

Secciones
Servicios
Destacamos
Abundan los bulos y las leyendas en torno a la decisión, en 1951, de implantar FASA-Renault en Valladolid. El más conocido, y no menos fantasioso, explica que el proyecto primigenio consistía en instalar la fábrica de automóviles en León, pero que el obispo de entonces, don Luis Almarcha, lo vetó por el miedo a que su diócesis se llenase de monos azules y cascos de obrero, poniendo así en peligro su adorada paz social. Algo parecido suele repetirse para otras provincias de la Comunidad Autónoma, como Salamanca o Ávila, cuando las razones de la ubicación vallisoletana las dejó meridianamente claras su principal promotor, Manuel Jiménez Alfaro.
Él mismo, en carta dirigida a este periódico el 9 de marzo de 1978, explicaba: «14-5-1951: Presenté en la Delegación de Industria de Valladolid la 'Memoria descriptiva y Proyecto de instalación de una nueva industria de fabricación de automóviles en la capital'. La razón de situarla en la misma, fue debido a que dado el ambiente 'oficial' y 'financiero' poco propicio a la industria proyectada, era necesario eliminar las observaciones que pudiesen hacerse, a lo que favorecería el poder disponer de naves industriales construidas y en condiciones de servir de Talleres, así como la situación de ser 'centro del abanico de industrias del Norte', 'núcleo de vías ferroviarias', gran censo de población, etc., etc....».
A ello se sumó el hecho de que el alcalde de entonces, José González-Regueral, antiguo compañero suyo en la Academia Militar, le había propuesto aprovechar las instalaciones propiedad de Ramón López Mozo, con quien Jiménez Alfaro no tardó en acordar precio y opción de compra, sin olvidar que en Valladolid vivían su madre, Manuela, y su hermano, José, que dirigía la Fábrica Nacional de Armas. Aunque la Sociedad Española de Automóviles Renault, constituida en Madrid en 1909, le hizo saber sus preferencias por Alcobendas, finalmente aceptó la localización en Valladolid.
Pues bien, 23 años después de aquel hito histórico se anunciaba otro hecho no menos relevante para esta región: la construcción de la tercera factoría de Renault en Palencia, concretamente en Villamuriel. «Los palentinos, con cierta euforia, recibimos la noticia del establecimiento de la tercera factoría de Fasa en terrenos de Villamuriel. Conseguimos la preferencia en competencia con Salamanca, Burgos y Zamora», relataba el corresponsal de este periódico. La euforia palentina tenía justificación: la nueva planta industrial, avanzaban los medios, crearía 4.000 puestos de trabajo y fabricaría 500 vehículos diarios. Los planes, hechos públicos ese año, indicaban que las naves comenzarían a construirse en septiembre de 1974 para estar listas en enero de 1975, con lo que la planta entraría en plena actividad a mediados de 1976.
Sin embargo, pasaba el tiempo y nada de eso se materializaba. Es más, en febrero de 1975 solo se habían llevado a cabo las obras de nivelación y explanación. «Después, de vez en cuando, se ve a unos señores que se ponen a tomar medidas, las apuntan en un papel, y a medir a otro sitio, y volver a apuntar. (...) No hemos visto un solo ladrillo, una sola pared, no un solo albañil». La desilusión se adueñaba de los vecinos de Villamuriel, por lo que el alcalde solicitó visitar a los representantes de Renault para que le informaran sobre el particular. En esas estaban cuando saltó la noticia. «Fasa no irá a Palencia, sino a Tánger». La difundió el 11 de febrero de 1975 la agencia Pyresa, y al día siguiente la publicaron los principales periódicos, incluido el diario Pueblo. La interpretación era que, debido a la crítica coyuntura por la que atravesaba el automóvil a nivel nacional -producto, a su vez, de la crisis del petróleo-, como demostraban la suspensión de pagos de Authi y la parálisis de Seat, Renault había decidido suspender la construcción de Villamuriel y trasladar la proyectada planta a Tánger, beneficiándose así de condiciones más ventajosas.
La situación llegó a tal extremo que ocho días después, el 20 de febrero de 1975, el mismo Santiago López González, secretario del Consejo de Administración de la empresa, tuvo que aprovechar la presentación de la nueva gama del Renault 12 para desmentir el bulo. No solo dijo que no era cierto y que la tercería factoría terminaría construyéndose en Palencia, sino que las cifras corroboraban la buena marcha de Fasa, cuya penetración en el mercado en 1974, señalaba, había aumentado hasta colocarse en un 27,5%. Lo cierto es que, como ha escrito Tomás Fernández de Sevilla en un documentado estudio, en 1974 Fasa había entrado en los tres peores años de su historia, cerrando con números rojos cada uno de los ejercicios. A los conflictos laborales de 1974 y 1975 (el incendio de Montaje, el 2 en octubre de 1974, había echado a perder 18.000 vehículos para el mercado) se sumaban las limitaciones impuestas por el régimen de precios autorizados.
La primera consecuencia fue, como reflejan las actas del Consejo de Administración del 9 de enero de 1974, la ralentización del ritmo de implantación de la factoría proyectada en Villamuriel. Finalizada en enero de 1978, se inauguró oficialmente el 10 de octubre con la presencia de los Reyes de España, Juan Carlos de Borbón y Sofía de Grecia, el ministro de Industria, el presidente del Congreso de los Diputados, el del Consejo General de Castilla y León y el de Fasa, José Luis Rodríguez Pomata, además del primer director de la factoría palentina, Jaime Domínguez del Amo, quien no dudó en calificarla como «la más moderna de Europa».
¿Ya eres suscriptor/a? Inicia sesión
Publicidad
Publicidad
Lucía Palacios | Madrid
Francisco González y Alejandro Ríos
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.