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Lorena Cádiz
Miércoles, 2 de abril 2025, 20:41
El Bioparc Fuengirola, en la provincia de Málaga, acaba de marcar un hito dentro de los programas de conservación de especies que se desarrollan en ... los zoológicos al conseguir el nacimiento de la primera cría de tapir malayo en España. Después de trece meses de gestación, Rawa trajo al mundo en la madrugada del pasado 29 de marzo a una cría que en sus primeros días de vida luce completamente sana.
El tapir malayo es una especie en peligro de extinción, cuya población no supera los 2.500 ejemplares y de la que solo se han documentado 25 nacimientos en zoológicos de todo el mundo a lo largo de la última década. La cría aún no tiene nombre, pero que ha tenido en vilo a los cuidadores de Bioparc durante semanas.
Hace más de un año, la llegada de Mekong, un joven macho, trajo nuevas esperanzas para la reproducción del tapir malayo. La adaptación a su nuevo entorno y su vínculo con Rawa dieron pronto señales positivas. La pareja se entendió desde el primer momento.
Sin embargo, el nacimiento de la cría se hizo esperar más de lo previsto. La gestación de los tapires malayos esta descrita en las gestaciones en cautividad alrededor de los 13 meses: de 390 a 410 días, aunque este embarazo ha durado 424 días. Lo bueno es que Rawa, la madre, se ha dejado hacer ecografías hasta los días previos al parto, lo que ha permitido a los cuidadores asegurar que el embarazo discurría sin problemas.
Gracias a ese monitoreo constante, el parque ha registrado imágenes inéditas del parto, documentando cómo Rawa trajo al mundo a su cría y comenzó a cuidarla desde el primer instante. Las imágenes captadas muestran la fuerza y ternura de este proceso natural.
«Tanto la cría como la madre están estupendamente. Desde el primer momento, la cría ha sabido localizar la mama de su madre para alimentarse, un gesto clave para confirmar que todo va bien. Va cogiendo peso y agilidad a la hora de seguir a su madre, responde a sus caricias y continúa amamantándose. El siguiente paso, si todo sigue esta tendencia, será su salida al exterior», explica Javier Vicent, responsable de Zoología en el Bioparc.
Desde el nacimiento, Rawa ha demostrado ser una madre excepcional; un comportamiento especialmente significativo dado que es primeriza. Nada más dar a luz limpió a su cría y adoptó la postura perfecta para facilitar la lactancia. En estos primeros días el pequeño tapir sigue a su madre, responde a sus estímulos y se adapta con éxito a su entorno.
La cría aún no ha sido pesada, pero se estima que ronda entre los 8 y los 10 kilos. Tampoco se ha determinado su sexo. Como ocurre en todos los tapires malayos, su pelaje presenta un patrón de manchas y rayas blancas sobre un fondo marrón oscuro, una estrategia de camuflaje que le permite confundirse con la vegetación. A medida que crezca su apariencia cambiará gradualmente hasta adquirir la característica coloración en blanco y negro de los adultos.
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