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Daniel Fernández Aceña, el exmiembro del GAL detenido en Segovia por yihadismo, ha declarado esta mañana en la primera sesión del juicio que se celebra en la Audiencia Nacional, presidido por la magistrada Manuela Fernández Prado, que nunca «me he convertido al Islam» -se declara cristiano no practicante- y que «no tenía ninguna intención de inmolarme, me parece una estupidez, ni lo entiendo ni lo veo como una forma de ser».
Daniel Fernández Aceña, para el que la Fiscalía pide diez años de cárcel como presunto autor de delitos de adoctrinamiento y justificación del terrorismo, ha negado, a preguntas del Ministerio Público, los hechos que llevaron a su detención. «Yo no me he convertido nunca.al Islam», ha insistido. Afirma que tenía fotos de Hamás y de Jomeini «por curiosidad» y que en su ordenador (intervenido en casa de su exesposa, en Palencia) había una carta manuscrita sobre la pelicula 'Red de mentiras' porque le llamó la atención. También guardaba un manual de explosivos porque se lo descargó «de una página anarquista» y vio que esos vídeos «ponían en peligro a la gente».
Cuando salió del centro penitenciario de Segovia tras la condena a raíz de la denuncia por violencia de género presentada por su expareja, se fue a vivir a Valsaín, a casa de Tomás Cerezo, que también fue detenido en la operación desarrollada en diciembre de 2016, aunque posteriormente fue puesto en libertad. Fernández Aceña alquiló después una habitación en un edificio de la calle la Plata, porque «lo estaba pasando mal en el.chalé de Valsaín, pasaba hambre».
Durante el jucicio, el acusado ha reconocido haber hablado con la trabajadora social de una asociación de salud mental, a quien llegó a decir, según el escrito de Fiscalía, que «todas las mujeres sois infieles, sois pecadoras, os habéis ganado el infierno», y le recriminó que en el local de la asociación hubiera música de fondo, para poco después insistirle en que era «un hombre de un solo disparo». Fernández Aceña ha asegurado hoy que sus palabras no fueron una amenaza, sino «un vacile, me gustaba provocarle, llevarle la contraria, por eso le dije que era de pocos tiros, que podría inmolarme porque soy un poco excéntrico. Pero no había maldad, era broma una broma de.mal gusto».
Además de insistir en que accedió a páginas yihadista «por curiosidad», el acusado dijo estar sensibilizado con la situación Palestina. «No quiero que haya terrorismo ni bombardeos». En cuanto a las fotos de decapitaciones, ha asegurado que las descargó «de páginas normales, no yihadistas». «El hecho de ver películas gore no le hace a uno terrorista», ha afirmado.
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