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Las claves de la fuga del preso Ángel Benito de la cárcel: nada fue al azarA medida que se conocen nuevos detalles de cómo Ángel Benito Moreno logró escapar del centro penitenciario de Valladolid escondido en el macuto de otro ... preso, la historia se vuelve cada vez más rocambolesca. El recluso cacereño al que desde el pasado viernes (14 de febrero), cuando materializó su fuga, buscan la Guardia Civil y la Policía Nacional llevaba tan solo un año internado en esta cárcel, aunque le quedaban al menos veinte más por cumplir, ya que este prófugo (cabecilla junto a su hermano del clan de los Hilarios) estaba condenado por tráfico de drogas, blanqueo y falsedad documental. No es un cualquiera.
Viernes 14 de febrero, 7:30 horas. A esta hora se realiza el primer recuento de reclusos. En ese conteo Ángel Benito estaba presente.
Tres reclusos completan el procedimiento de salida ese día y llegados a este punto pasaron los controles sin levantar sospecha al portar numerosos bultos.
Nadie nota la ausencia de Ángel Benito hasta el control de la noche (entre las 21:30 y las 22:00 horas).
La investigación baraja que pudieron ocultar al recluso huido con mantas y más enseres encima. Ángel Benito, un «hombre de aproximadamente 1,80 metros y de complexión fuerte», pudo meterse en un petate de grandes dimensiones.
En un carro. Cuando un preso acumula muchos enseres se le facilita un carro para trasladar sus pertenencias.
En total, el cacereño consiguió eludir cuatro controles de seguridad, que «por una serie de fallos humanos» permitieron la salida al exterior.
Otro de los factores que beneficiaron al preso es la cantidad de personas que esperaban ese día en las inmediaciones de la cárcel.
Esta fuga de película ha contado con varios implicados que serán investigados. El subdelegado del Gobierno ha descartado «rotundamente» la implicación de cualquier funcionario de prisiones de la cárcel de Villanubla en la fuga.
AUX STEP FOR JS
Ángel Benito tiene ingenio, contactos y, en principio, dinero de sobra como para estar bien respaldado y comprar favores en su aventura, aún en curso, para escapar primero y permanecer después (y así continúa) fuera de la prisión. Y a todas luces los ha utilizado. La investigación se centra ahora en localizarlo y en juntar todas las piezas del puzle para saber a ciencia cierta cómo pudo salir del presidio vallisoletano e identificar a sus colaboradores en la elaboración y la ejecución de un plan en el que no dejó, en apariencia, nada al azar.
I
Todo a apunta, sin duda, a que el suyo fue un plan de fuga «muy pensado y planificado» por parte de este viejo conocido de la policía, quien llevaba ocho años en la prisión de Cáceres y que fue trasladado en 2024 al centro vallisoletano. Pero tuvo que pisar el acelerador cuando le comunicaron su inminente traslado a la cárcel de Dueñas (Palencia). De haber sido así, y haberse materializado su mudanza a 'La Moraleja', se hubiera ido al traste su premeditado plan de huida. Así que el narco cacereño trató de ganar tiempo y alegó la presencia «de enemigos» en aquella cárcel palentina, algo que podría atentar contra su integridad física. El cacereño logró así paralizar temporalmente este procedimiento superando su primer contratiempo pues la cárcel en estos casos investiga si las acusaciones son ciertas y trata de impedir conflictos.
II
La fecha que Ángel Benito eligió para huir tampoco fue aleatoria, ni mucho menos. ¿Por qué un viernes y por qué ese viernes,14 de febrero, en concreto? Sabía que tenía que darse prisa para salir de la cárcel. Era un ahora o nunca, pero con premeditación.
