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«No es normal la inseguridad que tenemos en el trabajo. Al final estás en tensión cada vez que se abre la puerta o cuando ... pasan cosas como las de este fin de semana», critican los trabajadores del Centro de Especialidades de Pilarica, que prefieren mantener el anonimato, en alusión al violento episodio vivido por los sanitarios ante la llegada el domingo de dos jóvenes ensangrentados que se presentaron en el 'ambulatorio' con heridas de arma blanca exigiendo a gritos y con violencia ser atendidos. La posterior investigación determinaría que los cortes se los habían causado entre ellos -inicialmente lo negaron-, si bien ellos mismos rehusaron denunciarse por las lesiones, según han confirmado este lunes fuentes policiales
Los hechos, y la violencia de los mismos, han dejado «con el miedo metido en el cuerpo» a los empleados del centro sanitario. No es para menos. Eran las cinco y media de la tarde cuando tanto las personas que se encontraban en la sala de espera para ser atendidas en su servicio de Urgencias como los sanitarios que forman parte de la plantilla se quedaron estupefactos al ver cómo dos jóvenes irrumpían en el interior ensangrentados y con varios cortes en distintas zonas del cuerpo.
Uno de ellos, de poco más de veinte años, presentaba varias incisiones en la zona abdominal provocadas por un arma blanca (aparentemente por una navaja), y su acompañante, de similar edad, presentaba una lesión profunda en la zona del pie provocada por un punzón y por la que sangraba de forma abundante. Ambos accedieron al centro sanitario gritando y mostrando en todo momento una actitud violenta. «¡Que nos atiendan ahora mismo!, ¡vamos, quién nos atiende aquí!», «¡que me curen de una vez!», gritaban, a la vez que proferían insultos y juramentos causando temor entre los presentes -cuya primera reacción fue apartarse de la zona donde se encontraban ambos jóvenes-. «Se llenó el suelo de sangre, el mostrador... Fue una escena muy desagradable que incluso presenciaron varios niños que había en ese momento en la sala de espera. Es lamentable», recuerdan fuentes del centro situado en la calle Doce de Octubre.
Conscientes de la tensión del momento, llamaron a la Policía de inmediato y varios agentes del cuerpo Nacional se personaron en el centro de especialidades pasados unos minutos que, según reconocen los testigos, «se hicieron eternos». Varios agentes (llegaron unas cuatro patrullas) acompañaron a los jóvenes hasta la sala de curas para controlar que la tensión no fuera a más, «porque estaban agresivos y muy alterados», asegura el personal que presenció la escena.
Fueron momentos de confusión inicial por lo inverosímil de su relato, pues en un primer momento ambos jóvenes aseguraron tanto a los agentes como al equipo médico que les atendió que las heridas en ambos casos habían sido autoinfligidas. Aunque esa versión no les cuadraba a ninguno de los presentes. «No es normal que dos personas vengan con esos cortes y con una herida de un punzón diciendo que se lo han hecho ellos mismos, eso no se lo cree nadie«, relatan los testigos.
Para determinar con mayor detalle el alcance de las hemorragias, los jóvenes fueron trasladados en ambulancia al Hospital Clínico, donde los facultativos, al explorar a ambos individuos, pudieron corroborar que las lesiones habían sido provocadas por arma blanca y procedieron a comunicar los hechos al juzgado porque todo apuntaba una agresión entre ambos. Finalmente, los dos jóvenes al ser interrogados de nuevo por los policías nacionales, y pese a haberlo negado en el momento en el que acudieron al centro de Pilarica, admitieron finalmente que las lesiones se las habían causado entre ellos mismos durante una pelea. Ninguno de los dos, eso sí, quiso presentar denuncia por lo ocurrido y trataron de restar importancia a los hechos acaecidos este domingo. Lo ocurrido está ahora bajo investigación judicial.
Pero este no ha sido el único episodio que ha trastocado la tranquilidad de la plantilla de sanitarios que desempeñan su labor diaria en el centro de Pilarica.
Según señalan las fuentes consultadas, «el sábado pasó algo parecido porque entró un señor de mediana edad que nos exigía con insultos, voces y con muy malas formas que le atendieran. Y eso que no podía acreditar la documentación necesaria ni figuraba como dado de alta en el sistema para poder tomar nota y que quedara registrada la atención».
Estos altercados, en los que los sanitarios tienen que lidiar con personas fuera de sí, «son cada vez más frecuentes, sobre todo, de un año a esta parte, en el que la situación es ya insostenible y es cada vez más normal tener que estar llamando a la Policía por lo que pueda pasar. Necesitamos seguridad y poder trabajar sin el miedo a estar desprotegidos», lamentan. Contar con personal de seguridad en el acceso de este centro de especialidades, donde se atiende a cientos de personas cada día es algo, que llevan reclamando desde hace «mucho tiempo».
Precisamente este viernes tienen programada una reunión con la Consejería de Sanidad «relacionada con temas laborales, pero expondremos que no podemos seguir así en este centro en el que se ha pedido por activa y por pasiva que nos pongan seguridad», finalizan las fuentes consultadas del centro de la calle Doce de Octubre.
Lo ocurrido este fin de semana en el antiguo ambulatorio de Pilarica no fue algo excepcional en los centros sanitarios de la capital, pues hace apenas tres semanas un hombre -que había sido arrestado previamente por un altercado en un bar cercano a Parque Arturo León (en el barrio de La Rubia)- rompió de una patada la mampara de la recepción del centro de salud de Arturo Eyries. Ni siquiera los agentes que estaban agarrando al individuo (que estaba esposado) pudieron evitar lo sucedido en torno a las 21:10 horas. «Este es solo uno más de los altercados con los que tenemos que convivir. Es el pan nuestro de cada día», aseguraban el pasado 30 de enero desde la plantilla sanitaria del centro.
Una violencia que unas semanas antes, el 13 de enero se saldó en Laguna de Duero con la agresión a una médico de 66 años por negarle a una paciente la receta de un champú que había adquirido previamente en la farmacia y que era un producto más cosmético que farmacológico. La paciente, que acudió a las nueve de la noche al centro de salud de la localidad, al toparse con la negativa de la mujer (que le advirtió que debía ser su médico de cabecera quien hiciese el trámite) se abalanzó sobre la médico para propinarle un puñetazo que la tiró al suelo.
A raíz de este episodio y teniendo en cuenta similares hechos anteriores, hace un mes, el sindicato de Enfermería Satse pedía vigilantes de seguridad para el centro de salud de Laguna de Duero tras lo ocurrido. Aunque también advertían de que este, junto a los puntos de atención continuada de Arturo Eyries y Pilarica, son los que más incidentes y agresiones, tanto verbales como físicas, reciben. «Cada vez hay más y hay que pararlo ya», reclamaban entonces.
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