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JUAN J. LÓPEZ
Sábado, 24 de diciembre 2011, 01:17
Silvia Navarro, Carmen Martín o Marta Mangué. A simple vista son solo tres nombres lejos de la fama de otros deportistas nacionales que acostumbran a acuñar metales a lo largo y ancho de todo el globo terráqueo. Son las nuevas chicas de bronce del deporte español. Sara García, Vanesa Delgado o Iria Ramos. Para los palentinos son también solo tres nombres, pero las tres representantes del Balonmano Palencia pertenecen a esa estirpe de chicas que han contribuido desde la base a formar las señas de identidad de una selección que se ha ganado su pedacito de olimpo nacional, detrás de los Contador, Gasol o Nadal.
El Pabellón Sur en la capital es el refugio de las herederas de la selección nacional que el pasado domingo se proclamaron medalla de bronce en el Mundial de Brasil. «Es un logro impresionante porque la diferencia de físico entre nuestras chicas y, por ejemplo, las noruegas, es evidente», analiza el técnico del club local José Ramón Juan. «Hay selección para rato, porque ese desparpajo, esa garra, van a permitir a este equipo seguir progresando en el escalafón», añade.
En Palencia quieren seguir los pasos de la selección. Acoplar el ADN del combinado nacional para seguir creciendo. «Ellas no solo están, juegan, se lo creen. Confían en lo que hacen, y eso es importantísimo», subraya el representante de la entidad. «Me gustaría que nosotros tomáramos ejemplo e inculcáramos esos valores», afirma. Sus pupilas asienten. Casi todas han visto los partidos de sus nuevas heroínas. «La mejor es la portera», destaca Sara García. Silvia Navarro se ha ganado el respeto de la integrante del Balonmano El Serrón, el equipo senior de la entidad palentina. Su posición bajo los palos también tiene mucho que ver. «Me he fijado mucho», indica.
Entre guardametas anda el juego. Vanesa Delgado, de 15 años y cancerbera del equipo cadete, también señala a Navarro como su nuevo referente. «Lo paró todo en octavos ante Montenegro», analiza la joven portera palentina en relación a las casi 30 paradas que hizo la internacional ante las balcánicas.
El valor de Navarro también ha llamado la atención de las más pequeñas del club. Iria Ramos, que comenzó a jugar al balonmano a la temprana edad de 4 años, disfruta de portera, pero también le gusta meter goles. A imagen de Carmen Martín o Nerea Peña, otras desconocidas que han engrandecido el deporte nacional con su presea. «Meter goles es divertido», coincide Diana García, otra de las 'peques' del club. Hasta que no crezca no determinará su posición. «A estas edades aún las formamos en todas las facetas», explica Juan.
El Balonmano Palencia cuenta con 150 niñas y no tan niñas deseosas de hacer deporte. «Los triunfos ya llegarán», incide Juan. Las más mayores entrenan casi ocho horas a la semana con el objetivo de meterse en las fases finales de sus respectivas ligas. Desde las cadetes, hasta las seniors.
El mundial se sitúa muy lejos, pero mimbres hay para pensar en internacionalidades. Fue el caso de Marta López, incorporada por el Cleba León, o de Rebeca Valiente, afincada en Murcia. Las dos, más que por objetivos deportivos, se marcharon por cuestión de estudios. «El balonmano femenino no da para más. Es difícil vivir de ello, y menos en estas categorías», comenta el representante de la entidad. «Espero, al igual que las internacionales, que este éxito sirva para promocionar nuestro deporte, porque merecer la pena», alienta. Para ello, nada mejor que un metal de bronce en el escaparate mundial y los sueños de las herederas de este en Palencia.
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