Alfonso Arribas
Segovia
Sábado, 11 de mayo 2024, 20:15
A la pregunta de hacia dónde va Titirimundi, cuál es su margen o dirección de crecimiento, su directora, Marián Palma, es clara: «No se trata ... de crecer cuantitativamente. Cada vez hay más extensiones, giras más amplias que llegan a más ciudades de España, pero esto tiene que ver fundamentalmente con una cuestión presupuestaria, de compartir gastos. Pero no nos planteamos un objetivo numérico más ambicioso en número de funciones, compañías o espacios, sino que por lo que trabajamos es por sobrevivir, y por ser fieles al espíritu de Titirimundi».
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Marián Palma tomó el relevo del creador de Titirimundi, Julio Michel, tras su fallecimiento en el año 2017. Por eso sabe de lo que habla cuando verbaliza lo de sobrevivir. Porque sobreponerse a la desaparición de quien construía el alma del festival, quien custodiaba su espíritu, ya es un signo rotundo de lo que ahora se llama resiliencia.
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En cuestiones dinerarias, también camina el festival segoviano por el filo de la supervivencia. El reto más complicado que asume la directora y su equipo de organización, exiguo para las dimensiones de Titirimundi, es la estabilidad presupuestaria. Se refiere a la cantidad, al montante total, pero sobre todo a su garantía, que permita trabajar con la suficiente antelación.
Porque Titirimundi se celebra en mayo pero no se prepara en abril. «Ya tenemos una buena parte de la programación de 2025 cerrada y unas cuantas, no pocas, funciones de la de 2026. Es un trabajo de todo el año: hay que ver mucho para seleccionar, hay que adaptarse a los calendarios de las mejores compañías, hay que organizarse muy bien para que en mayo todo esté preparado», dice Marián Palma.
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La directora apunta un sentido distinto para ese crecimiento al margen de los números, y su mente apunta a incorporar más compañías de los continentes asiático y africano, que han tenido importante y recordada presencia en ediciones anteriores pero que las estrecheces han dejado, por el momento, en barbecho.
También subraya la labor pedagógica, de siembra, con la proliferación de talleres sobre distintas formas de creación y fabricación de títeres y objetos llamados a protagonizar funciones del futuro, y el sueño de una programación regular que riegue la escena segoviana con el espíritu de Tirtirimundi en el periodo entre festivales de primavera.
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Con la nueva edición ya en marcha, Marián Palma encuentra la palabra «entusiasmo» para definir su estado y sus expectativas, al margen del cansancio, los nervios y la tensión. «Estoy entusiasmada porque vamos a poder disfrutar, de nuevo, de espectáculos que nos van a hacer vibrar, reflexionar, reírnos, compartir y celebrar, como reza uno de nuestros lemas. Celebrar la vida y el arte».
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