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La Gimnastica Segoviana vuelve a su horario favorito en el momento en el que más lo necesita. Lleva casi tres años sin perder en casa ... en el vermú y ha ganado sus cuatro partidos disputados este curso en Primera RFEF a las 12:00 horas, una franja en la que acumula diez victorias y un empate en sus últimos once partidos como local. Cuando el antepenúltimo recibe al penúltimo, el Amorebieta, a cinco puntos de la salvación y con nueve jornadas por jugar, cualquier asidero es bueno. Es hora de utilizar el comodín del mediodía.
Así ganó su último partido como local, el 22 de diciembre ante el Lugo (1-0), un final feliz a 2024, un año que los azulgranas acabaron décimos con cinco puntos de ventaja sobre el descenso, justo la diferencia que ahora les distancia de la permanencia. La consecuencia del peor bache de resultados como local de lo que va de siglo. De ceder ante el Arenteiro la imbatibilidad en La Albuera a caer también ante Tarazona, Osasuna Promesas y Ourense, una secuencia que alivió el empate ante la Cultural. Pero la Sego lleva tres meses sin ganar ante su público. Lo cierto es que los azulgranas solo han ganado en casa en el mediodía.
Tras caer ante el Palencia Cristo en mayo de 2022 (0-1), la Segoviana está invicta al mediodía. Ganó al curso siguiente al Melilla (2-1), Cerdanyola (3-0), Atlético Paso (2-1) y Adarve (2-0), una secuencia que siguió el pasado con el empate ante el Mensajero (0-0) y las victorias ante San Fernando (1-0), Atlético Paso (2-1) e Illescas (1-0) en la mañana del ascenso. Horarios que solo ocurrían en Segunda RFEF por circunstancias impuestas, ya sea por los horarios unificados de las últimas jornadas o por las instrucciones federativas para dar tiempo a volver a casa en el día a rivales lejanos a Segovia.
Como este curso los horarios exceden las preferencias de cada club, las televisiones colocaron con frecuencia a la Segoviana al mediodía ante la imposibilidad de alojarla en horarios de tarde-noche hasta que las nuevas luces de La Albuera entraron en acción, ya en diciembre. Y los de Ramsés aprovecharon para ganar al Bilbao Athletic (2-1) en septiembre y al Real Unión por 3-0 en octubre, su única victoria de la temporada por más de un gol. A la siguiente, el 1 de diciembre, el Andorra estuvo cerca de cortar la racha, pero el 1-2 con el que llegó al minuto 94 desembocó en un 3-2 de película. Y el duelo ante el Lugo puso el broche, el último gol de Davo como azulgrana.
Si no es una final, se le parece, pues solo quedan 27 puntos en juego y los cálculos de la Sego obligan a sumar, en los escenarios más optimistas, unos 15. «No depende tanto de La Albuera como de alcanzar los puntos que necesitamos, que andará por los 46. Es más sencillo ganar los partidos de casa, por razones obvias. Tenemos que hacernos fuertes en todo lo que nos queda. La intención tiene que ser los máximos puntos posibles; si puede ser todos, mucho mejor», subraya su entrenador, Ramsés Gil, que esgrime confianza tras el empate en casa de Unionistas, el mejor local del grupo. «El equipo salió reforzado de Salamanca, era importante no volver a la senda de la derrota. Vamos a ver si refrendamos en casa».
Aunque nunca la salvación estuvo tan cara a nueve jornadas para el final en la Primera RFEF, Ramsés quiere que el vestuario mire a su ombligo. «Estamos intentando abstraernos de lo que hagan los demás. Si no lo enfocas bien es hasta torturador. ¿Qué sentido tiene estar pendiente si no tienes capacidad de influir en esos partidos?» Y, subraya, queda mucho. «Los equipos que ahora están abajo, Celta, Osasuna, nosotros mismos, cogen una racha buena como la del Bilbao Athletic cuando empezó el año y en cuatro jornadas dices, si he sacado una barbaridad de puntos. Es mejor poner toda la energía en nuestro quehacer».
Superado el ecuador de una segunda vuelta con la enfermería hasta arriba, el entrenador de la Segoviana, Ramsés Gil, sonríe con cautela a un presente sin apenas bajas tras la vuelta de Rubén a la dinámica de grupo después de lesionarse hace un mes en el calentamiento ante el Ourense y con Sergi Molina en vías de regreso. «Es fundamental tener a los máximos y, si puede ser, a todos. Y mucho más en el último tramo de la competición». Porque el fondo de armario es esencial para la filosofía de intensidad, de pasarse todo el día corriendo. «La capacidad de influir en el partido depende mucho de los recursos que tengas en el banquillo». Algo que se evidenció el pasado domingo en Salamanca, donde las salidas de Borrego o Fernán en la última media hora mejoraron las prestaciones del equipo, que mereció la victoria en el tramo final.
Como ya hiciera ante el Bilbao Athletic, la Sego busca pleno de victorias ante el Amorebieta, al que derrotó en el duelo inaugural (0-1). Un recién descendido de Segunda que lleva toda la temporada abajo y que se parece poco a aquel equipo que entrenaba Julen Guerrero, cesado. Ha recuperado solidez con un dibujo de tres centrales que Ramsés ha analizado minuciosamente. «Son equipos muy potentes, hay que intentar buscar las costuras por donde sea. Aquí, los mínimos detalles son los que están dando partidos. No puedes dejar nada al azar».
Tampoco el césped, ya en buenas condiciones tras la nevada del sábado. «Llega la primavera y el campo está mejor. Eso beneficia a todos. Intentar combinar un poquito más desde atrás, jugar el balón por abajo, cosa que no se ha podido hacer en invierno por el hielo y el frío. Nos quedan cinco fechas en La Albuera, esperemos que no vuelva a nevar, que esto es de coña». El club vendió hasta el miércoles 125 entradas a socios para las supletorias y pondrá a disposición las restantes mañana en taquilla.
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