Viernes, 14 de febrero, 7:30. Aproximadamente a esta hora se realiza el primer recuento de reclusos del día. En ese conteo Ángel Benito estaba presente -como el resto de los reclusos- en su celda correspondiente. Nada hacía sospechar una actitud anómala que pudiera generar sospecha de lo que se desencadenaría después. Es en las horas posteriores cuando se pone en marcha el plan de fuga del cabecilla de los Hilarios, y se sabe porque ya, en el siguiente recuento (en el de mediodía), «algunos presos habrían intentado jugar al despiste para confundir en el proceso, moviéndose por diferentes zonas comunes, módulos o el patio», apuntan fuentes cercanas al caso. Lograron su objetivo, porque nadie notaría su ausencia hasta el control de la noche (entre las 21:30 y las 22:00 horas), cuando los internos vuelven a sus compartimentos para el cierre de celdas.
III
Faltan por descubrir muchas cosas. Una de ellas es clave y para por saber cómo y en qué momento Ángel Benito logró ocultarse en un macuto de otro preso, cuánto tiempo permaneció dentro del bulto y cómo fue camuflado. Ángel escogió bien la fecha. «Se da la circunstancia de que los viernes por la mañana son los días más complicados de gestión y trabajo, porque coinciden en el centro la actividad diaria propia, como cursos, ONG's, clases con visitas de abogados...., con las visitas de familiares y amigos», señalan desde Instituciones Penitenciarias. Ángel lo sabía y aprovechó además una circunstancia que no podía dejar escapar. La salida de tres presos ese 14 de febrero. «No es algo muy habitual que salgan tres presos a la vez», admiten desde la dirección del centro penitenciario de Valladolid. Pero nada hizo sospechar que aquel día serían cuatro los internos que abandonarían la prisión.
IV
Se acerca la hora del mediodía, momento de las salidas reglamentarias, y comienzan los trámites para los tres reclusos que pronto estarían en libertad (legal). Antes de eso, el papeleo es inevitable. «Primero se completan, con la supervisión de un funcionario, una serie de certificados y posteriormente se procede a la identificación dactilar para corroborar que la persona que sale coincide con los datos«, explican desde Instituciones Penitenciarias. Después, otro funcionario procede a la entrega de pertenencias del recluso, es decir, todo aquello que llevaba encima el día de su detención, con lo que entró y que le fue requisado en su día. Y, por último, un tercer funcionario firma en cada control y acompaña a la salida al recluso de turno. Llegados a este punto tres presos pasaron por este procedimiento sin levantar sospecha al portar numerosos bultos.
V
Hay diferencias entre la cantidad de pertenencias que se acumulan en el interior de la cárcel. No por llevar más tiempo se acumulan más. Y estos factores pueden jugar a favor de 'escapistas' como Ángel Benito. «Muchas veces los presos cuentan con varios abrigos, se llevan sus mantas si llegaron a usar propias... Y han podido ocultarlo con mantas o más enseres encima». Sorprende que Ángel, un «hombre de aproximadamente 1,80 metros y de complexión fuerte», pudiera meterse en un petate, pero una vez analizadas las grabaciones de las cámaras de vigilancia, esta se presenta como la principal y única posible puerta de salida de la cárcel. Y así lo barajan tanto desde la prisión como desde la investigación que mantiene en curso la Guardia Civil, porque no se ve en ningún momento y desde ningún punto de la cárcel al narco cacereño.
VI
A pulso nadie podría con semejante peso, pero esto no supondría problema y Ángel lo sabía. «Cuando un preso acumula muchos enseres o tiene que mover gran cantidad de mochilas o bolsas y cuando tiene problemas de movilidad se le facilita un carro para que el traslado de dichos objetos sea más fácil», concretan fuentes del centro vallisoletano. Con el carro disponible (similar a los que sirven para portar el equipaje en los aeropuertos), el macuto clave en esta fuga fue colocado encima y, aunque debía ser evidentemente muy voluminoso (estaba apoyado y sobresalía por la parte superior, la que va junto a la barra), iba semicamuflado entre más bolsas y pertenencias que llevaba por encima. Aparentando normalidad, y poco antes de la hora de comer (donde tiene lugar el siguiente recuento), los reclusos que recuperaban su libertad y, con ellos, también Ángel Benito, llegaron finalmente a la calle. ¿Por qué nadie registró las pertenencias? «Es evidente que ha habido fallos humanos en la aplicación de los protocolos que serán investigados», asegura Jacinto Canales, subdelegado del Gobierno.
