

Secciones
Servicios
Destacamos
El nuevo amanecer de la Cajaviva Media Maratón de Segovia llega al atardecer, con el sol tapado por los vetustos edificios de la Calle Real y el pasillo humano que conduce a 2.000 corredores al final de su agonía y, a algunos, a la gloria. La de Juan Bueno, el salmantino que lleva los 21 kilómetros en cabeza sin verse aún ganador porque su perseguidor, un clásico como Luis Miguel Sánchez Blanco, no se rinde jamás. Solo cuando ve la Plaza Mayor y huele la meta empieza a darse cuenta de lo que va a ganar y celebra extendiendo los brazos, lanzando besos al público. Una cara de felicidad con un cuerpo que ha gastado todos sus ahorros, la gran paradoja que comparte con la ecuatoriana Katherine Tisalema, que resolvió una pugna igual de competida entre dos ganadoras previas con Gema Martín Borgas, fue décima absoluta y se recuperó del esfuerzo con una manta térmica que recogió del puesto de emergencias. El precio de la victoria.
Son los dos ganadores de una carrera revitalizada. La juguetona meteorología de marzo premió el esfuerzo de los organizadores, Intenxity Sport y Cajaviva, con la mejor tarde de la semana: sol, diez grados y un poco de viento, no iba a ser todo perfecto. Por eso había vestuarios de todo tipo, desde la camiseta sin mangas al traje largo con braga. Así echaron a andar 4.000 zapatillas frente a la iglesia de San Millán a las 17:30 horas para estirar el chicle por la avenida del Acueducto y catar el adoquín de Vía Roma con distancia de seguridad. Desde el ritmo desbocado de los primeros, por la adrenalina de la salida y la cuesta abajo, hasta el furgón de cola, pasaron más de cuatro minutos y medio, entre quien ya ponía cara de esfuerzo y quien se paraba para saludar cuando aún no tenía un kilómetro en su currículo.
Bueno hizo honor a su apellido y no tardó en seleccionar el grupo de cabeza pasado el kilómetro dos, la subida hacia El Sotillo, la más expuesta al viento de cara, sin edificios que sirvan de abrigo. «El grupo iba a demasiado lento». Ahí empezó la agonía de Blanco, esos diez metros que torturan. Cuando llegó la rotonda y el cambio de sentido a San Lorenzo, con el alivio del viento, por fin, a favor, el líder exprimió su zancada. Llegaba el tramo más favorable y lo aprovechó para poner medio minuto de diferencia cuando el tren infinito volvió a ver los milenarios arcos para subir la cuesta de San Juan. Era el kilómetro nueve y la selección estaba hecha, con los segovianos, Enrique de Diego y Diego Pérez a la caza del podio, de Manuel Tejedor, a diez segundos, pero minuto largo de la cabeza.
La incógnita era si Blanco, conocedor de Segovia al milímetro, se había guardado un punto más. «Para mí, que iba persiguiendo, este sube y baja es durísimo, no te da un respiro». Con todo, hacía la goma. «Me ha faltado alguna cuesta, igual ahí le podía haber cogido, pero en los tramos de bajada se iba». Lo sabía Bueno, de 39 años. «No me podía relajar, lo he sufrido hasta el último kilómetro, que ha sido espectacular. Todo el centro lleno de gente… esto va a ser inolvidable. Así aprovechó su buen estado de forma tras hacer 2h20m en la maratón de Barcelona. «Y venía a por la carrera. Ganar una media maratón de una ciudad como Segovia es el mejor premio ¡Y lo he conseguido! Eso va a quedar ahí para cuando sea abuelo». Nadie como él, que ha ganado la de Salamanca, para saber lo que cuesta triunfas en una capital de provincia. «Es muy difícil y lo he conseguido. ¡Vamos ahí!» Lo hizo en 1:11:48, 32 segundos menos que Blanco. Hubo que separar la llegada de los primeros con el primer paso por meta de los más rezagados, pues la carrera, para todos, tenía un amplio tiempo de corte. La ventaja de los últimos fue un atardecer de escándalo por el mirador de la Canaleja.
Cambia el recorrido, pero Enrique de Diego repite como mejor segoviano, aunque se quedó a seis segundos del podio. Lo celebró eufórico el charro Tejedor, que aguantó la persecución. «Sabía que él tenía un punto más que yo, pero al final me he encontrado bien y lo he intentado, pero no me ha dad»». Pero se lleva el «honor» del dorsal número 1. «La gente te lleva en volandas. Que te animen por tu nombre le da un punto muy grande». Pocos escucharían tanto el suyo como Pedro Luis Gómez, el cincuentón que sigue acumulando top-10 en cualquier circuito. Firmó otra carrera de menos a más, cazando cadáveres, y puso a su experiencia en el sexto puesto.
Cazó a las dos primeras, una lucha que se decidió en la subida a San Juan. Tisalema improvisó, pues se topó de bruces con un nuevo recorrido que no esperaba y que, pese a que el desnivel ha ido a la baja, le pareció más duro. «Mucho más exigente de lo que pensaba. Aproveché esa subida para medir el nivel de mi competidora y empecé a subir, subir y subir. Había tanta gente que dije, aquí arrancamos y hasta meta. Me siento emocionada y espero volver a ganar el próximo año». Llegó en 1:18:33 con total tranquilidad, pese a que Martín Borgas llegó a 26 segundos.
Ahí perdió la salmantina esos metros sin remedio, una doble lucha, no solo ante una rival de entidad, sino al flato que acompañó su odisea. «El aire acentuaba el dolor, he ido todo el rato luchando contra mí misma. He intentado llegar a su ritmo, a ver si el flato se iba por obra de magia, pero no ha podido ser. Estoy muy contenta porque lo he luchado muchísimo y el público de Segovia es brutal. Jamás lo recuerdo tan numeroso en todas las zonas por las que hemos pasado. La organización ha pegado un salto de calidad brutal». Cristiana Giurcanu, otra mujer con la carrera en el palmarés, cerró el podio en una tarde para el recuerdo.
¿Ya eres suscriptor/a? Inicia sesión
Publicidad
Publicidad
Álvaro Soto | Madrid y Lidia Carvajal
Cristina Cándido y Álex Sánchez
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.