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CARLOS ÁLVARO
Miércoles, 8 de septiembre 2010, 02:48
Antonio Machado y Pilar de Valderrama, 'Guiomar', se conocieron en Segovia, en el vestíbulo del Gran Hotel Comercio Europeo, situado en los números 5, 7 y 9 de la calle Melitón Martín (hoy Herrería). Lo narra con precisión Ian Gibson en su libro 'Ligero de equipaje' (2006). Fue el 2 de junio de 1928. El poeta acude al hotel atendiendo el ruego de Pilar de Valderrama. Se conocen y charlan en el recibidor. Ella lo invita a cenar en el 'restaurant' del hotel a la noche siguiente y el poeta acepta sin dudarlo. Tras la cena, la pareja decide dar un paseo. Hace una noche clara y tibia, muy propia del mes de junio. Machado y Valderrama cruzan la Plaza Mayor y descienden hasta el Alcázar. La luna ilumina la explanada, y el rumor del Eresma asciende desde el valle. Señala Gibson que, para Machado, aquel fue uno de los momentos estelares de su vida.
Lo cierto es que en los salones del Comercio Europeo surgió el flechazo de un amor platónico, y el hotel segoviano pasó a formar parte de la pequeña historia de la literatura española. El establecimiento ya no existe, pero permaneció abierto hasta mediada la década de 1970.
El Gran Hotel Comercio, «todo confort», hacía esquina con la calle Infanta Isabel. En el programa de ferias de 1925, tres años antes del encuentro entre Machado y 'Guiomar', encontramos el siguiente anuncio: «Gran Restaurant. Calefacción central. Cuartos de baño. Duchas. Salón de lectura. Garage. Coches de lujo para excursionistas y paseo. Automóvil propio de la casa a todos los trenes. Precios módicos. Teléfono 39». Este servicio, el de los coches a la estación, lo tenían tanto el Comercio como el Fornos (que estaba enfrente) o el Victoria (en la Plaza Mayor). Había mucha demanda porque el ferrocarril quedaba lejos, y se procuraba dar al cliente todo tipo de facilidades. Por eso se llamaba Gran Hotel. No obstante, un carruaje solía cubrir el trayecto entre la plaza y la estación con un horario de frecuencias variado. Los coches de turismo constituían toda una novedad. Los ofrecía el propio hotel, y los viajeros se servían de ellos para dar paseos, visitar los monumentos o desplazarse a algún pueblo.
El hotel Comercio permanece en la memoria colectiva del pueblo de Segovia; pero siempre será el hotel de 'Guiomar', la diosa de los poemas machadianos.
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