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«Son minutos de tensión, pero al final sientes una gran alegría»El pasado miércoles una emergencia sanitaria movilizó multitud de medios en Cuéllar. Muchos vecinos del centro de la villa vieron alterada su rutina debido al sonido de las sirenas de la policía local y las ambulancias, a los que se sumó un helicóptero que, en lugar de aterrizar en el lugar habitual, el estacionamiento junto al cementerio de la localidad, lo hizo en la zona del Embudo, por cercanía al lugar de la emergencia, lo que llamó aún más la atención de vecinos y curiosos que se acercaron hasta la zona donde se estaba atendiendo a una mujer que había sufrido un desvanecimiento.
En esta ocasión, los primeros en llegar fueron los tres agentes de la policía local que se encontraban realizando un control de campaña de la Dirección General de Tráfico sobre distracciones al volante en la calle Resina, que se encuentra a apenas unos metros de María de Molina, donde la mujer se desvaneció. Eran Stella Toranzo, Carlos Rodríguez y Sergio García, quienes, gracias a su rápida actuación, lograron estabilizar y salvar la vida de la mujer, tal y como apuntan sus compañeros. Los tres llevan poco más de un año como agentes en Cuéllar. Se incorporaron a la academia en septiembre del año pasado y en noviembre fueron nombrados funcionarios de carrera.
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Toranzo recuerda que ella estaba al inicio de la calle Resina, para detectar aquellos vehículos que pueden ir distraídos con el teléfono móvil, mientras que sus otros dos compañeros se encontraban más adelante para dar el alto si es necesario. Quien vigila, lleva el teléfono del trabajo, así que fue ella la que atendió la llamada del 112 en la que se alertaba de que en la calle María de Molina una mujer había caído al suelo y estaba convulsionando. La agente dio aviso por radio a sus compañeros y se dirigió corriendo al lugar.
«Al llegar allí, la señora estaba tendida en el suelo, no podía respirar, y estaba siendo atendida por un técnico de Samur, de Madrid, que se encontraba allí, tomando algo en una terraza, y con otro hombre, que ya tenía unas tijeras en la mano para proceder a hacerle la RCP», relata Toranzo, que detalla, que en ese momento el técnico sujetaba la cabeza de la afectada «para que no se atragantara, porque no podía respirar, aunque no llegaba a estar en parada, estaba consciente», mientras ella procedió a realizar la reanimación cardiopulmonar.
Tras esos instantes, llegaron sus compañeros Carlos Rodríguez y Sergio García, a quien Toranzo pidió que cogieran el desfibrilador. Mientras tanto, la agente continuó realizando la RCP con ayuda del técnico de Samur, mientras llegaban los sanitarios, con base en Santa Clara.
La intervención de los agentes no finalizó en este punto, pues aún tuvieron que realizar otras tareas, más habituales en su labor diaria, como dar paso a la ambulancia en su camino, que se decidió que acudiera hasta la zona del Embudo por cercanía. Allí continuaron mientras el helicóptero aterrizaba, aunque no llegó a realizar el traslado de la paciente, que padecía problemas de corazón y tenía un marcapasos, puesto que comenzó a anochecer y ya no podía volar.
Tras dar paso a las ambulancias «tienes que mantener la calma y seguir, cuando dejas trabajar a los sanitarios, no queda ahí», recuerda Toranzo, ya que los agentes continuaron tratando de dar privacidad a la afectada y que los sanitarios que intervenían no tuvieran ninguna molestia. «Es un conjunto de cosas para que salga todo lo mejor posible», apunta la agente. Además, continuaron su trabajo con la regulación del tráfico, teniendo en cuenta que los conductores también se podían despistar con el revuelo y las luces de los vehículos de emergencias.
Era la primera vez que Toranzo realizaba este tipo de maniobras, y se mostró satisfecha y contenta «porque llegas con muchos nervios, pero que alguien salga adelante…», afirmaba, mientras aseguraba que ella había contribuido, pero había sido trabajo de todos, y destacó la coordinación de todos los medios, pues en una hora la mujer ya se encontraba camino del hospital. «Fue todo muy rápido, es primordial, la actuación de los primeros minutos y los primeros segundos súper importantes. Luego llegaron dos ambulancias y se pusieron a asistirla», apunta. Es consciente de que algo podía haber salido mal y el suyo es un trabajo muy duro en algunas ocasiones, como podría haber sido si la mujer no hubiera salido adelante, «lo que nos hubiera pasado mucha factura mentalmente, pero esto es una alegría».
Reconoce haber estado nerviosa al principio de la actuación, y que «es mucha tensión en muy pocos minutos», y aunque se encontraba afectada, lo asimiló y sintió «una alegría increíble», además de recibir mucho cariño por parte del resto de la plantilla de la policía local. «Cuando salen las cosas así de bien, te sabe mucho mejor este trabajo. Al final estás trabajando en algo que te gusta, y que encima ayudes a la gente, es muy importante y muy bonito», destaca.
Carlos Rodríguez agradece al compañero de Samur de su primera atención e indicaciones. «Nosotros tenemos formación, pero no somos expertos en muchas cosas, no somos médicos ni enfermeros y puedes saber ciertos detalles, pero habríamos tenido carencias. Al estar él nos ayudó mucho, sobre todo a Stella, que fue la intervención más rápida».
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