caseta no cocinamos, hacíamos lo que se llama cocina de ensamblaje. Lo preparábamos todo en el restaurante y lo envasábamos al vacío, para después llevarlo a la caseta».
Este año, con la reforma laboral, muchos empresarios se encuentran con dificultades para encontrar trabajadores. «Ahora estamos viviendo una situación en la que, desafortunadamente, no somos un sector atractivo laboralmente. Hay escasez de trabajadores, ya no de mano de obra, sino de trabajadores cualificados». La caseta de la Feria de Día «siempre ha sido una oportunidad para estudiantes y también para profesionales del sector que aprovechaban para sacarse un sueldo extra», señala Emilio Martín. La de Suite 22 venía contando con entre catorce y quince trabajadores -había dos turnos de cinco camareros y dos turnos de dos cocineros-.
«La reforma deja ver unas cosas, pero no deja ver otras. Creo que las empresas son las primeras interesadas en hacer contratos indefinidos, pero nos enfrentamos a que no todos los trabajadores quieren este tipo de contratos», explica el hostelero, quien añade que «la realidad es otra bien distinta, al final vemos como gente que no se dedica a esta profesión toma decisiones para el sector».
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