VII
En total, el cacereño consiguió eludir un total de cuatro controles de seguridad, controles que, «por una serie de fallos humanos», permitieron la salida al exterior. Evitó el de la salida del propio módulo en el que se encontraba el interno, también el de las zonas comunes, el de la salida de prisión y un último control de seguridad, el que permite la salida del perímetro del centro penitenciario.
VIII
Otro de los factores que beneficiaron al preso fue la cantidad de personas que esperaban ese día en las inmediaciones de la cárcel. Algo que no llama la atención cuando se trata de determinadas personas, y en este caso eran tres, que salen en libertad. Así que es habitual la numerosa presencia de familiares, amigos y conocidos que acuden ese día a dar la 'bienvenida' al preso. «En esta caso concreto, ese día había mucha gente esperando en el exterior -y, entre ellas, compinches de Ángel Benito- y gente que entre el alboroto del momento y tratando de ocultar el bulto consiguió hacer rápidamente un efecto pantalla que permitió seguir ocultando al preso hasta que fue introducido en un vehículo», señalan fuentes cercanas a este caso. Objetivo cumplido, Ángel Benito dejaba atrás la última garita de seguridad y comenzaba entonces la segunda parte de su plan de huida: desaparecer del mapa.
Imposible hacerlo solo. Esta fuga de película ha contado con varios sospechosos que serán investigados. Por el momento, han sido analizadas las grabaciones de las cámaras de seguridad, incluso de los días previos a ese viernes. Horas y horas de imágenes en busca de pruebas para tratar de indentificar cualquier actitud sospechosa entre el preso y cualquier interno. «Evidentemente, se va a investigar a los tres reclusos que ese día salieron en libertad, porque está claro que ha existido ayuda interna de otros presos que han colaborado en el engaño», señala el subdelegado del Gobierno, quien este mismo miércoles ha descartado «rotundamente» la implicación de cualquier funcionario de prisiones de la cárcel de Villanubla en la fuga de Ángel Benito Moreno. A priori, no parece que haya existido colaboración por parte de ningún funcionario, según las primeras investigaciones.
Aún quedan muchas incógnitas por despejar. Por qué no se dieron cuenta de que faltaba en el recuento de la tarde (sobre las 14:00 horas) de aquel viernes; por qué se dieron cuenta de su ausencia tantas horas después, en torno a las 22:00 horas; y cómo 'enganchó' al resto de presos para que le llevasen oculto, qué favores o posibles les ofreció. Una de las cuestiones ahora es conocer también el grado de implicación, si es que lo hubo, de cada uno de los tres reclusos que ese día salían en libertad. «No tienen por qué ser presos que lleven demasiado tiempo y, en este caso, todo parece indicar que se trate de presos multirreincidentes, pero por pequeños delitos, que salen en libertad sin pasar por un tercer grado o una libertad vigilada», exponen fuentes penitenciarias, las mismas que matizan que «la ayuda interna de la que se habla desde el viernes corresponde a presos, no a funcionarios», finalizan desde el centro penitenciario del que logró escapar el único preso en sus 40 años de funcionamiento.
Ángel Benito, de momento, se ha esfumado del mapa y la investigación baraja la «alta posibilidad» de que no se encuentre en España. «Tuvo demasiadas horas para escapar y cuenta con un entorno muy bien armado económicamente para permanecer oculto tiempo. Somos realistas y conscientes de que es muy complicado encontrarlo a corto o medio plazo«, finaliza el subdelegado del Gobierno.
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