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El pastelero Miguel Lafuente junto a dos trabajadoras que sujetan bandejas de buñuelos. ANTONIO DE TORRE
Segovia

La cara más dulce del festivo de Todos los Santos

Cada vez más personas optan por comprar los tradicionales buñuelos y huesos de santo en los obradores artesanos, que se despiden hasta el próximo año

Miércoles, 2 de noviembre 2022, 06:57

El hueso de santo es una masa de mazapán rellena de yema. Los buñuelos consisten en harina frita rellenos, en su mayoría, de nata, crema o trufa. Ambos son postres tradicionales del festivo de Todos los Santos que, aunque parezcan simples recetas, requieren un gran trabajo. A pesar del paso de los años, la respuesta de la población «es muy buena», explica Miguel Lafuente, propietario de El Obrador de Palazuelos de Eresma, quien se alegra de que cada vez haya más demanda de estos dulces artesanos.

«Cada día se compran más huesos de santo y buñuelos en las pastelerías, lo industrial se ha quedado atrás», explica Lafuente. Su pastelería empieza a hacer y vender estos productos a partir del puente del Pilar, «aunque a principios de octubre ya nos los piden», bromea. Con el final del festivo de Todos los Santos, estos postres desaparecen. «Toca preparar la Navidad», afirma.

Estos dulces conllevan un arduo trabajo. Aunque el hueso de santo se prepara días antes para que la yema empape el mazapán, «el buñuelo es un trabajo diario», aclara el pastelero. Sin embargo, este sacrificio merece la pena. «Por cada kilo de huesos de santo se venden cinco de buñuelos», remarca. Para que sean mas atrayente esta primera receta, el obrador ha optado por bañar algunos con chocolate, lo que de forma inesperable suaviza el dulzor.

«Este año hemos vendido más o menos como en 2021», estima Lafuente, quien señala que durante la pandemia «se desbordaron las ventas». Al no poder salir de la provincia los ciudadanos durante los meses de pandemia, acudían a comprar estos dulces a su pastelería más cercana. Y al pasar más tiempo en casa, compraban más dulce. «Ahora la gente consume menos y de otra manera. Salen a comer fuera y ya no necesitan postre», manifiesta.

A pesar de ello, los dulces típicos de Los Santos firman su futuro, especialmente los buñuelos. Antes se rellenaban de cabello de ángel o calabaza al no haber frigoríficos. Ahora se experimenta incluso con crema de avellanas, almendra y limón. Por el momento, los postres tradicionales de este periodo festivo se despiden hasta el próximo año. «Hay que respetar las tradiciones, si se vendieran todos los días del año no sería lo mismo», incide.

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