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Autobús de la línea 19 de Auvasa, estacionado en la parada de La Cistérniga.
El área metropolitana de Valladolid, diez años parada

El área metropolitana de Valladolid, diez años parada

Los partidos de la oposición culpan de dejadez a la Junta de Castilla y León y critican la presión que ejercen empresas privadas de transportes

Jorge Moreno

Miércoles, 7 de octubre 2015, 09:27

Una década en movimiento administrativo, pero sin autobús entre la capital vallisoletana y los pueblos de su alrededor, o con prestaciones municipales realizadas por empresas privadas sin que exista un billete o abono de viajes común y horarios coordinados.

Pese a ser la capital de la comunidad autónoma, y la ciudad con mayor población de la región, Valladolid se ha quedado atrás respecto a las otras capitales de provincia hermanas, de la cuenca del Duero.

Se pretendía con ello, coordinar rutas, horarios y establecer un sistema de tarifas que facilitase la movilidad de una población que supera los 400.000 habitantes.

El acuerdo, que se hizo público en plena expansión inmobiliaria en el alfoz, implicaba además de la capital a los consistorios de Arroyo de la Encomienda, Boecillo, Cabezón de Pisuerga, Cigales, Ciguñuela, Fuensaldaña, Geria, La Cistérniga, Laguna de Duero, Renedo, Santovenia de Pisuerga, Simancas, Viana de Cega, Villanubla, Villanueva de Duero y Zaratán. Aunque este convenio se anunció públicamente, pero sin que «existieran planes concretos», más allá de integrar los servicios de autobuses y negociar con los siete operadores de transporte interurbano que había (La Regional, Linecar, Auto Herguedas o Cabrero, entre otros), lo cierto es que una década después sigue sin ponerse en marcha.

Tan sólo esta iniciativa ha logrado aumentar el número de ayuntamientos que se han sumado a la idea del Gran Valladolid, entre ellos los de Tudela de Duero, Mucientes, Valdestillas, Robladillo o Wamba.

Pero, ¿tan complicado es para la capital vallisoletana y sus pueblos articular una red de transporte que, sin embargo, tienen desde hace años León, Salamanca o Burgos?

La respuesta es diferente según la den los representantes de las formaciones políticas. Esta semana, en las Cortes de Castilla y León, el procurador del grupo Podemos, Carlos Chávez, responsabilizó de esta parálisis a los intereses de las empresas que realizan el transporte interurbano entre los pueblos y la capital.

«Desde el 2005 estamos arrastrando esta especie de culebrón, que una vez más termina beneficiando a algunas empresas del sector que son las concesionarias de las líneas», dijo el parlamentario de Podemos, que consideró a Valladolid como una de las ciudades más importantes de España, que sigue sin tener un Consorcio que permita a los ciudadanos viajar entre la capital y sus municipios más próximos.

Movilidad garantizada

El procurador socialista, Javier Izquierdo, promotor de una Proposición en la que se instaba a Fomento a crearlo antes de diciembre, y que tras un empate entre la oposición y el PP deberá ser debatida próximamente por las Cortes, justificó el Consorcio porque «los ciudadanos vienen y van de Valladolid para ir a los hospitales, a trabajar o las universidades. Y esta movilidad debe ser garantizada por el transporte público».

Aquel convenio de mayo del 2005, se planteaba como objetivos ofrecer un servicio de calidad y optimizar los sistemas de transporte público «para contribuir a la cohesión social y al desarrollo económico».

Diferentes cifras

  • En 2014, el consejero de Fomento y Medio, Antonio Silván, y el regidor de Valladolid, Javier León de la Riva, anunciaron la existencia de una partida de 600.000 euros en los Presupuestos de la Comunidad para el 2015 dirigida a «avanzar» en el sistema de transporte metropolitano en el entorno de la capital. Este importe, se dijo, iría destinado para «avanzar en los planes de transporte metropolitano», que es la mayor reivindicación de los habitantes del alfoz. El PSOE dijo esta semana en las Cortes que esa partida es insuficiente (la red autobuses de León capital costó 14,3 millones en 2011, de los cuales el 56,7% fueron aportados por la Junta, y los once municipios del alfoz leonés abonaron el 40,2%) y cuestionó el plan piloto que se ha realizado entre las localidades de Renedo y Zaratán. Mediante el mismo, un centenar de usuarios disponen de un bono que permite viajar a la capital y regresar a sus pueblos con un billete único, y realizar transbordos en un tiempo determinado. El procurador vallisoletano, Alfonso García, justificó el retraso en la puesta en servicio de esta red de autobuses, «por las dificultades de la plataforma tecnológica» que debe instalarse, algo que ya está superado en otras ciudades españolas donde existe, con acuerdo de las concesionarias, una caja de compensación por abonos mensuales y frecuencias coordinadas.

Proponía analizar la situación del servicio y, posteriormente, se aplicarían las demandas realizadas por los propios municipios. El consejero de Fomento, Antonio Silván, llegó a decir que «nuestros vecinos no entienden de límites municipales y sí de desplazarse al trabajo o a sus lugares de ocio».

Silván reconoció que a partir de aquel mes de mayo (2005) se iniciaría el verdadero trabajo, en el que tendrían especial importancia las negociaciones con los siete operadores que entonces y hoy realizaban el transporte metropolitano.

Los municipios valoraron este acuerdo positivamente, aunque como el alcalde de Arroyo de la Encomienda, José Manuel Méndez, anunció que tenía previsto desarrollar planes por su cuenta. Y así lo hizo con La Regional, a la que aportó fondos municipales para incrementar las frecuencias y el servicio nocturno con la capital.

Mientras tanto, esta última década, los autobuses de Auvasa se quedaban a cien metros del centro comercial de Hipercor. «Es absurdo que no puedan entrar en Arroyo, y que tengamos que ser los usuarios los que paguemos dos billetes para ir de un municipio a otro», explica uno.

Frente a este servicio metropolitano, el alcalde hasta mayo de este año, Javier León de la Riva, lo tenía claro. «Como Ayuntamiento debemos preocuparnos de nuestro transporte urbano y, si nos piden colaboración otros municipios, como ya lo hacen Simancas o La Cistérniga, siempre será bajo la premisa de que nosotros no ponemos los servicios y otros cobran los impuestos». Cuestión de dinero.

Hace tres años, en febrero del 2012, dieciséis alcaldes del alfoz, incluido el de la capital, presentaron con brindis de vino espumoso la constitución de la Comunidad Urbana de Valladolid (Cuva), una asociación supramunicipal con la que se pretende impulsar también la red de transportes, que incluía también los taxis.

Se aprobaron los estatutos, se repartieron los cargos (el alcalde de Valladolid la preside) y se estableció la figura de un gerente sin sueldo.

Tres años después de aquel brindis, este área de 693 kilómetros cuadrados sigue sin contar con los autobuses.

Lo cierto es que los máximos responsables políticos en la Junta y en el Ayuntamiento de Valladolid (Silván y León de la Riva), que suscribieron aquel acuerdo primaveral para desarrollar el Área Metropolitana, se marcharon de sus cargos este año sin ver cumplido el proyecto. Menos han durado los alcaldes del alfoz, que han cambiado de personas e incluso de grupos al frente sin ver que fuese una realidad.

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