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Los peatones volvieron a pasar a media tarde de este viernes por el remozado paso de peatones de San Isidro, un espacio del miedo de manual, con sus 43 metros de longitud bajo las vías y sus tres metros de ancho, que se ... mantienen, sí, pero ahora con un aspecto más amable después de que los operarios hayan sustituido el firme y, sobre todo, eliminado las pintadas que decoraban cada metro cuadrado de sus paredes, que ahora luce ondas más decorativas a la espera de que los grafiteros vuelvan a fijar allí su objetivo. Pero la recuperación del paso peatonal, que permanecía cerrado desde el 18 de octubre, no ha supuesto la apertura del carril derecho (en sentido de entrada a la ciudad hacia la plaza de La Circular), habilitado aún para el tránsito de viandantes, del túnel para vehículos. Este carril continuará cortado hasta la semana que viene para facilitar la entrada de maquinaria y la revisión de las 16 vigas metálicas situados a ambos lados de la boca. «Están visiblemente afectadas por la corrosión después de 25 años sin tocarse y por eso vamos a aprovechar el corte del carril para revisarlas y adoptar una decisión sobre la intervención necesaria para su reparación, que se llevaría a cabo -con los consiguientes cortes de tráfico- el próximo verano», explicó ayer el concejal de Movilidad, Luis Vélez, antes de anticipar que la intención de los operarios pasa por reabrir el carril derecho a los vehículos el próximo martes y poner fin así a casi un mes de atascos.
Los peatones, desde media tarde de este viernes, pueden pasar ya por el túnel de San Isidro, en el que no se han tocado las luminarias (diez separadas por algo más de cuatro metros), si bien la nueva decoración, y la ausencia (temporal) de pintadas, ofrecen una mayor sensación de luminosidad y, de paso, una menor sensación de miedo para los usuarios. En su interior, al margen de la nueva pintura con ondas decorativas, se ha sustituido el firme por baldosas antideslizantes; mientras que en las rampas de han modificado y ampliado los antiguos pasamanos.
Una intervención similar se está llevando a cabo en el túnel peatonal de Arco de Ladrillo, cuya reapertura se prevé para antes de que acabe el año, y en los próximos días comenzarán las obras de remodelación del paso peatonal de Labradores (el más largo y tenebroso de los tres), que podría «cortarse provisionalmente en algunos momentos». La remodelación de los tres túneles ha costado algo más de cien mil euros.
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