Utilizar el casco, circular en grupo, respetar las normas, hacerse ver, llevar la bici a punto. Estos son sólo algunos de los consejos de seguridad vial en los que se nos insiste a los ciclistas desde todos los ámbitos, intentando concienciarnos de nuestra vulnerabilidad, de lo, a veces, deficientemente preparadas que están nuestras calles y carreteras para garantizar nuestra protección y presencia, lo más segura posible, en ellas.
Publicidad
Desafortunadamente, aún a día de hoy, cuando ya han transcurrido bastantes años desde que nuestras ciudades y vías se han visto pobladas por los amantes de las dos ruedas y las administraciones se han ido viendo obligadas -casi siempre a remolque- a adaptarse y adoptar medidas para facilitar nuestro tránsito, continuamos, a veces, siendo invisibles, o poco visibles, para los conductores.
Como soy enemigo de la generalización, que siempre entraña injusticia, en todos los ámbitos de la vida, evitaré afirmar que falta sensibilidad para con esa parte de la población que ha elegido prescindir de la gasolina, o, como yo mismo, opta por la bici cuando le resulta posible, bien para desplazarse, bien para hacer deporte o disfrutar su tiempo libre.
No sería justo decir que los conductores nos ignoran, y sé que, a veces, algunos de nosotros también nos despistamos del respeto que se le debe a los demás en la calle. De todo hay en la viña, como bien es sabido.
Sin embargo, no resistimos por igual las consecuencias. Cuando pedaleamos, a veces contra viento y marea, nuestros chasis son nuestra piel y nuestros huesos. El resultado de un conflicto suele ser más trágico para aquellos que se enfrentan a las calzadas sin más protección que su casco y sus mallas.
Publicidad
Tengo que lamentar profundamente los últimos casos que hemos vivido en Valladolid, y siendo consciente de las grandísimas mejoras que necesita nuestro circuito urbano, que desde el Área de Movilidad municipal hemos decidido acometer lo antes posible, me siento rotundamente obligado a instaros a todos, -porque casi todos lo somos todo, dependiendo del momento-, conductores, motoristas, ciclistas y peatones, que miréis a vuestro lado, que estéis atentos a quienes están ahí, a veces más desprotegidos que vosotros.
La solidaridad, ese concepto al que acudimos tanto quienes entendemos que nuestra felicidad está íntimamente relacionada con la que disfrutan los demás, debe partir de que todos sepamos que el otro también está ahí. También circula a nuestro lado.
0,99€ primer mes
¿Ya eres suscriptor? Inicia sesión
Te puede interesar
Publicidad
Utilizamos “cookies” propias y de terceros para elaborar información estadística y mostrarle publicidad, contenidos y servicios personalizados a través del análisis de su navegación.
Si continúa navegando acepta su uso. ¿Permites el uso de tus datos privados de navegación en este sitio web?. Más información y cambio de configuración.