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La cena de la cumbre se celebró en la capilla del Patio Herreriano de Valladolid. C. A.
La cena de la cumbre: jamón de Guijuelo, queso de Sardón, cinco pinchos por barba, lubina y caldereta de lechal con níscalos

La cena de la cumbre: jamón de Guijuelo, queso de Sardón, cinco pinchos por barba, lubina y caldereta de lechal con níscalos

La capilla del Patio Herreriano de Valladolid acogió una cena con sabores castellanos para un centenar de comensales

J. A.

Valladolid

Miércoles, 21 de noviembre 2018

Aperitivo de relumbrón para el invitado portugués y dos platos principales con estrella Michelin. Una cumbre lo merece. La cena de gala celebrada en la capilla del Museo Patio Herreriano, a la que asistieron un centenar de comensales, buscaba cautivar al paladar luso con los sabores de esta tierra castellana. Como buena anfitriona, Valladolid quería ofrecer su mejor menú.

Abrieron el ágape unos platos de jamón de Guijuelo bellota Beher al corte y también unas bandejas de queso curado de oveja de Sardón de Duero, dos clásicos que nunca fallan para reponer fuerzas tras las duras reuniones bilaterales.

Tapeo variado

Pero no podía faltar la innovación. Y la ciudad sacó pecho de su sello de capital de la tapa, que disputa ya a San Sebastián. Lo hizo con un surtido de pinchos ganadores. Empezaron con una gilda versión Patio (Restaurante Patio); el puro de sardina, de Los Zagales; la 'Esencia', que prepara el Puerto Chico; otra miniatura de rabo de toro en dado de patata, también de Patio y cerró la tapa de lechazo Taj-Majal, con la que Don Bacalao se alzó con el Campeonato Nacional de Pinchos en su decimoprimera edición.

Cubierto el primer golpe de hambre, llegaron los platos principales, servidos por el restaurante Trigo, poseedor de una estrella Michelin. El primero fue una lubina con piel de patata, cebolla asada y cecina ahumada. Y por si había algún hueco le siguió la carne: una caldereta de lechal churro, níscalos y calabaza. Para el postre también se apostó por un producto muy vallisoletano: un dulce con el nombre piedras de piñones al caramelo.

Para acompañar se sirvieron dos vinos. El blanco fue un Cuatro Rayas Cuarenta Vendimias Verdejo 2017 y en el caso del tinto se optó por Dehesa de los Canónigos Crianza 2015.

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