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REBECA ADALIA
Martes, 21 de junio 2022, 12:29
La gestión cotidiana se centra a menudo en intervenciones puntuales, imprescindibles para mejorar el día a día en nuestros barrios. Pero La Agenda Urbana de Valladolid 2030 (AUVA 2030) es una hoja de ruta para toda la ciudad y pensando en el medio y largo plazo. Se trata de un documento estratégico, que propone el desarrollo de una serie de prioridades y objetivos interrelacionados entre sí y con diversas propuestas de actuación. En definitiva se trata de un documento que habla de la ciudad que queremos ser.
Somos una ciudad pequeña, humilde, pero consciente de su impacto en el mundo. Consciente de que el principal reto que tiene la humanidad es salvar el planeta. Y consciente de que, para ello, cada país, cada ciudad, cada barrio, debemos hacer nuestra parte. «Este documento pretende servir para ponernos deberes y transformar Valladolid con paso decidido, para reducir nuestro impacto ambiental», señala la concejala Medio Ambiente, María Sánchez Esteban.
Decimos «con paso decidido» porque vamos tarde. No en Valladolid, sino en España, en Europa y en el mundo entero. Hace décadas que la comunidad científica y las organizaciones ecologistas empezaron a alertar de que, si no cambiábamos el rumbo, se alterarían algunos de los equilibrios naturales que hacen posible la vida en la Tierra. Y durante demasiado tiempo, apenas se les hizo caso. Cuanto más tardemos en actuar con decisión, más rápidos y drásticos deberán ser los cambios.
Y eso nos lleva a tener en cuenta la dimensión social. Una de las premisas de la Agenda 2030 es no dejar a nadie atrás. Es decir, hay que combinar la sostenibilidad con la igualdad. Los comportamientos ecológicamente responsables no pueden ser un lujo, tiene que estar al alcance de cualquiera. Y, por eso, son necesarios cambios estructurales y una planificación participada de la imprescindible transición ecológica de nuestras ciudades.
Esa planificación participada la iniciamos con esta Agenda Urbana Valladolid 2030. AUVA 2030 se empezó a gestar en medio de la profunda crisis provocada por la COVID 19. Por eso, necesariamente también debe recoger, en sus líneas de actuación, medidas concretas para superar esta situación, así como las demás dificultades que van surgiendo en el camino. Porque una de las premisas de la Agenda 2030 es no dejar a nadie atrás. La resiliencia, como capacidad de recuperarse frente a una situación traumática saliendo con más fortaleza, cobra más sentido que nunca. En mayo de 2021, el Pleno del Ayuntamiento de Valladolid aprobó el marco estratégico de la AUVA 2030, y desde entonces estamos desarrollando un proceso participativo, abierto a toda la población vallisoletana, para el diseño definitivo del Plan de Acción. «Con la implicación de entidades, administraciones, empresas y ciudadanía se busca conseguir, de manera coordinada, consciente, comprometida y voluntaria, un modelo de Valladolid más sostenible, inclusivo y seguro», añade la concejala Medio Ambiente, María Sánchez Esteban.
En definitiva, la AUVA 2030 recogerá con la implicación común, un conjunto de actuaciones concretas que posibiliten transformar a la ciudad de Valladolid en un referente decidido de acción urbana sostenible.
Para la elaboración de este Plan de Acción, Valladolid cuenta con la financiación del Plan de Recuperación Transformación y Resiliencia y de los fondos Next Generation de la UE.
¿Y cuáles serán los contenidos de esta estrategia? Pues prácticamente se podría hablar de una revisión global de todas las políticas urbanas bajo la lupa de la sostenibilidad. Vamos a hablar de planificación urbanística, de salud y bienestar, de gestión de los recursos, de movilidad, de desarrollo económico, de vivienda, de innovación… Y a todo ello vamos a tratar de darle una mirada común.
En resumen, la Agenda 2030 tiene que ser el mapa que guíe los pasos de nuestra ciudad hacia el futuro. «La política municipal tiene la belleza de actuar sobre lo cercano y lo inmediato, permite hacer mejoras en un barrio o una calle que pueden parecer pequeñas pero que cambian a mejor nuestra vida cotidiana. Sin embargo, la política municipal también tiene que servir para pensar en los grandes retos; aquello de actuar en local pensando en global. Nos jugamos qué ciudad y qué mundo vamos a dejar en herencia a las generaciones venideras. Es el momento de dar prioridad a lo importante sobre lo urgente. La ciudadanía vallisoletana estará, una vez más, a la altura», detalla María Sánchez.
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