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Cartel de la Semana Santa 2025 en Valladolid
Jesús Nazareno, protagonista de cinco carteles de la Semana Santa de Valladolid desde 1935

Jesús Nazareno, protagonista de cinco carteles de la Semana Santa de Valladolid desde 1935

El pintor vallisoletano Santiago Bellido firma la obra que servirá para anunciar la semana de pasión de la ciudad en este 2025

Luis Amo

Valladolid

Lunes, 17 de febrero 2025, 09:15

Litografía, huecograbado, fotografía y, ahora, acuarela. Este es el diálogo de la técnica empleada en los cinco carteles protagonizados por Nuestro Padre Jesús Nazareno para anunciar la Semana Santa de Valladolid y emocionar al espectador. Cinco proclamas de los días grandes de la capital que reflejan el devenir artístico de la propia historia con la mirada puesta en una imagen de especial atracción a lo largo de los siglos por la devoción y por la admiración estética desde su hechura en el siglo XVII. La cartelería refleja una crónica cercana al centenario donde la talla de Cristo con la cruz a cuestas de la histórica penitencial ha centrado las atenciones hasta en cinco ocasiones: 1935, 1952, 1959, 2005 y 2025.

La Semana Santa de Valladolid recoge en su cartelería la prosperidad de la historia procesional, su propio devenir social, económico, urbano… Y también el estilo artístico de los tiempos. Es perfectamente visible desde sus primeras ilustraciones en las que Nuestro Padre Jesús Nazareno ya anunciaba estos santos días hasta la actualidad: «La historia de la cartelería es muy interesante, y se muestra muy vinculada a las artes en general, no solo las gráficas», apunta el autor del recientemente presentado, el pintor vallisoletano Santiago Bellido.

Las leyendas sobreimpresas en los carteles de los años nazarenos del «triunfo del arte español» al «pura maravilla de arte» permiten considerar el sobresaliente cometido de estas impresiones para promocionar la ciudad y su religiosidad popular. Entre 1935 y 2025 son nueve décadas con señas de identidad inequívocas como la Catedral, la Plaza Mayor e incluso el Palacio Arzobispal, donde el color morado y la oscuridad siempre han predominado hasta esta edición, donde la luminosidad aporta una gran dote de «realismo y originalidad». La acuarela «de emociones», como presentaba el alcalde, Jesús Julio Carnero, es un encargo de la Junta de Cofradías que sigue innovando en hacer una cartelería diferente en los últimos años para conseguir una mayor intencionalidad y emoción.

La obra está realizada en formato imperial -75 por 50 centímetros- siendo elegida de entre tres bocetos de pequeño formato planteados previamente. Éste fue el primero de todos, además el más luminoso, como reconoce su autor, quien señala que la acuarela es óptima para una representación «realista y exigente», con tres condicionantes: Semana Santa, ciudad y cofrades. A partir de aquí las ideas fluyeron teniendo claro que Jesús Nazareno era el centro de la escena. Sobre el marco urbano también se planteó los siempre tan identificativos de la Academia de Caballería, la Plaza Mayor o la Seo Metropolitana, la elegida.

Se trata de un dibujo trabajado a partir de los detalles, indica Santiago Bellido, al revelar que el punto de inicio de su acuarela fueron los ojos y el rostro del Nazareno para, desde aquí, completar la obra. Una destreza, por cierto, sobre la que en todo momento estuvo especialmente «ilusionado y motivado» más si cabe porque su familia pertenece a esta penitencial «y seguir con la tradición es un auténtico orgullo».

1935

Cartel de Semana Santa de Valladolid de 1935 con la técnica de litografía. Archivo Municipal de San Agustín

Y ante esta presentación de ciudad, que en sus primeros días de conocerse públicamente ha concitado muy buenas críticas, el autor también echa la mirada atrás, a sus carteles predecesores con variopintas técnicas empleadas completando así el valor y el significado de su obra. En concreto, la edición de 1935, que fue editada bajo la alcaldía de Mariano Escribano y el episcopado de Remigio Gandásegui, tiene mucha relación con los carteles de propaganda de la época, «con cierta geometrización y esquematismo de las figuras, simplificación de contenidos y colores planos», según Bellido. «Es una estética de los años 30 con el uso de la sombra casi cinematográfica», manifiesta, «siendo una apuesta vanguardista integrada en su tiempo». Es más, está convencido de que «hoy no nos atreveríamos a proponer algo tan actual».

1952

Cartel de Semana Santa de Valladolid de 1952 con la técnica de huecograbado. Archivo Municipal de San Agustín.

Con la alcaldía de José González Regueral y el obispado de Antonio García y García, el de 1952 es un huecograbado de composición «compleja» que «integra de forma muy efectiva la ciudad y el paso, con un punto de vista a pie de calle que transmite perfectamente el efecto real de seguir la procesión» buscando la emoción para que el espectador «entre a formar parte de la imagen».

1959

Cartel de Semana Santa de Valladolid de 1959 con la técnica de huecograbado. Archivo Municipal de San Agustín

A finales de esa década, la fotografía ya toma el relevo de la pintura en los carteles -desde 1959- en una ciudad regentada por José Luis Gutiérrez Semprún y el obispo José García Goldaraz. Así, Santiago Bellido cree que «el primer plano de este Jesús Nazareno tuvo que gustar mucho en su momento dado que la fotografía acerca el rostro al espectador de una manera emocionante. Contemplar el dolor de Cristo tan de cerca, la expresión, la corona, la sangre...». «Si para nosotros puede ser impactante, ¿qué supone para un extranjero que tenga acceso a este cartel que llega de España-Spain-Espagne?», se cuestiona.

2005

Cartel de Semana Santa de Valladolid de 2005 con la técnica de fotografía, de José María Pérez Concellón. Archivo Municipal de San Agustín

Cartel de 2005

Ya en pleno siglo XXI, en 2005, en esta ocasión con Francisco Javier León de la Riva y Braulio Rodríguez Plaza como alcalde y arzobispo respectivamente, y aun sin convencerle el formato adoptado de recuadro fotográfico y de tipología separada, tamaño, posición o forma, a Santiago Bellido le recuerda al del 1952 «en sus elementos aunque el hecho de que sea una foto nos dice menos sobre la intencionalidad de los mismos». «Creo que es una mala etapa para los carteles», concluye. En cuanto a la fotografía propiamente dicha, por su lado, es un momento muy característico del Miércoles Santo vallisoletano captado por la maestría de José María Pérez Concellón, autor a su vez de numerosos carteles y publicaciones de la Junta de Cofradías de Semana Santa.

Con estas cinco obras encima de su mesa de trabajo, Bellido considera la fotografía «indiscutiblemente un arte» pero «el dibujo está menos condicionado por la realidad, y por tanto es más libre y más potente» animando en os próximos años «a continuar explorando en las posibilidades de la pintura: la fotografía nos dará exactitud pero una inspirada interpretación nos puede mostrar que más allá de la realidad estricta». Eso sí, antes y ahora, la cartelería refleja cómo el devocionario vallisoletano es inalterable alrededor del Nazareno.

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