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Al fondo, la colina donde se asienta el Getty Center. En primer plano, el terreno devorado por las llamas. El Norte
Arte contra el fuego

Arte contra el fuego

Las llamas que asolan California se han acercado al museo Getty, que atesora una enorme colección pictórica y que ha sido diseñado para sobrevivir al infierno

javier guiillenea

Miércoles, 30 de octubre 2019, 07:50

Desde la colina donde se ubica el museo puede verse el avance de las llamas. El fuego que amenaza con extenderse hasta la pinacoteca, que alberga más de 125.000 obras y una de las mayores bibliotecas de arte del mundo, ya ha quemado casi 300 hectáreas, ha destruido varias viviendas y ha obligado a miles de personas a abandonar sus hogares mientras 1.100 bomberos luchan por apagar el incendio.

Durante largas horas, el Getty Center se ha visto rodeado por el humo sin que sus responsables hayan dado demasiadas muestras de nerviosismo a pesar de que las llamas nunca se habían acercado tanto. Insisten en que el complejo, que comprende un museo, institutos de investigación y una fundación, es una fortaleza construida a prueba de incendios.

El fuego, que se declaró la madrugada del lunes en una de las zonas más lujosas de Los Ángeles y se extendió rápidamente, es el último de la decena de siniestros forestales que están asolando California. Hasta el momento, han ardido miles de hectáreas y cerca de 200.000 personas han tenido que evacuar sus casas. Para muchas de ellas no es la primera vez que ocurre y tampoco será la última.

El jugador de los Lakers LeBron James y el actor Arnold Schwarzenegger. El Norte

Evacuaciones y celebridades desalojadas

La virulencia de las llamas, que en algunos puntos de California se han descontrolado, llevaron el domingo al gobernador Gavin Newsom a declarar el estado de emergencia.

A las más de 200.000 personas que han sido desalojadas de sus hogares se les han unido en las últimas horas el jugador de los Lakers LeBron James y el actor y exgobernador Arnold Schwarzenegger.

«Si está en una zona de evacuación, salga de allí», advirtió este en las redes sociales.

El museo Getty no nació con vocación de huir. Fue construido en las boscosas montañas de Santa Mónica para ser inmune a las llamas y a los terremotos. El edificio, que se inauguró en 1997, fue diseñado por el arquitecto Richard Meier y costó 1.000 millones de dólares, un presupuesto que permitió no escatimar en gastos a la hora de proteger a autores como Van Gogh, Rembrandt, Monet, Degas o Manet, así como a un sinfín de piezas de la antigua Grecia y Roma y 1,4 millones de volúmenes, incluidos manuscritos medievales de inmenso valor.

El centro está construido sobre un terreno que ocupa diez hectáreas preparadas para desmoralizar al mismísimo infierno. La zona más próxima al edificio se mantiene verde con plantas ricas en agua para resistir mejor el fuego. Más allá, los árboles y el resto de vegetación son objeto de continuas podas y vigilancia para mantener la zona libre de matorrales. Por si no bastara, el subsuelo está surcado por una red de tuberías conectadas a un tanque que contiene casi cuatro millones de litros de agua. Basta con que caiga una sola chispa en el césped para que decenas de aspersores se activen para humedecer el terreno.

Bomberos en plena extinción del fuego. El Norte

Si a pesar de todo el fuego consigue superar la primera barrera de defensas, queda una muralla de 300.000 bloques de piedra travertino que se extiende por más de 90.000 metros cuadrados. Las 16.000 toneladas que se necesitaron vinieron de la zona de Bagni di Tivoli, ubicada cerca de Roma. Este resistente material, el mismo con el que está construido el Coliseo, conforma la capa exterior de las paredes del centro Getty.

Los tejados de los edificios son de piedra triturada para que las brasas no tengan ninguna oportunidad de prosperar. Las dobles paredes de las estancias interiores, hechas de hormigón, convierten cada galería del museo en un edificio autónomo dentro de otro más grande. En el caso improbable pero no imposible de que el infierno logre burlar los obstáculos e incluso al personal del museo que se entrena habitualmente con los bomberos de Los Ángeles, la sección afectada quedaría aislada del resto por puertas automáticas cortafuegos.

Envuelto en humo

El incendio que se inició el lunes alcanzó las laderas sobre las que se asienta el aparcamiento del centro y cambió de dirección en el último momento. Para entonces el complejo de edificios ya estaba envuelto en humo, aunque ninguna obra se vio afectada. El museo cuenta con un sofisticado sistema de filtración de aire diseñado para que el ambiente interior sea tan puro como el de la cima de una montaña en primavera aunque fuera esté ardiendo Troya.

El Getty Center ha permanecido herméticamente cerrado los dos últimos días, al cuidado de los empleados de los departamentos de Seguridad, Jardines, Custodia e Instalaciones, que se encargaron de mantener humedecidas las inmediaciones. En la colina, los bomberos instalaron su centro de operaciones y una zona de descanso. Desde aquellas alturas dirigieron las evoluciones de los helicópteros que no cesaban de descargar agua sobre los bosques y edificios en llamas. Allí arriba se sentían inmunes al fuego. Casi tanto como un cuadro de decenas de millones de dólares.

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