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Vallelado
Domingo, 16 de septiembre 2018, 13:26
Vallelado continúa con sus celebraciones festivas en honor a la Exaltación de la Santa Cruz. En una jornada marcada por el buen tiempo, los aficionados a los toros tuvieron ayer la opción de disfrutar de tres propuestas diferentes. La primera, a la diez de la mañana, fue el primer encierro por el campo en el que se dio suelta (desde un habilitado toril situado al sur de la loma conocida como Pico Torre) a dos novillos de encastes Juan Pedro Domecq de la ganadería charra propiedad de Santiago López Chaves, así como a seis cabestros que fueron conducidos por 150 caballistas a la órdenes del ganadero salmantino Manolo García, a quien por segundo año se encomendó la responsabilidad de dirigir y encerrar a los toros hasta el embudo situado en el final de la calle Minguela.
El encierro se desarrolló sin complicaciones y sin incidentes. Resultó perfecto de principio a fin, ofreciendo bonitas estampas a los muchos aficionadas que se agolparon en lo alto del cerro. Al final, toda la manada de bóvidos accedió al mismo tiempo al recorrido urbano llegando de forma compacta hasta el coso, donde a continuación se dio suelta a varias vaquillas para su lidia por los aficionados.
Por la tarde y de nuevo en el coso tuvo lugar un concurso de cortes, saltos y quiebros con cuatro novillos de Santiago López Chaves. Participaron trece de los mejores aficionados especialistas en el toreo a cuerpo limpio. A la final llegaron los tres mejores cortadores de cada una de las tres tandas clasificatorias, y el mejor segundo de las tres, imponiéndose en la final el cortador salmantino de Ledesma, Héctor Sánchez. En segunda y tercera posición acabaron los segovianos de Bercial, Jorge Gómez, y Narros Javier Manso 'Balotelli', y en cuarto lugar el iscariense Óscar Calvo 'Osquitar'.
Por la noche tuvo lugar el segundo encierro urbano en el que se dio suelta a dos novillos por el recorrido que va desde la plaza de toros hasta el entronque de la calle Mata con la travesía urbana de la carretera CL-602. Ofrecieron un buen juego dando satisfacción tanto a corredores como al numeroso público que se encontrada apostado en el vallado.
La jornada festiva se completó por la mañana con un encierro infantil de carretones y con la animación musical callejera de los dulzaineros y tamborileros. También hubo tiempo para los bailones gigantillos y cabezudos de la Asociación de Cultura Tradicional La Pinaza de Íscar, que repitieron tras la buena acogida dispensada el pasado año.
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